Enlazo la reseña de Mario Granda Rangel, La evocación de los hechos en Kaddish por el hijo no nacido de Imre Kertész. Aquí.

Kertész pasea por calles y parques de Budapest, junto a su esposa, Magda. Siempre calmoso, explica su aventura literaria y vital: en poco se diferencian una de la otra. Habla de Sin destino, tal vez su novela más conocida, cuyo protagonista es un niño, y no por azar. Con esta elección, pretendía demostrar que un niño crecido bajo un régimen totalitarista nunca deja de ser niño.
El idioma húngaro, que nunca ha podido permutar con el alemán, le parece ideal para escribir poesía. A los 27 años tenía un estilo literario propio bastante formado, siente arrebatado amor por este idioma secreto que hablan pocas personas en el mundo y reconoce suyo por la sencilla razón de haber nacido en Hungría.
Sentado en una confortable butaca Kertész aborda sus pensamientos más profundos. Habla igual que escribe: pulcro, cadencioso, sin rencor, incluso cuando recuerda los campos de exterminio.
“Lo peor de todo es que el Holocausto existió"
«Yo había vivido un destino determinado; no era mi destino pero lo había vivido. No comprendía cómo no les entraba en la cabeza que ahora tendría que vivir con ese destino, tendría que relacionarlo con algo, conectarlo con algo, al fin y al cabo ya no bastaba con decir que había sido un error, una equivocación, un caso fortuito o que simplemente no había ocurrido.»
"Podría estar resentido, sin embargo prefiero vivir ahora la vida y no juzgarla".
Y sonríe.
Köszönöm. Gracias.
2 comentarios:
POR SUERTE, LOS NIÑOS SON NIÑOS BAJO CUALQUIER RÉGIMEN.
Huy, no me había dado cuenta de que tenía las mayúsculas activadas... ¿será premonición de algo?
escribir poesía en húngaro, qué difícil! pero ¡qué difícil hacerlo en castellano, en catalán, en francés...! ¡pero qué bello!
y qué gran acierto: vivir la vida, en lugar de juzgarla.
arare, la poesia neix...
tu ho creus així?
em sembla que és quan no jutgem que podem estimar i permetre que ens estimin
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