Emma Valcárcel, protagonista de la obra, es una niña mimada que pretende hacer lo que le dé la gana y que siempre salga bien. Evidentemente, las cosas no son tan simples y sólo con el dinero de papá no es posible comprar la felicidad. El matrimonio de Emma con Bonifacio Reyes sale mal por dos cosas:
-porque el marido no la ama
- porque ella no ama a su marido, simplemente es un capricho para ella.
He aquí lo que le ocurre al pobre marido de Emma, la tirana:
"En cuanto su mujer dio por terminada la luna de miel, que fue bien pronto, como se encontrase él demasiado libre de ocupaciones, porque el tío mayordomo seguía corriendo con todo por expreso mandato de Emma, se dio a buscar un ser a quien amar, algo que le llenase la vida".
Bonifacio era un soñador y se dedicó a tocar la flauta (una flauta que era del padre de Emma). La música era su afición favorita y a ella se consagró en cuerpo y alma. De este modo se entiende perfectamente que cuando llegaron al pueblo los "cómicos" (una mediocre compañía de teatro con una mediocre cantante, Serafina Gorgheggi, que a Bonifacio le parece excelsa) Bonifacio - Bonis, como le llama ridículamente Emma- intente desesperadamente hallar, con ésta, la felicidad que nunca encontró en su casa, junto a su propia identidad perdida.
Sólo comentar que aunque el tema de esta novela pudiera parecer anticuado, en el fondo está tratando la vida misma y llegando , con una buena dosis de finísima ironía, hasta el fondo de los sentimientos de sus personajes, algo típico de la literatura naturalista.El argumento de la novela encarna el debate ideológico del momento, el conflicto entre tres alternativas éticas: la romántica, la naturalista y la espiritualista.
La historia acaba mal, como no podía ser de otra manera, no nos olvidemos que no estamos hablando del siglo XXI y que hay cosas que ni siquiera un autor como Clarín puede permitirse. Debe ceñirse a expresar sentimientos "de su época", aun sabiendo como sabemos que Clarín era un intelectual de ideas propias, que vivía en Oviedo pero escribía para los periódicos de Madrid. Vivió la coyuntura estética e intelectual del fin de siglo y la plasmó en su literatura, universalizándola, al fin y al cabo.
"Su único hijo" comenzó a surgir muy poco tiempo después de "La Regenta". Sería más breve, nada provocativa y sí muy sentimental. El tema de la paternidad, con resonancias evangélicas, quedaba patente en el título, después se vio que no era ese el único tema: la infidelidad, las relaciones entre personajes, las vicisitudes del grupo de cómicos, el espíritu - yo diría que casi infantil- de Bonifacio (a quien el nombre le cuadra perfectamente), etc...
Al final de la novela se encuentran dos realidades opuestas, la realidad personal de Bonifacio y su realidad social. Hubo algún fragmento que me llevó a pensar (sin querer) en el final de "La Regenta", aunque no sé si estoy en lo cierto. El protagonista masculino aparece un poco como ingenuo, crédulo, alguien con poca personalidad, con poca categoría, aunque a lo largo de toda la obra una haya tomado partido por él, enfrentándose a las dos mujeres de su vida, Emma y Serafina, porque cada una a su manera, le llevan por el camino de la amargura. Pero esto es algo que ocurre con frecuencia: el lector toma partido por uno de los personajes de la novela. Yo llegué a tener compasión del pobre Bonifacio pero en otros momentos le odié por pusilánime, no sé como explicarlo. A Emma la odié desde el primer momento y Serafina me daba penita al principio, luego tampoco llegué a entenderme con ella... hay otro personaje, el de una alemana, Marta, que traba amistad con Emma, con la que nunca llegué a hacer migas.
En fin, me metí de lleno en esa obra, y, si bien "La Regenta" marcó un antes y un después en mi vida de lectora, con esta novela sólo puedo decir que "he leído dos obras de Leopoldo Alas" y ambas han satisfecho mi sed (literariamente hablando, claro!)
E. J. Gramberg, en 1962 publicaba un artículo titulado "Su único hijo", donde hablaba de "la novela incomprendida de Leopoldo Alas" y dijo Azorín acerca de la misma obra: Su único hijo "es lo más intenso, lo más refinado, lo más intelectual y sensual a la vez que se ha producido en nuestro siglo XIX".
Os la recomiendo.