¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

31.8.06

Eleftheria Arvanitaki

Hoy he recibido un correo de Elefthería Arvanitaki, en respuesta al que yo mandé el 10 de agosto, animada por los comentarios de Raziel.

En mi mail, más o menos, agradecía sus conciertos de Barcelona, en el Grec y en el Palau de la Música Catalana; elogiaba su voz; mostraba mi interés por la rembétika; transmitía mi ilusión por escucharla en directo, en Atenas, rodeada de griegos. Y a modo de despedida, enlazaba el post de nuestro blog, que dejo aquí. por si quereis leerlo de nuevo.

Esta es su respuesta:


Dear Mati,
Thank you so much for your message.
I'll visit your site to see what you are saying...
All the best
Eleftheria Arvanitaki
Gracias.
Son breves palabras, pero suficientes para convertirse en un perfecto regalo para mí.

29.8.06

Amar

Tomé prestada esta cita de Librosfera, un blog que visito a menudo:
Ama a una nube, ama a una mujer, pero ama.
GAUTIER, Théophile
Me pareció realmente buena.

25.8.06

¡A segunda división, pobre Plutón!

Me sabe mal, me sabe muy mal. Era mi planeta preferido. El último en ser nombrado, el Benjamín de la lista de los planetas. ¿Recordáis los hijos de Jacob? yo me los sabía de memoria, igual que las preposiciones. Con lo que nunca pude fue con la lista de los reyes godos, sólo recordaba a Wamba (porque me encantaba que hubiera un rey godo que tuviera nombre de zapato) y Don Rodrigo, porque era el último, o eso pensaba yo. Los hijos de Jacob se estudiaban de memoria, como las tablas de multiplicar: Rubén-Simeón-Leví
Judá-Dan-Neftalí
Gad-Aser-Isacar
Zabulón-José y Benjamín.
Esa y griega entre José y Benjamín marcaba el final. La y griega marca muchas veces el final, otras veces puede marcar continuación... a quien sabe qué.

La cuestión es que me han bajado a Plutón de categoría, lo han relegado a ser un planeta enano, menos importante que los otros ocho, ay, no sé, a mi me da mucha penita. ¿A vosotros no? Además, Plutón tenía nombre de perro... (no, ya sé que a Pluto le faltaba una N, pero ¿y qué?) era chulo como el perro Pulgoso, que reía de una forma tan peculiar... así como con la G, rascando la garganta que parecía que se iba a ahogar, ay por Dios!

Bueno... ¿qué le vamos a hacer? ¡Plutón, a segunda división!

24.8.06

Meme aeropuertos...

Ayer pensaba en los motivos por los cuales no había enlazado la meme a otros blogs; pensaba, también, en que no me gustan las preguntas tipo test psicológico; en que me apetece estar en la red; en los comentarios que recibe nuestro blog y en los que no recibe; en la transmisión de afectos; en la transmisión de información; en que, muy probablemente, acababa de aterrizar un avión procedente de Italia; en lo guapos que eran los italianos; en que acababa de aterrizar un avión con japoneses; y uno con árabes; y uno procedente de la Europa del Este; pensaba en las infinitas colas para embarcar a Moscú, Tenerife o Bari; en Boris Izaguirre que pasó meneando su cuerpo amanerado; en el comportamiento de la gente en el aeropuerto; en el retraso de los vuelos; en que tres horas y pico es demasiado retraso para un vuelo que dura apenas cuarenta minutos... y entonces me vino a la memoria la última vez que alguien espero por mi tres horas, y en otras anécdotas, de otros viajes, de otras situaciones, y...
...y pensé que me gustaría participar en una meme que contara anécdotas de aeropuertos.

23.8.06

Los Autenticos Decadentes - La Guitarra

Gracias, ché!

21.8.06

Agosto

Paroles et musique: Forbes, Lauderdale, 1996
Pink Martini
Ma chambre a la forme d'une cage
Le soleil passe son bras par la fenêtre
Les chasseurs à ma porte comme les petits soldats
Qui veulent me prendre
Je ne veux pas travailler
Je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...
Déjà j'ai connu le parfum de l'amour
Un million de roses n'embaumerait pas autant
Maintenant une seule fleur dans mes entourages
Me rend malade
Je ne veux pas travailler
Je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...
Je ne suis pas fière de sa vie qui veut me tuer
C'est magnifique être sympathique
Mais je ne le connais jamais
Je ne veux pas travailler
Non, je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...
Je ne suis pas fière de sa vie qui veut me tuer
C'est magnifique être sympathique
Mais je ne le connais jamais
Je ne veux pas travailler
Non, je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...

