¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

30.6.08

El mono piensa

El mono piensa en ese tema


¿Por qué será tan atractivo -pensaba el Mono en otra ocasión, cuando le dio por la literatura- y al mismo tiempo como tan sin gracia ese tema del escritor que no escribe, o el del que se pasa la vida preparándose para producir una obra maestra y poco a poco va convirtiéndose en mero escritor mecánico de libros cada vez más importantes pero que en realidad no le interesan, o el socorrido (el más universal) del que cuando ha perfeccionado un estilo se encuentra con que no tiene nada que decir, o el del que más inteligente es, menos escribe, en tanto que a su alrededor otros quizá no tan inteligentes como él y a quienes él conoce y desprecia un poco publican obras que todo el mundo comenta y que en efecto a veces son hasta buenas, o el del que en alguna forma ha logrado fama de inteligente y se tortura pensando que sus amigos esperan de él que escriba algo, y lo hace, con el único resultado de que sus amigos empiezan a sospechar de su inteligencia y de vez en cuando se suicida, o el del tonto que se cree inteligente y escribe cosas tan inteligentes que los inteligentes se admiran, o el del que ni es inteligente ni tonto ni escribe ni nadie conoce ni existe ni nada?

Augusto Monterroso

18.6.08

La rebeldía de leer (2)

Acabo de escuchar en la radio la pequeña anécdota de un niño: en lo que llevamos de año, seis meses escasos, ha leído entre ciento dieciséis y ciento veinte libros.
Sus preferencias están entre la ciencia ficción y los libros de magia. Evidentemente, ha leído toda la saga de Harry Potter.
Lee a todas horas, hasta el punto de que le han prohibido que lea durante el recreo.

Estas son una de las preguntas que le han hecho en antena:
— ¿Tus padre leen? -
Según el niño, lo hacen.
— ¿Cómo le entró la afición a la lectura?
Sus padres le leían en la cama, antes de dormir. Y, sin darse cuenta, se aficionó.
— ¿A qué se dedican tus padres?
El padre es ingeniero y la madre es pediatra.
— ¿Tienes hermanos?
Uno de siete años pero todavía no se ha aficionado a la lectura.
— ¿Ves la televisión?
Sí.
— ¿Juegas a la Wii?
Sí.
— ¿Cuándo juegas al fútbol?
Ha respondido que no juega. El fútbol no le interesa.
- ¿No te sabe mal no jugar con tus amigos por estar leyendo un libro?
Y, tan a gusto, ha dicho que no.
La criatura tiene 9 años.

Alguien que haya escuchado esta entrevista se habrá preguntado si existen tantos libros escritos en el mundo. Y, fácilmente, habrá deducido que sí porque los habrá visto amontonados cuando haya pasado cerca de la sección de libreria del Tajo Británico.

Me he quedado preocupada. ¿qué futuro le aguarda a esta criatura?

4.6.08

La rebeldía de leer

Con toda la intención o sin pretenderlo, reflexionamos a menudo sobre temas relacionados con la blogosfera. A mi modo de entender, la blogosfera es un animal doméstico sin domesticar al que no le vendría nada mal alguna acotación. Vemos, - y algunos sufrimos -, la acción perversa de usuarios que muestran conductas miserables derivadas del aburrimiento, de la envidia o de una soledad que no saben manejar.
Sin embargo, y a pesar de los defectos, la blogosfera se desenvuelve de maravilla en los territorios de la creación: canalizando ideas, permitiendo intercambios de contenidos y de emociones, convirtiendo los blogs en espacios de lectura que inducen a la reflexión y quizá también a la acción.

Alberto Manguel habló la otra noche en TV de su libro "Una historia de la lectura". Expuso varios argumentos a favor de la necesidad de convertirnos en buenos lectores. Según él, es posible ejercer una forma de rebeldía, incluso de poder, manteniendo una buena actitud de lector. En cierto modo, definiendo una toma de posiciones en el mundo.
También Alessandro Baricco dejó unas pistas en este sentido cuando leyó en Barcelona el pregón del Día del Libro. En su nuevo libro "Los bárbaros" denuncia la devastación de territorios propios de la cultura, y reclama a la clase intelectual que asuma sus responsabilidades y al público en general que recupere el espíritu de lectura. No se trata tanto de "convencer" de que se consuma más cultura, sino simplemente de transmitir la "pasión" que se siente por la lectura.

Por otro lado, desearía recordar ahora a Juan Gelman, en su brillante discurso de aceptación del Premio Cervantes aunando algunos de estos conceptos. Más claro no se puede hablar.

A cada uno le corresponde ubicarse, ver el mundo en que vivimos y tomar decisiones, leer/no leer, qué leer/qué no leer, como/cuando/donde/con quien... y esto incluye el mundillo de los blogs.