¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

29.3.10

Una clase de dibujo, de NIZZAR QABBANI


Mi hijo pone su caja de pinturas delante mío
Y me pide que dibuje un pájaro.
Pongo el pincel en el color gris
y pinto un cuadrado con cerraduras y rejas.
Sus ojos se llenan de sorpresa:
... Pero eso es una prisión, papá,
¿No sabes dibujar un pájaro?
Y le digo-:"Hijo, perdóname.
Me olvidé de la forma de los pájaros.
Mi hijo pone el cuaderno de dibujos delante mío
Y pídeme que dibuje una espiga de trigo.
Tomo un lápiz
Y dibujo un arma.
Mi hijo se ríe de mi ignorancia, preguntando:
"Papá, no sabes la diferencia entre una espiga de trigo y un arma?"
Y digo: "Hijo,
una vez usé la forma de la espiga de trigo
la forma del pan
la forma de la rosa
Pero en estos tiempos duros
los árboles de la floresta se juntaron
a los hombres de la milicia
y la rosa viste uniformes oscuros
En este tiempo de espigas de trigo armadas
de pájaros armados
de cultura armada
y de religión armada
no se puede comprar pan
sin encontrar un arma en el interior
no se puede coger una rosa del campo
sin que sus espinos nos rasguñen la cara
no se puede comprar un libro
que no vaya a explotar entre nuestros dedos."
Mi hijo se sienta en la orilla de mi cama
y pídeme que recite un poema
Una lágrima cae de mis ojos a la almohada.
Mi hijo la toma, sorprendido, diciendo:
"Pero esto es una lágrima, papá, no es un poema!"
Y le digo:
"cuando crezcas, mi hijo,
y aprendas el "diwan" de la poesía árabe
descubrirás que palabra y lágrima son gemelas
y que el poema árabe
no es más de que una lágrima llorada por dedos que escriben."
Mi hijo toma sus pinceles,
la caja de pinturas delante mío
y pídeme que le dibuje una patria
El pincel tiembla en mis manos
y yo me hundo, llorando

.

25.3.10

La evocación de los hechos

Es viernes. Me he quedado dormida en el sofá esperando a mi hija. Abro los ojos y veo a Imre Kertész en la pantalla del televisor. Me desvelo escuchando el tono bajo de su voz. Miro con admiración los gestos elegantes de sus manos, su rostro, cómo sonríe un poco avergonzado, el estilo que tiene, de gentelman. En realidad sé que estoy viendo a un personaje suyo, se parezca o no, "el maestro" de Kaddish por el hijo no nacido.

Enlazo la reseña de Mario Granda Rangel, La evocación de los hechos en Kaddish por el hijo no nacido de Imre Kertész. Aquí.




Kertész pasea por calles y parques de Budapest, junto a su esposa, Magda. Siempre calmoso, explica su aventura literaria y vital: en poco se diferencian una de la otra. Habla de Sin destino, tal vez su novela más conocida, cuyo protagonista es un niño, y no por azar. Con esta elección, pretendía demostrar que un niño crecido bajo un régimen totalitarista nunca deja de ser niño.

El idioma húngaro, que nunca ha podido permutar con el alemán, le parece ideal para escribir poesía. A los 27 años tenía un estilo literario propio bastante formado, siente arrebatado amor por este idioma secreto que hablan pocas personas en el mundo y reconoce suyo por la sencilla razón de haber nacido en Hungría.

Sentado en una confortable butaca Kertész aborda sus pensamientos más profundos. Habla igual que escribe: pulcro, cadencioso, sin rencor, incluso cuando recuerda los campos de exterminio.

“Lo peor de todo es que el Holocausto existió"

«Yo había vivido un destino determinado; no era mi destino pero lo había vivido. No comprendía cómo no les entraba en la cabeza que ahora tendría que vivir con ese destino, tendría que relacionarlo con algo, conectarlo con algo, al fin y al cabo ya no bastaba con decir que había sido un error, una equivocación, un caso fortuito o que simplemente no había ocurrido.»

"Podría estar resentido, sin embargo prefiero vivir ahora la vida y no juzgarla".

Y sonríe.

Köszönöm. Gracias.

12.3.10

MIGUEL DELIBES

La palabra, nuestras palabras, nuestro lenguaje — cualquiera de los que tenemos la suerte, inmensa suerte, de hablar en este ingrato país — es una de las mejores herencias que podemos tener los seres humanos. Las palabras, tan maltratadas hoy en día.
Las palabras son las que nos conforman el cerebro y las ideas. Cuando las palabras van desapareciendo y, con ellas la imagen de los objetos que ellas definen, nuestras ideas se van apagando. Nuestras expresiones se empobrecen, de lo que parece que nos enorgullecemos.
Hace unas horas un genio del lenguaje, un artífice de la sencillez, la pulcritud y la corrección literaria, acaba de fallecer sin hacer ruido, tal como vivió.
Miguel Delibes nunca hizo alarde, como parece que es hoy la norma, de ningún ego literario. Él sólo deseaba escribir, conservar el lenguaje que cuatro abuelos desdentados todavía utilizaban, según él mismo comentaba.
Descubrió que no hacía falta escribir de forma ampulosa para ser entendido. Y renunció al artificio para llevarnos con su sencillez hacia la comprensión de la literatura.
Aprendí mucho con él leyendo sus novelas. Aprendí a escribir y a gustar de palabras y construcciones que pudieran parecer arcaicas. Subrayé párrafos en los libros, apunté frases y estructuras.
Era gran escritor y amante de la naturaleza aunque, paradójicamente, era cazador. De escopeta al hombro, caminando por las tierras castellanas. Pero te enseñaba a amar la vida que nos rodea.

¿Qué aconsejar a los que no lo hayan leído aún?

Me entusiasmó "El camino" o "Mi idolatrado hijo Sisí" o "Las ratas"
Todos conocemos "Cinco horas con Mario" por haber sido adaptada para el teatro e interpretada por Lola Herrera durante años. O "Los santos inocentes" o "El disputado voto del señor Cayo"
Su novela "El hereje" es también magnífica.
O la novela homenaje a su esposa María Ángeles, compañera de casi toda su vida: "Mujer de rojo sobre fondo gris"

Hoy siento tristeza, mucha tristeza.

7.3.10

en el lugar de las palabras

En la medida de lo posible, intentamos colaborar en tareas solidarias, ayudar a los países que lo necesitan. En esta ocasión, se trataba de un torneo de voleibol organizado para recaudar fondos para Haití.

Uno a uno, llegaban los participantes, desde niños y niñas de 4 años hasta veteranos de 60 o más, con un paquete de arroz, pasta, leche en polvo, mantas, ropa... es lo que se les pedía como inscripción; un donativo.

Mueve la pelota, mueve el mundo. Fuerza a los damnificados!
.