
Quienes me conocen un poco saben la importancia que la música tiene en mi vida. Sin embargo, no sólo la música tiene la capacidad de emocionar. Seguramente cada persona se emociona con distintas cosas o quizás con las mismas. A buen seguro que los que por aquí pasamos compartimos muchas de ellas.
La foto que he adjuntado, como muchos ya habréis adivinado, es la de Sant Climent de Taüll, una muchas iglesias románicas repartidas por el Vall de Boí. Un maravilloso valle de la provincia de LLeida.
Si la música, la poesía, o la pintura emocionan por los sentimientos que en nosotros provocan, yo me siento embriagada, fuera de la realidad cuando piso una iglesia románica.
El románico fue un esfuerzo continuo en construir templos perdurables con la mayor grandeza posible pero evitando su posible destrucción. Para ello el material que se utilizaba era la piedra en su mayor parte y el techo debía estar abovedado. De esta manera aparentaba más grandeza y se evitaban incendios, ya que no se utilizaba madera ni paja para la techumbre.
La sencillez de su construcción, el labrado de las piedras, el tiempo que permanece en pie, desafiando a los propios humanos que las construyeron y a generaciones y generaciones que las han visto sobrevivir a todos los cambios que a su alrededor se han producido, me dejan maravillada.
Para mí son un espectáculo de pura belleza donde me siento sobrecogida. No puedo evitar que se me erice la piel cuando estoy dentro de ellas. Pese a que no tienen la magnitud y el esplendor que ya se refleja en el gótico, yo me encuentro pequeña en su interior, sosegada y admirada. Mi mente vuela y me siento transportar a un tiempo que ya no existe.
Percibo a través de todos los poros de la piel el olor añejo de sus piedras, el frescor que proporciona su construcción y su propia música: El silencio.
Inevitable emocionarse.
24 comentarios:
Viajar, descubrir rincones, en definitiva vivir es cambiar, ver cosas nuevas, experimentar otras sensaciones.
Suele pasar que, detrás de lo más sencillo, sin ornamentos ni fatuos, se esconde la más hermosa de las bellezas.
Besos.
Elèna! ¿Fuiste de vacaciones...?
Yo también soy una enamorada del románico, y siento las mismas sensaciones que explicas en el post. Una intemporalidad, el canto de los monges, la certeza de que la construcción aguantará cientos de años del mismo modo que aguantó hasta hoy. La perfección arquitectónica sin tecnología punta. Y todo sigue en pie, impecable.
Cuando me ataca la necesidad del románico, -sucede de tanto en tanto- me voy a Vic, y visito el Museo. Es un viaje en el tiempo.
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Itoitz. Viajar y descubrir, viajar y conocer, viajar y sentir. Vivir en una palabra.
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Gregorio. Pues sí, en lo más sencillo, la mayoría de la veces está la belleza en estado puro. Algo que te transporta fuera de ti.
Frac. Pues sí, estuve de vacaciones. Pasee por tu país, magnífico por cierto como pedro por su casa. Me deleité con el románico, disfruté de las montañas, de las vistas, de la lluvia, del sol, de la nieve. Recuerdos que nadie (excepto el señor alemán) podrá quitarme jamás.
Puntualizo. El señor alemán es Herr Alzheimer. Me ha costado recordarlo.
maldita!... jeje, le he dado varias vueltas a tu señor alemán y nunca se me ha ocurrido pensar que te referías a esto.
Mi país es magnífico, sí. Pequeño pero tiene de todo, incluso problemas. Está bien que lo comentes, se escucha cada cosa aberrante por ahí...
Frac. las cosas que se escuchan por ahí relativas a tu país o, incluso al mío, siempre suelen ser producto del desconocimiento, de la envidia, de la mala fe.
Yo no me siento extraña en ningún lugar. Todo tiene su encanto, su idiosincrasia, su aquél. Y Catalunya no es una excepción. Será que al no tener problema de idioma lo noto menos, no lo sé, pero no hablo Euskera y me encuentro a gusto por el País Vasco.
Creo que voy a hacer un comentario al respecto.
La foto del lugar y el tema y quien lo escribe me hicieron acordar de otra foto que ví hace décadas de una construcción (si el alemán no me miente ) en Suiza, muy parecida.
es un órgano que está en el medio de las montañas.
Silencio, música y paisaje.
