¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

28.5.07

Finales de novela

Generalmente empiezo a leer las revistas y los periódicos por el final. Hoy también he sucumbido a mi vicio, a pesar de que los datos importantes estaban en la portada. ¡Qué le vamos a hacer! ¿Cual será la psicología de los finales? ¿Por qué se empieza a leer por la última página? ¿Alguien sabe qué hay detrás de esta decisión?
En los procesos narrativos, los finales son un tema de mucho cuidado. En una ocasión, andaba yo preocupada por resolver un cuento infantil cuando el editor me convenció de que no era necesario buscar una conclusión espectacular. No por lo menos en literatura infantil. Es preferible reforzar la trama, decía el mismo editor, para que el niño no abandone el libro a media lectura, bien por aburrimiento, bien por incomprensión. La importancia del final para los niños es, pues, relativa. No obstante, en los cuentos para adultos el final es determinante. Según la fórmula de Borges, un final de cuento debe ser sorprendente por inesperado, y también porque muestre la historia narrada en paralelo, casi a escondidas, de modo que el final otorgue un nuevo sentido al relato. Cuando se trata de novelas la cosa cambia, y todo se complica bastante puesto que las posibilidades imaginativas son infinitas.
¿Cual es vuestro final de novela preferido? ¿Abierto o cerrado? ¿Preferís que el autor resuelva la trama o bien que os permita imaginar? ¿Os enoja un final triste? ¿Qué pensáis ante un final de puñalada por la espalda, de aquellos que nunca hubierais imaginado y os deja absolutamente abatidos? ¿Os decepciona un final feliz? ¿Opináis que da igual el final porque en realidad lo que os convence es que el argumento se resuelva antes del último párrafo? ¿Qué importancia le otorgáis a un final gris en un texto brillante?

23.5.07

Si te comes un limón sin hacer muecas


No, no es una adivinanza. Ni siquiera una receta para evitar que el ácido del limón te arrugue toda la cara.
Si te comes un limón sin hacer muecas es un libro de relatos escrito por Sergi Pàmies.
En catalán es: Si menges una llimona sense fer ganyotes.
Yo lo he leído en castellano y no creo equivocarme que en catalán será igual de bueno.

El libro contiene veinte relatos. No sé decantarme por ninguno en particular, porque todos están muy bien escritos. Como dice Vila-Matas en su prólogo, no puedes pensar en que al ser relatos te los vas a leer en cuestión de horas. No, es imposible. Pese a la cortedad de alguno de ellos, las palabras te atrapan de tal manera que no puedes pasar por alto nada de lo escrito.
Yo, como he dicho innumerables veces, soy comedora de relatos. Me apasiona leerlos y escribirlos.
Los relatos de Pàmies contienen todos los ingredientes que aderezan la vida: las situaciones cotidianas y las extraordinarias pero todas ellas vistas con los ojos del más común de los mortales. Entre ellos hay situaciones de dependencia familiar, de amor no correspondido, de soledad, de vida anodina pero feliz o de extrañeza ante una determinadada situación. En todos ellos encuentro una cierta aceptación de esa situación extraña.
El nexo común entre todos ellos es el final. Un final sorprendente, como a mí me gusta.
Aunque sea una conclusión que, no por esperada, es menos sorprendente.

"Me tuve que morir para saber si me querían" es el comienzo de uno de ellos, La otra vida.

Si queréis saber por qué se tuvo que morir o por qué no le querían ......

Espero que disfruteis de su lectura como yo lo he hecho.

15.5.07

La colza y el biodiesel

La primavera de este año ha traído de nuevo a España la espectacular imagen de los campos de colza. Gracias al amarillo limpio de su flores, el paisaje ha resultado precioso, como muestra la foto.
.
.

Son "Los nuevos campos de petróleo". Así titula Antonio Cerrillo su artículo de hoy para La Vanguardia. Añade, "Los expertos alertan de los riesgos del uso masivo de biocombustibles sin control". Lamentablemente, según el mismo artículo, "Los biocarburantes, que son piezas clave para combatir el cambio climático, se obtienen de cultivos que a veces son básicos para el sustento alimentario de países del Sur".
Algunos países producen remolacha, cereales, girasol, colza, soja o palma con la finalidad de alimentar las máquinas de los países más desarrollados, los mismos que antes necesitaban abastecerse de petróleo, con la salvedad de que el petróleo no era alimento para las bocas humanas.

Una vez más, las fronteras entre lo legal y lo legítimo se presentan borrosas. Creo que retomaré la lectura de Claudio Magris. Necesito recurrir a su concepto de frontera, ambigua zona de unión y separación, y rescatar su reclamo de siempre: "hacer que se adquiera conciencia de que cada uno de nosotros está ora de un lado de la frontera, ora del otro".

