
El libro trata sobre los músicos, sobre todo lo que hay alrededor de ellos, su formación tan prematura y excepcional, la relación entre el profesor y el alumno, la que existe entre el músico y la sociedad, su familia, su pareja o sobre el fascinante vínculo de amor-odio que surge entre él y su instrumento. ¿Cuál es el más complicado? Salimos en primer lugar los oboístas, claro, que si las cañas, que si la afinación.
¿Qué músicos son los más extrovertidos? Los trompetistas (doy fe). Parece ser que cuando más sonoro es el instrumento, más extrovertido es quien lo toca.
Pero también profundiza en la vida interior del músico, en las interminables horas de soledad a las que se ha de enfrentar, en las características de su personalidad, sus aspiraciones, sus fantasmas interiores, la presión que sufre ante un concierto o sobre las causas de sus esperanzas y de sus decepciones.
Compré el libro porque convivo con dos músicos – mis hijas – y conmigo misma.
Probablemente para alguien que no esté relacionado con este mundo, el asunto le dirá bien poco. Exactamente lo mismo que me diría a mí si estuviera dedicado al fútbol.
El mundo de la música, sus componentes, las relaciones entre nosotros y, sobre todo, los estudios es de lo más desconocido para el resto del mundo.
A la pregunta: ¿qué estudias? Un músico responde: Música.
La siguiente pregunta es: ¿Y qué más?
La consiguiente reacción del músico es de impotencia, de cierta frustración.
Los estudios musicales en España duran, en el mejor de los casos, catorce años para aquellos que se quieren dedicar a esta profesión tan "divertida". Aunque los planes de estudio y los conservatorios parecen estar anclados en siglos pasados. No lo hago extensivo a todos, por supuesto.
Divertida, es. No lo voy a negar. Lo es cuando dominas el instrumento, la partitura, cuando has superado los espesos (muchas veces) estudios teóricos. Los jóvenes que se plantean estudiar en los conservatorios deben bregar con los estudios obligatorios más los musicales. Con lo que nos encontramos con un montón de asignaturas y profesores que te recuerdan que la suya es la más importante.
El libro es muy entretenido, muy didáctico y orienta muy bien a quienes nos movemos en este, siempre sorprendente, mundo. Porque para llegar a subirse a un estrado vestido de frac o con un traje largo (que hay mujeres directoras), y un palito en la mano dando órdenes a una caterva de personajes tocando un instrumento, cada uno a su bola, se necesitan muchos años de estudio, de dedicación y de locura.
Maravillosa locura, por supuesto.