Espero ir a mis cunas,vascas y alemanas alguna vez.
Canilla. Debió de ser hermoso, un órgano en medio de las montañas. Como tú bien dices: ´silencio, música y paisaje. un conjunto inigualable.
Un saludo entrañable
El viaje en el tiempo es posible todavía hoy. El camino de Santiago es algo así como un viaje a otro mundo, un viaje interior también. Este verano hice el Camino del Norte (desde Mondoñedo) y allí en Sobrado dos Monxes pude escuchar el gregoriano, cantado a capela por los frailes. Era volver a la Edad Media. El olor añejo, a humedad, el frio, lo has descrito perfectamente. Si a esto se le añade la lluvia fina dentro del bosque, uno queda fuera del tiempo. Saludos.
Hay lugares en los cuales una siente algo especial, se conmueve, se sensibiliza.Un saludo desde Montevideo-Uruguay
Elena, bienvenida a la Valencia del Norte ;)
Taüll es un sitio que transmite paz al visitante. Porque no me gusta llamarle "turista". Desmerece.
Y decirle a Francisco Aranguren que entiendo perfectamente las sensaciones que describe... sólo tiene que leer (si quiere) mi camino de Santiago, para sentirse identificado.
Un abrazo, Elena.
El silencio romanico y sus estructuras arquitectonicas, siempre me llenaron de grandeza y admiracion.
Besos amiga
Francisco, ese viaje es tema pendiente. Sé que lo haré, no sé cuándo pero me gustaría hacer el recorrido entero, creo que se sale de Roncesvalles. Que por cierto me encantó cuando estuve allí, uno de esos días que tú mencionas de lluvia fina, como lagrimillas de ángel y una niebla que apenas dejaba entrever el paisaje.
Por cierto, bienvenido a esta tu casa.
Fiorella. Lo mismo te digo, bienvenida a este rinconcito. Sí, siempre hay lugares que te apasionan por su sensación de tranquilidad y paz.
Un beso.
Arare-Montseta-bruixa roin.
Pues sí, Taüll, como ya he dicho me dejó traspuesta o en tránsito hacia otro tiempo que no a otro lugar.
Besossssssssss y patadas en la espinilla
Hola Oleastrum. Soy una enamorada de las piedtas, como me dicen mis hijas.
Un beso muy fuerte para el sur desde el este
Escriptorum, me has dado la patada tan fuerte que me has dejado la rodilla hecha polvo, arggg...
Bruixa roin, no has leído mi camino, todavíaaaaaaaa? (moztrua, que ets una moztrua!)
Montse.
Podría incluso decirte que hablo swahili en la intimidad, pero como no me gusta mentir más de lo necesario te diré que lo he empezado, sobre todo porque pensaba que lo íbamos a hacer este verano (el camino en swahili.
Lo único cierto en este momento es que no estoy leyendo casi nada. Tres veces, tres he empezado LLámame Brooklyn. Y tres veces, tres renqueo y renqueo.
Elèna, ¿Lees o escribes?
Es dificil compaginar ambas actividades. Leer llena de ideas el cerebro. Escribir, lo vacía. También vacía el alma.
Entretanto, aparecen y desaparecen los períodos de cansancio y entusiasmo. O viajas, y escuchas cánticos gregorianos. O haces nada, que es altamente saludable.
¿Es así, más o menos?
Besos matutinos. Que tengas buen día!
Frac. Escribo y toco el oboe. No puedo hacer nada más.
He tenido que aparcar las lecturas porque no me concentro. Se me va la cabeza continuamente a la novela, a la ópera, y a la trama de la venganza que es la verdadera razón de la novela.
Es cierto que escribir vacía y agota pero es maravilloso.
Un beso
Parece más que suficiente! Y además suena fantástico: estás en pleno proceso de escritura.
Y sí, es maravilloso. Escribir o, en definitiva, crear
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La Vall de Boï, hace un año estuve a punto de ir por allí y espero no tardar mucho en poder ver todo aquello con mis propios ojos. Puede que no tenga la magnitud del gotico, pero tiene la sencillez del romanico... Tienes razón, te transporta automáticamente a otra dimensión. Besos
Alalluna, efectivamente la Vall de Boï es un lugar único en el mundo.
Ese desplazamiento en el tiempo, esa evasión es incomparable.
Besos paisana
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