Me tomo cinco meses sabáticos de Liter-a-tres y de hecho, de todos mis blogs. Cinco meses en los cuales mi principal misión será continuar aprendiendo. Aprendiendo del paisaje, de la gente, de la vida. Mati- y Elena contribuyen en mi continuo aprendizaje, en esa inmersión en la cultura que amo y que respeto, pero, sobre todo, en la cultura que me fascina (todavía). Yo diría más: creo que nos influímos mutuamente y día a día, las tres seguimos aprendiendo.
Como despedida os dejo unas palabras de Jorge Wagensberg, a quien conocí precisamente a través de mis compañeras de blog. Mati y Elèna, gracias.
"No se puede pensar sin lenguaje, ni se puede reflexionar sin que la mente se desdoble de modo que ésta pueda conversar consigo misma, ni se puede comprender sin buscar lo común entre lo diverso. A y B son el ego y el alter ego de una mente en reflexión. La intención es comprender." ( El gozo intelectual)
Un año más llega el día del Libro. Estaba confeccionando una selección, pero me pierdo en la maraña de títulos.
"El hombre que amaba las islas" de D.H. Lawrence, "Esta historia" de A. Baricco, "Hoy Jupiter" de Luis Landero, Julian Barnes, Auster, Marai, Vila-Casas, Abilio Estevez, Martí Dominguez, Bolaño, Kertész... S.O.S.
No puedo evitar la presunción. Y no lo lamento. En esta especie de cruzada que he emprendido por traer música a esta página, es un placer para mí presentaros a uno de los mejores solistas de trombón del mundo. Para quienes no estéis muy metidos en este mundo, puedo deciros que este solista, Ricardo Casero es alumno privilegiado de Christian Lindberg. Si el segundo está considerado como el mejor del mundo, Ricardo le sigue a la zaga. Esta grabación no es la mejor de él, sin duda alguna, y la banda que le acompaña tampoco, pero demuestra su maestría.
El trombón es un aerófono de la familia de viento , con un registro más grave que el del corno. El sonido se produce por el movimiento de un tubo móvil, llamado vara, que se desliza dentro del tubo principal en siete posiciones, acortando o alargando la distancia que el aire en vibración debe recorrer, produciendo de este modo sonidos más graves o agudos, que también se pueden controlar con una mayor o menor presión del aire soplado por el intérprete. Cuanto más se saque la vara, más se alarga la columna de aire y el sonido producido es más grave. Cada posición da un fundamental medio tono más bajo que la anterior. Sin embargo también existen trombones con válvulas, aunque actualmente están en desuso. Al igual que casi todos los instrumentos de esta familia de viento metal, el trombón de varas es de latón, y consiste en un tubo cilíndrico y abierto enrollado sobre sí mismo.
Ricardo Casero toca actualmente en la Orquesta de la Comunidad Valenciana, dirigido habitualmente por Lorin Maazel y Zubin Mehta. Anteriormente, y durante más de diez años, ha sido solista de la Orquesta Ciutat de Barcelona.
Además, es mi sobrino. Un momento, que me estoy limpiando la baba.
Otro día espero traeros a mi hija pequeña que toca la trompeta.
Quienes me conocen un poco saben la importancia que la música tiene en mi vida. Sin embargo, no sólo la música tiene la capacidad de emocionar. Seguramente cada persona se emociona con distintas cosas o quizás con las mismas. A buen seguro que los que por aquí pasamos compartimos muchas de ellas.
La foto que he adjuntado, como muchos ya habréis adivinado, es la de Sant Climent de Taüll, una muchas iglesias románicas repartidas por el Vall de Boí. Un maravilloso valle de la provincia de LLeida. Si la música, la poesía, o la pintura emocionan por los sentimientos que en nosotros provocan, yo me siento embriagada, fuera de la realidad cuando piso una iglesia románica. El románico fue un esfuerzo continuo en construir templos perdurables con la mayor grandeza posible pero evitando su posible destrucción. Para ello el material que se utilizaba era la piedra en su mayor parte y el techo debía estar abovedado. De esta manera aparentaba más grandeza y se evitaban incendios, ya que no se utilizaba madera ni paja para la techumbre. La sencillez de su construcción, el labrado de las piedras, el tiempo que permanece en pie, desafiando a los propios humanos que las construyeron y a generaciones y generaciones que las han visto sobrevivir a todos los cambios que a su alrededor se han producido, me dejan maravillada. Para mí son un espectáculo de pura belleza donde me siento sobrecogida. No puedo evitar que se me erice la piel cuando estoy dentro de ellas. Pese a que no tienen la magnitud y el esplendor que ya se refleja en el gótico, yo me encuentro pequeña en su interior, sosegada y admirada. Mi mente vuela y me siento transportar a un tiempo que ya no existe. Percibo a través de todos los poros de la piel el olor añejo de sus piedras, el frescor que proporciona su construcción y su propia música: El silencio. Inevitable emocionarse.
Ayer recibí un paquete con seis botellas de vino y dos copas de cristal en su interior. Era un obsequio.
En una de las caras podía leerse la palabra "FRÁGIL". En el reverso, otro letrero de características similares -letras enormes color rojo fosforito- advertía "TRATAR CON CARIÑO. GRACIAS".
Todo frágil. Todo debidamente protegido.
Y yo quise ser botella por un día. O copa para brindar:
Acaso está lloviendo también en tú ventana; Acaso esté lloviendo calladamente, así. Y mientras anochece de pronto la mañana, yo sé que, aunque no quieras, vas a pensar en mi. Y tendrá un sobresalto tu corazón tranquilo, sintiendo que despierta su ternura de ayer. Y, si estabas cosiendo, se hará un nudo en el hilo, y aún lloverá en tus ojos, al dejar de llover.
José Angel Buesa
Buesa es, para mi, uno de aquellos poetas que tienen un poema para cada cosa y una cosa para cada poema. No es mi preferido, pero hubo un tiempo, hace algunos años, en que, fuera el que fuese mi estado de ánimo, siempre había un poema de Buesa que me "decía" exactamente aquello que yo habría querido decir. Después descubrí a Benedetti y aun más tarde, redescubrí a los "clásicos". Todo eso ocurrió hace unos cuantos años. Más de los que me parece a mí, menos de los que me gustaría que hubieran transcurrido, teniendo en cuenta que, después de él, han llegado muchos otros ( y muchas otras) a mis sucesivos y diferentes estados de ánimo. Porque poesía genera poesía. Y cuanto más poesía lees, más poesía quieres.
Y hoy me parece apropiado compartir este poema con vosotros. Hoy, precisamente, que ha dejado de llover en mi pueblo. Si queréis leer más poemas de este autor, podéis hacerlo aquí.