¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

10.9.07

Jean Giono

En un post reciente, leíamos con estupor la condena a un escritor que, en busca del relato perfecto, había actuado con toda premeditación en el asesinato del amante de su esposa. Bromeábamos después, en los comentarios, sobre los derechos de autor y demás propuestas cinematográficas que en el futuro le podían ofrecer al acusado.

Este fin de semana he leído el relato de un autor que se sitúa en el extremo opuesto a este tipo de montajes.

Pacifista y humanista, Jean Giono, escritor francés de prestigio, recibió en 1953 el encargo de escribir un relato breve sobre un personaje real que fuera inolvidable. Giono, que para entonces ya había escrito la mayor parte de su obra, desechó referirse a cualquier personaje famoso y eligió narrar la historia de un pastor anónimo. Se trata de "El hombre que plantaba árboles", cuyo argumento es muy simple: un hombre dedica su vida a plantar árboles, y con ello consigue convertir una zona casi desierta en una tierra llena de vida.

"Cuando uno recuerda que todo esto había salido de las manos y el alma de ese hombre, sin recursos técnicos, uno comprende que los hombres pueden ser tan eficaces como Dios en otros dominios que no sean la destrucción"

Para ser coherente con la idea de generosidad de su personaje, Giono donó los derechos de autor a la humanidad.

Aquí enlazo el cuento: "El hombre que plantaba árboles"
Feliz lectura.

21 comentarios:

Ana di Zacco dijo...

Siento parecer pragmática, pero esa humanidad a quien dejó el dinero ¿quién es? Es pura curiosidad. Intentaré leerle, por lo demás.

fractal dijo...

Ana, palabras trampa que representan tanto sin ser apenas nada concreto: humanidad, sociedad... ¿Quien?
Espero enmendar mi error, y aclarar tus dudas con las palabras que el propio autor escribió al director del Departamento de Aguas y Bosques, el señor Valderyon, en 1957:

Querido Señor:
Siento mucho decepcionarlo, pero Eleazar Bouffier es un personaje inventado. El objetivo de esta historia es el de hacer amar a los árboles, o con mayor precisión: hacer amar plantar árboles (lo que después de todo, es una de mis ideas más preciadas). O, si se considera por el resultado; el objetivo es obtener el mismo resultado de nuestro personaje imaginario. El texto que usted ha leído en "Trees and life" ha sido traducido al Danés, Finés, Sueco, Noruego, Inglés, Alemán, Ruso, Checoslovaco, Húngaro, Español, Italiano, Yddish y Polaco. Cedo mis derechos gratuitamente a todas las reproducciones. Un americano me ha buscado recientemente para solicitarme la autorización para hacer un tiraje de 100 000 ejemplares del texto que van a ser repartidas gratuitamente en América (algo que tengo bien entendido y aceptado). La Universidad de Zagreb ha hecho una traducción al Yugoslavo. Este es uno de los textos que he escrito de los que me siento más orgulloso, porque cumple con la función para la que fue escrito. Dicho sea de paso, esta historia no me aporta ningún céntimo.
Si a usted le es posible, me encantaría que pudiéramos reunirnos para hablar precisamente de la utilización práctica de este texto. Yo considero que es ya el tiempo de que hagamos una política favorable al árbol, a pesar de que la palabra política parezca bastante mal adaptada.

Muy cordialmente,
Jean Giono

MIB dijo...

me parece muy digno de su parte. Aún no leo el relato... pero ya lo haré... sólo estoy aquí entre sueños... son las 6!!!

Me has hecho acordar a mi hermana, quien trabajó hace unos meses en una ONG en Ecuador que se dedicaba a plantar árboles... y ellas caminaban 10 kilómetros diarios cargadas de 4 bidones de 5 litros de agua cada uno cargados a sus espaldas para plantar nuevos árboles y regar los recién plantados... en una zona completamente árida.... donde el agua es un bien preciado...
Al principio, cuando me lo contó parecía una pavada: plantamos árboles. Luego caes es la importancia inmensa que ellos tienen en el equilibrio de la naturaleza... y me pareció un trabajo de lo más "romántico"? se puede usar?

Luego si puedo me fijo el nombre de la ONG

un saludo!

Viguetana dijo...

¡Ojalá cundiera el ejemplo!

fractal dijo...

Hola, los niños han empezado hoy un nuevo curso escolar. Esto no tiene nada que ver con el tema del post, lo sé, pero es que ahora regreso de acompañarles y vengo con su emoción pegada a mi piel.
Bueno, vamos al tema,

Mib, si algún día tu hermana lee el cuento de Jean Giono sabrá que le ha hecho un bien a este Planeta, y además tendrá motivos para una satisfacción personal.
Sería bueno que todos tuviéramos la misma noción de equilibrio en la natutaleza.
Un poco de filantropía no nos viene mal.
Dinos el nombre de la ONG, si puedes.

..............

Viguetana, el ejemplo cunde, seguro. Gracias a este relato se han llevado a cabo muchos proyectos de reforestación en el mundo.
Lo cierto es que desde 1954, año de la primera publicación, se han hecho varias ediciones más y muchas traducciones.
El ser humano entiende este tipo de comportamientos. ¿Por qué no? Talar un bosque responde a una decisión burocrática (recuerdo ahora la brutal actuación en Rumanía, en los Cárpatos, durante el mandato de Ceaucescu, p.ej.) Replantar el mismo bosque requiere la voluntad de un hombre... o la de muchos, pero es igualmente posible. Giono da a entender que la hazaña está al alcance de cualquiera.

