Generalmente empiezo a leer las revistas y los periódicos por el final. Hoy también he sucumbido a mi vicio, a pesar de que los datos importantes estaban en la portada. ¡Qué le vamos a hacer! ¿Cual será la psicología de los finales? ¿Por qué se empieza a leer por la última página? ¿Alguien sabe qué hay detrás de esta decisión?
En los procesos narrativos, los finales son un tema de mucho cuidado. En una ocasión, andaba yo preocupada por resolver un cuento infantil cuando el editor me convenció de que no era necesario buscar una conclusión espectacular. No por lo menos en literatura infantil. Es preferible reforzar la trama, decía el mismo editor, para que el niño no abandone el libro a media lectura, bien por aburrimiento, bien por incomprensión. La importancia del final para los niños es, pues, relativa. No obstante, en los cuentos para adultos el final es determinante. Según la fórmula de Borges, un final de cuento debe ser sorprendente por inesperado, y también porque muestre la historia narrada en paralelo, casi a escondidas, de modo que el final otorgue un nuevo sentido al relato. Cuando se trata de novelas la cosa cambia, y todo se complica bastante puesto que las posibilidades imaginativas son infinitas.
¿Cual es vuestro final de novela preferido? ¿Abierto o cerrado? ¿Preferís que el autor resuelva la trama o bien que os permita imaginar? ¿Os enoja un final triste? ¿Qué pensáis ante un final de puñalada por la espalda, de aquellos que nunca hubierais imaginado y os deja absolutamente abatidos? ¿Os decepciona un final feliz? ¿Opináis que da igual el final porque en realidad lo que os convence es que el argumento se resuelva antes del último párrafo? ¿Qué importancia le otorgáis a un final gris en un texto brillante?