16.8.06

Pues menos mal...

Meme

Arare me pidió que participara en una meme -que es el término con que se conoce una propuesta encadenada en la red- así que, ahí va:

3 cosas que harías si fueses millonario

  • Compraría edificios viejos y feos, o nuevos e indecentes, para derribarlos y dejar el espacio libre, especialmente en la costa donde la construcción ha hecho estragos.
  • Viajaría a la luna.
  • Intentaría proteger el mar.

3 cosas que dirías en voz alta si supieras que nadie te contradeciria o recriminaría

  • Me gustaría decirle a quien lo merece, cállate, mientes vilmente.
  • Eres un corrupto.
  • Al industrial responsable de ello: ¿por qué fabrica coches que alcanzan los 220 Km/h si las normas no permiten desplegar esa velocidad?

3 cosas que cambiarías de ti mismo, de tu vida

  • El sentido del humor, la burla de mí misma; es un tema que tengo pendiente.
  • Me gustaría saber cantar y bailar, soy un desastre.
  • Quisiera vivir frente al mar, verlo desde mi ventana.

3 cosas que cambiarías a tu alrededor

  • El medioambiente
  • La velocidad de vértigo con que se vive en general
  • La cocina de mi casa, la chimenea...

3 cosas que querrías que te pasara antes de morir

  • Nada, no quiero previo aviso.
  • Llegar en paz conmigo misma.
  • Conocer a mis nietos

Para que una meme lo sea de verdad debe enlazarse con otros blogs amigos, de modo que vamos a intentarlo, si os parece bien: MIB Trenzas Laura y Fractal os paso testigo.

13.8.06

Dos formas de verlo





Como un mar, alrededor de la soleada
isla de la vida, la muerte canta
noche y día su canción sin fin.
Rabindranath Tagore



PAZ

Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.

Alfonsina Storni





9.8.06

Circo, poesía y amor

Creo que nunca olvidaré este espectaculo y afrontaré mi nuevo reto profesional con mayor ilusión si cabe.
"DE DONDE VIENE ESTA GENTE QUE QUIERE TODO"








"No me gustan las costumbres vulgares del circo tradicional ni las pretenciosas del nuevo circo"







"En España me dicen que es muy poético y que les da coraje"

Alexandre Romanès

6.8.06

El mar y Josefina Castellví

A las siete de la tarde, más o menos, los últimos bañistas se retiran de las playas y empiezan a llegar los pescadores. Con absoluta calma, van plantando sus cañas, preparan los anzuelos, o improvisan aposentos para su cena. Algunos, además, instalan unas protecciones especiales tipo paraguas grande con faldas porque amenaza lluvia; el cielo es un mosaico de nubes de varios colores y avanza sin tregua hacia la tormenta. La temperatura se percibe agradable, y el mar está en calma. Nosotros creo que también.

Empezamos a hablar de Josefina Castellví, oceanógrafa, bióloga marina, amante del mar; mujer que atesora un bagaje incuestionable después de cuarenta años de estudios científicos en la Antártida. Mi marido ha tenido la fortuna de tratar con ella por cuestiones medioambientales, y desde el primer día se siente absolutamente fascinado por su personalidad. Es directa, coherente, irónica, apasionada y apansionante comunicadora.


''No se puede amar lo que no se conoce. La belleza de los fondos marinos no se ve y eso es peligroso. Las personas no la conocen y no harán por cuidarla".


''Es muy importante la investigación básica, porque genera conocimiento. Antes de tocar la naturaleza es preciso conocerla. Si no conocemos un ecosistema, el hombre puede cometer auténticos disparates. En la Antártida, por ejemplo, gracias a los espesores de hielo de 4 metros, están registrados todos los cambios climáticos, que se pueden clasificar y saber a qué época corresponden. Así, los modelos matemáticos del modelo climático actual se extraen de la Antártida''.


En su libro "Yo he vivido en la Antártida", hay una frase en el prólogo que dice: "Nada muere del todo si se escribe". Y me sienta bien recordarla ahora mientras permanezco sentada frente a un mar que ya no veo porque ha oscurecido, pero escucho su rugir acompasado. Un ritmo habitual que me suena a pulsión de vida.

