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El niño que quería ser Libro...
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(reeditamos un post dedicado a Amos Oz, hoy Príncipe de Asturias de las Letras - 2007)
¿Alguien soñó alguna vez que quería ser libro? Y vivir frente al mar, en la Biblioteca de Alejandría, por ejemplo, en compañía de seres afines, vivir en paz, en armonía y... Y bueno, soñar no cuesta nada ¿no es cierto?
De pequeño Amos Oz no deseaba ser escritor. Deseaba ser libro. Porque era allí donde confluían el saber y el ser. Conocimiento y materia. Era allí donde él podía existir fisica e intelectualmente al mismo tiempo.
Casi no podía ser de otro modo; su abuela Shlomit inauguró el primer salón literario hebreo que hubo en Odesa. Su tío Yosef le enseñó el placer de inventar palabras nuevas. Su padre hablaba en siete idiomas y podía leer en discisiete; era un erudito de la filología y un gran amante de los libros. Su madre hablaba cinco idiomas y además era una excelente contadora de historias. Ella le inculcó amor por la literatura. Para esta familia originaria del norte de Europa los libros eran algo más que un simple objetos; eran objetos con identidad propia, con olor, con tacto.
Un concepto siempre presente en la narrativa de este escritor israelita nacido en Ucrania es la frontera. Las fronteras geográficas. La frontera en las familias. La frontera como límite de la memoria. La frontera del amor. La frontera del dolor. Las fronteras de las ideologías.
La frontera del fanatismo.
"La única manera de defenderte contra el gen fanático es tener sentido del humor, porque el humor, el relativismo, es un antídoto: la habilidad para poder ver las dos caras de un problema, de una disputa. Y leer buena literatura. Porque en la buena literatura siempre descubres que no todo es blanco o negro"
Yo he leído "De repente, en lo profundo del bosque", un exquisito relato poético. ¿Alguien ha leído alguno de sus libros? ¿"El mismo mar"? ¿"Historia de amor y oscuridad"? ¿"Una paz perfecta"?
Un concepto siempre presente en la narrativa de este escritor israelita nacido en Ucrania es la frontera. Las fronteras geográficas. La frontera en las familias. La frontera como límite de la memoria. La frontera del amor. La frontera del dolor. Las fronteras de las ideologías.
La frontera del fanatismo."La única manera de defenderte contra el gen fanático es tener sentido del humor, porque el humor, el relativismo, es un antídoto: la habilidad para poder ver las dos caras de un problema, de una disputa. Y leer buena literatura. Porque en la buena literatura siempre descubres que no todo es blanco o negro"
Yo he leído "De repente, en lo profundo del bosque", un exquisito relato poético. ¿Alguien ha leído alguno de sus libros? ¿"El mismo mar"? ¿"Historia de amor y oscuridad"? ¿"Una paz perfecta"?