Un saludo, y feliz día para ambas!

El Secretario dijo...

Hola Frac.

Había oído hablar de este cuento (tal vez lo leí...), pero hace tanto, tanto tiempo que...

Al leer tu entrada me ha ido volviendo a la memoria. Sí, es un bello gesto.
Y eso de escribir sobre un personaje anónimo, casi anodino a los ojos de los demás y fabricar esa historia tiene su mérito.

Giono tiene una cara de buena persona que apabulla...

Abrazo.

Ana di Zacco dijo...

Coincido con el comment anterior: tb he pensado que tiene cara de buena persona. Eso no lo puse en lo de los rasgos, Frac :)
Feliz curso a los niños.

Elena Casero dijo...

Es emocionante, casi utópico el trabajo callado de un solo hombre reconstruyendo el mundo.
Es menos utópico que haya otros que se encarguen de destruirlo.

Los bosques son un extraño contacto con la naturaleza. Sus voces, sus susurros, sus cantos ....

Y sí, tiene cara de muy buena persona.

fractal dijo...

Cualquiera puede escribir lo que definiríamos como una buena novela o un buen cuento, (salvadas todas las distancias), pero no cualquiera puede defender en su obra ideas que mejoran el mundo.

El Secretario, un saludo. Impresiona el pensamiento que permite escribir un argumento tan simple pero tan contundente.
Publiqué la foto de Giono porque sentí también una sensación apabullante de bondad al contemplar su cara.

Gracias Ana. La cara de Giono nos llevaría a la frenología, y seguramente al prototipo de hombre honesto. Ojos azules, mirada serena, expresión un poco escéptica que parece estar diciendo hay lo que hay.

Elèna, el trabajo callado de un solo hombre reconstruyendo el mundo es algo ante lo que yo siento el máximo respeto y admiración, sea de obra o de pensamiento.
Giono reclamaba a los poetas recuperar el optimismo y las ganas de vivir en libertad, consciente del efecto mágico de las palabras y la belleza...

Voces, susurros, cantos y el silencio del reino vegetal.
.

El Canilla dijo...

hermoso

quantum dijo...

La construcción callada, tan silenciosa y tan viva como la música de la savia del árbol.
Como el silencio fecundo de la mirada de Giono.
Mi enhorabuena.

Desesperada dijo...

hola! llevaba tiempo sin venir, me alegra que esto siga tan animado! Me voy a leer el relato en cuanto lo baje, gracias por esta recomendación.

fractal dijo...

Aunque no es mi costumnbre hacerlo, he borrado un comentario publicitario.

fractal dijo...

el canilla, hermoso, sí. Y definitivo. Celebro verte de vuelta.

......

quantum, leía el relato y veía en la figura de Elzéard Bouffier a un poeta.
También en la persona de Jean Giono, que para el caso viene a ser lo mismo puesto que deseaba ser ese pastor.
Y lo consiguió, sin duda, gracias a la eficacia del hombre cuando se mueve "en otros dominios que no sean la destrucción".
Eso veía yo, felizmente
.

.........

desperate, es un placer recomendar este tipo de relatos.

Elena dijo...

Leí este cuento hace tiempo, y me llegó al corazón. Acabo de leer tu post después de pasarme por el de desesperada, que ha escrito un texto incisivo sobre la inmigración y los que aprovechan de ella, y he vuelto a recuperar la sonrisa. Por supuesto que existen personas ruines y miserables, pero ejemplos como el de este hombre nos devuelven la fe en el ser humano. Y esa es la fe que nunca debemos perder.

Un abrazo

fractal dijo...

elena, tu sonrisa es muy significativa en este post...
Giono es una alternativa, una claridad.

GRACIAS!

Anónimo dijo...

Desconocia la historia, sus ojos transmiten inocencia y humanidad, pero quizá este equivocado, las impresiones solo son espejismos.
un abrazo.

fractal dijo...

Itoitz, sí, inocencia que después de todo viene siendo un espejismo en esta sociedad nuestra de cada día, tan habituada a acusar, a buscar culpables, y lo peor, a encontrarlos con suma facilidad. Y también humanidad, sí, en una mirada netamente tranquila. Es dificil imaginar a este hombre acusando sin fundamento.
Por supuesto, son impresiones, de acuerdo contigo. Jamás deberíamos dar por sentado nada que se sustente en ellas.
Un abrazo.

Amy dijo...

Gracias por el cuento. No lo conocía. No sé nada de Giono. Así como nos han enseñado que los bosques son abastecedores de oxígeno para el hombre, evitan la erosión y proveen de materia prima de múltiples aplicaciones, creo que en el bosque de la literatura el cuento de JG puede brindar oxígeno para nuestros “afanes económicos” (en lunfardo básico afanar = robar). Quisiera tener la carta de JG para difundirla entre mis alumnos junto con el cuento. Supongo que la voy a copiar de aquí. Nuevamente: GRACIAS.

Amy dijo...

Ya encontré la carta!

fractal dijo...

Amalia, hola! Parece que el cuento tiene vida propia, va viajando por el mundo, haciendo su labor callada y efectiva, a través del tiempo, a pesar de todo, ¿verdad?
Un caso atípico y sin duda motivo de estudio. Es una satisfacción leer lo que nos cuentas: tu decisión de difundir el cuento y la carta entre tus alumnos. Sí.
Suerte, y que lo disfruten.
¿Nos contarás sus impresiones?