4.8.06

Otra manera de veranear


He recibido esta tira de humor de una amiga de Cantabria, ignoro de qué periódico lo ha sacado, espero que no haya problemas de derechos de imagen, en cualquier caso, es de Pachi. ¡Me parece genial!

3.8.06

Lecturas veraniegas

Me quedan dos días de trabajo para coger las vacaciones. Se hace irresistible, las horas transcurren lentas, pesadas. Cada vez que miro el reloj las agujas parecen renquear, como si se resistieran a moverse. Seguramente se sienten tan atenazadas por el calor como los humanos.
Para olvidarse de él, del dichoso calor, de la sequía, de la falta de lluvia no hay nada mejor que la lectura y la música.
Me gustaría recomendar, fervorosamente, uno de los libros que he leído últimamente. Se trata de Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Probablemente muchos yo lo conocéis. Es uno de los mejores libros que he leído en muchos años.
Las críticas han sido muy buenas, y el autor falleció sin saber el éxito que su obra había representado.
El libro está articulado en cuatro historias — cuatro derrotas como dice el autor — independientes y, al mismo tiempo, enlazadas entre sí. Los personajes se solapan en ellas. Son historias de derrotas, de vencidos, de un bando y otro. Los del bando republicano son vencidos por la guerra, por su directa participación en ella y los otros, los del bando ganador, son vencidos por la circunstancias de la guerra que apoyaron. Las historias no te dejan impasible. Están llenas de sensibilidad, de humanidad, de tristeza y de miedo.
Miedo en todos porque el miedo no es sólo de los que perdieron. Las cuatro historias son excelentes, bien construidas, con un lenguaje preciso.

1.8.06

Verano

Cada estación del año trae distintos recuerdos. Cada estación tiene sus propios olores, sabores y matices.
El verano siempre me devuelve a la infancia, a distintos períodos de la adolescencia. A los meses de vacaciones.
El calor. Su pesadez hace que todos los olores se espesen, se reconcentren en sí mismos.
Los sábados y los domingos íbamos a la playa. Tomábamos el tranvía, a la Malvarrosa, como la novela de Manuel Vicent cuyo texto tanto me aproximó a mi propia vida. Mi madre nos preparaba el bocadillo del almuerzo (puntualizo, en València almorzamos a media mañana, y suele ser un bocadillo o entrepà) que normalmente consistía en atún con olivas, o tortilla de atún, o anchoas — cosas frescas para combatir el calor— y algún melocotón. El tranvía iba atestado de gente, dentro y colgados en las barras de fuera manteniendo el equilibrio pese al sudor de las manos. Lo peor era cuando el tranvía enfilaba la Avenida del Puerto, larga, interminable, lento el discurrir del tranvía que cada vez iba más cargado. Nos apretábamos todos entre bolsas, sillas plegables, unos que subían, otros que pretendían bajar. Mi tía y su amiga nos protegían a mí y a la otra sobrina de moscones de manos largas. Cuando ya conseguías atisbar la torre del edificio principal del puerto, nueva parada, ésta indescriptible e incontrolable. La vía del tren de Barcelona atravesaba por la Avenida del Puerto, bajaban las barreras y todo el tráfico se detenía sin saber cuándo se iba a reanudar. Si había suerte y era el tren de pasajeros, la parada no era demasiado larga. Sin embargo, si el convoy era de mercancías, mejor era ponerse a rezar porque nunca sabíamos cuando iba a terminar de pasar. Veías vagones y más vagones de camino a los Altos Hornos de Sagunto. La gente bajaba del tranvía, paseaba y cuando arrancaba, se volvía a subir.
Ir a la playa se convertía en una odisea, teniendo en cuenta que íbamos tan sólo para unas cuantas horas porque volvíamos a comer a casa. El regreso, con el cansancio de las horas al sol y en el agua era mucho peor. Sudados, llenos de arena hasta en el más recóndito lugar del cuerpo, con el picor del salitre en la piel, los olores diversos, dispersos a lo largo del tranvía, que te mareaban y de nuevo hasta los topes. Finalmente, llegábamos. Mi madre tenía preparada ya la comida. Generalmente, paella. Otras veces ensaladilla rusa fresquita. Y si se sentía festiva, canelones.
Lo mejor era la siesta. Yo me tumbaba en medio del pasillo de mi casa, donde corría el aire. Hasta que me dormía me parecía sentir el placer de dejarse mecer por las olas, el cuerpo ligero, flotando, perdiendo consistencia hasta que se cerraban los ojos.