¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

15.2.08

Camino de ida y vuelta

A vueltas con la ficción,
La escritura es una opción personal, la lectura también. Y en ambos ejercicios afloran verdades.
Cuando leo ficción busco sumergirme en el relato. Conocer el camino de quien transitó, antes que yo, los espacios imaginarios que ha decidido mostrar. No pretendo con ello descubrir verdades ocultas del autor, a pesar de que están allí, sin duda. Suponiendo que yo, como lectora, andara buscando verdades ocultas, posiblemente se trataría de las mías. Y esas son las que hallaría. No es raro el caso de estar leyendo y de repente saltarme las lágrimas, o sentir vértigo si las palabras me engullen, o sonreír si me liberan.
Asimismo, sucede algo parecido cuando escribo. Un día me percaté de que la protagonista del relato odiaba la música de Schubert. Era raro, porque se trataba de un relato autobiográfico, y yo amo la música de Schubert. Acepté esa animadversión y el texto creció. Creo que también yo crecí ese día. En otra ocasión, mientras escribía un cuento, no pude soportar la muerte de un personaje cuyo nombre me recordaba alguien a quien quiero profundamente. Decidí cambiar ese punto y contemplé las dos opciones más factibles: otro nombre o salvarle la vida al personaje. En ambas, el cuento se desvanecía, incluso perdía el sentido. Tan potente es un nombre a veces. Tan decisiva una muerte.
En el proceso de escritura constantemente se dan pequeños encuentros definitivos: los ojos de Phil son azules; vive en una isla, solo; resulta que Nacho es adoptado; el policia lleva un piercing en la ceja; he visto con claridad que la mujer es prostituta, lloraba y le caían negros lagrimones de rimel... La convivencia con un texto tiene estas singularidades porque es un proceso activo. Vivo.
Escribir significa ordenar, explicarse a uno mismo y en la medida de lo posible lo sucedido. Lo extrañamente ocurrido en momentos y situaciones que quiebran la linealidad. Todo cabe en un proceso creativo. Lo azaroso, trágico, insignificante, terrible, prodigioso, increíble y cómico de la vida. Sobretodo lo cómico. He convivido cinco años con un relato de cierta dureza, en el que la ironía no ha tenido un lugar. Ahora sé que no se puede tratar un tema sin reservar un espacio para el humor. Por más que el tema sea serio.
Leí un artículo que ponía de relevancia la cantidad enorme y exagerada de relatos personales que reciben las editoriales. Procesos de enfermedad, divorcio, guerras... etc, experiencias de todo tipo, a cualquier nivel narrativo y emocional. La mayoría, escritos por personas que normalmente no escriben, y posiblemente no escribirán en el futuro, pero que necesitan contar su vivencia. Para ayudarse a sí mismos. Para ayudar a quien como ellos alguna vez se vean inmiscuidos en una situación similar a la descrita. La mayoría de estos textos son desestimados por las editoriales.
Sin embargo, hoy se aprecia un significativo auge de relatos en primera persona que hacen referencia al autor, y en especial, a autores que son escritores. Son las autoficciones. En ellas el protagonista es perfectamente reconocible y fácilmente identificable con el autor, auque responda a otro nombre o profesión, y cambien ciertos detalles de su vida.
De alguna forma, esto parece indicar que sí interesan las historias personales, pero que la cuestión del estilo no es del todo prescindible.
Enlazo un artículo que me pasó Escriptorum, "No corta el mar sino vuela", que complementa la noción de autoficción.
También enlazo la revista virtual Narrativas, que en el número de Enero-Marzo 2008 publica una serie de artículos relacionados con la obra y pensamiento del escritor catalán Enrique Vila-Matas. En ellos se aborda, entre otros, el tema de la ficción y la realidad. Algunos de estos artículos vienen firmados por blogueadores conocidos en la red, como Blanca Vázquez - El gusanillo de los libros, Miguel Sanfeliu - Cierta Distancia, Magda Díaz - Apostillas Literarias co-editora de la revista. Destaco el artículo titulado "Un catálogo de ausentes" del propio Vila-Matas.
Es mucha lectura la que enlazo hoy para un tema siempre interesante. Más todavía cuando nos movemos en un medio tan real como ficticio llamado blogosfera.

9.2.08

¿Compartimos el mar?

Hace un par de semanas se me ocurrió salir a hacer fotos de estos paisajes, que tengo a mi alrededor. Un paseo dio para mucho. Algunas veces salgo con un libro en la mano, me siento en la arena y, con el mar como música de fondo, leo. Normalmente, poesía. Otras veces escribo, pero la mayoría de las veces, sólo contemplo, pienso y respiro. Es toda una terapia.

¿Queréis compartir este bello paisaje?

1.2.08

Avanzando

AVANZANDO
A veces pienso que soy una arquitecta del tiempo,
siento que voy dibujando planos con pasados,
presentes y futuros,
urdiendo una delicada caja de palitos de fósforos
donde vivo
- incomprensiblemente sin pensar en tormentas-
Aunque a ratos me asalten las dudas, brinco
como caballo de carreras
sobre su bien construidas estructuras y sigo, sigo
hacia ese final donde
me espera el bosque verde, la iluminación y el sueño
callado donde nada
me acompañará sino la tierra con su murmullo de
vientre.