12.5.07

Dedicatoria (desde el mar)




EL CONTEMPLADO

Tema

De mirarte tanto y tanto,
de horizonte a la arena,
despacio,
del caracol al celaje,
brillo a brillo, pasmo a pasmo,
te he dado nombre; los ojos
te lo encontraron, mirándote.
Por las noches,
soñando que te miraba,
al abrigo de los párpados
maduró, sin yo saberlo,
este nombre tan redondo
que hoy me descendió a los labios.
Y lo dicen asombrados
de lo tarde que lo dicen.
¡Si era fatal el llamártelo!
¡Si antes de la voz, ya estaba
en el silencio tan claro!
¡Si tú has sido para mí,
desde el día
que mis ojos te estrenaron,
el contemplado, el constante
Contemplado!

Pedro Salinas

(sacado de esta web - Al César lo que es del César)


P.D.- No creo que pueda comentar a vuestros comentarios, así que delego en mis compañeras de blog. Con todo mi cariño, entre olas y viento.

7.5.07

José Luis Sampedro o la lucidez


«La palabra es el ladrillo con el que construimos el mundo. La imagen que cada uno tenemos del mundo es rigurosamente personal porque sus dimensiones son infinitas, así que cada cual tiene la responsabilidad de construir su mundo. Por eso hay que defenderse del mal uso de la palabra»
Este párrafo es uno de los comentarios que realizó José Luis Sampedro en la Feria de Libro de València. Me agradan las opiniones de Sampedro por su lucidez, sensatez y amor hacia una profesión o vocación: la literatura. Por la claridad de sus exposiciones que son el fruto de sus noventa años de vida. Noventa años en los que se condensan grandes y trágicas experiencias como la Guerra Civil, los traslados de una ciudad abierta como Tánger hasta un pueblecito de la provincia de Soria donde conoce la España profunda de antes de la guerra. Sus años de enseñanza en Estados Unidos. Su difícil paso por la Universidad en la época franquista.

En fin, noventa años de una condensada vida dedicada a su carrera de economista y a su vocación de escritor.

« Este es un mundo que se derrumba por la falta de lucha y por el miedo a la libertad en el que predomina el valor del mercado por encima de cualquier otra consideración. El valor de las cosas se mide por su valor de mercado. Por eso a mi me preocupa el futuro aunque parezca grotesco porque ya tengo noventa años»

Independientemente de que su escritura pueda o no gustar (a mi suele agradarme, unas obras más que otras como sucede con todos los escritores) lo que creo que es de agradecer es que su enseñanza no se limite solamente a mostrar su obra, que se arriesgue a ir más allá y, sin tremendismos ni abruptas descalificaciones, nos enseñe lo que la vida le ha ido enseñando a él.

2.5.07

Poema de Paul Auster

BÚSQUEDA DE UNA DEFINICIÓN - de Paul Auster
(poema escrito, supuestamente, tras contemplar
este cuadro de Bradley Walker Tomlin)
.
.
Siempre el más pequeño acto posible
en este tiempo de actos mayores que la vida
un gesto para lo que pasa casi sin ser visto.
Un pequeño viento agitando una hoguera,
por ejemplo,que encontré hace pocos días
por accidente en la pared de un museo.
No es mucho.
Unos cuantos jirones de blanco
ociosamente arrojados contra el negro
intacto del fondo, tan sólo un pequeño gesto
intentando no ser más de lo que es.

Y, sin embargo, no está aquí,
y a mis ojos jamás se convertirá
en una cuestión de intentar simplificar el mundo,
sino en una forma de buscar
un lugar por el que entrar al mundo
una forma de estar presente
entre las cosas que no nos quieren
pero que necesitamos en la misma medida
en que nos necesitamos a nosotros mismos.

Hace tan sólo un instante,
la bella mujer que se erguía ante mí
me había estado diciendo
cuánto deseaba un niño
y cómo el tiempo empezaba a agotársele.
Acordamos escribir cada uno un poema
usando las palabras
«un pequeño viento agitando una hoguera».

Desde aquel instante
nada ha significado tanto
como el pequeño acto
presente en estas palabras,
e! acto de intentar decir
palabras que apenas tienen significado.

Hasta el final quiero igualarme
a cuanto el ojo pueda,
quiera traerme,
como si finalmente pudiera
verme a mí mismo
liberado en las cosas
casi invisibles que junto a nosotros
y todos los niños aún no nacidos
nos llevan al mundo.