¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

30.9.07

Su único hijo (Leopoldo Alas - Clarín)

Emma Valcárcel, protagonista de la obra, es una niña mimada que pretende hacer lo que le dé la gana y que siempre salga bien. Evidentemente, las cosas no son tan simples y sólo con el dinero de papá no es posible comprar la felicidad. El matrimonio de Emma con Bonifacio Reyes sale mal por dos cosas:
-porque el marido no la ama
- porque ella no ama a su marido, simplemente es un capricho para ella.

He aquí lo que le ocurre al pobre marido de Emma, la tirana:
"En cuanto su mujer dio por terminada la luna de miel, que fue bien pronto, como se encontrase él demasiado libre de ocupaciones, porque el tío mayordomo seguía corriendo con todo por expreso mandato de Emma, se dio a buscar un ser a quien amar, algo que le llenase la vida".

Bonifacio era un soñador y se dedicó a tocar la flauta (una flauta que era del padre de Emma). La música era su afición favorita y a ella se consagró en cuerpo y alma. De este modo se entiende perfectamente que cuando llegaron al pueblo los "cómicos" (una mediocre compañía de teatro con una mediocre cantante, Serafina Gorgheggi, que a Bonifacio le parece excelsa) Bonifacio - Bonis, como le llama ridículamente Emma- intente desesperadamente hallar, con ésta, la felicidad que nunca encontró en su casa, junto a su propia identidad perdida.

Sólo comentar que aunque el tema de esta novela pudiera parecer anticuado, en el fondo está tratando la vida misma y llegando , con una buena dosis de finísima ironía, hasta el fondo de los sentimientos de sus personajes, algo típico de la literatura naturalista.El argumento de la novela encarna el debate ideológico del momento, el conflicto entre tres alternativas éticas: la romántica, la naturalista y la espiritualista.

La historia acaba mal, como no podía ser de otra manera, no nos olvidemos que no estamos hablando del siglo XXI y que hay cosas que ni siquiera un autor como Clarín puede permitirse. Debe ceñirse a expresar sentimientos "de su época", aun sabiendo como sabemos que Clarín era un intelectual de ideas propias, que vivía en Oviedo pero escribía para los periódicos de Madrid. Vivió la coyuntura estética e intelectual del fin de siglo y la plasmó en su literatura, universalizándola, al fin y al cabo.

"Su único hijo" comenzó a surgir muy poco tiempo después de "La Regenta". Sería más breve, nada provocativa y sí muy sentimental. El tema de la paternidad, con resonancias evangélicas, quedaba patente en el título, después se vio que no era ese el único tema: la infidelidad, las relaciones entre personajes, las vicisitudes del grupo de cómicos, el espíritu - yo diría que casi infantil- de Bonifacio (a quien el nombre le cuadra perfectamente), etc...

Al final de la novela se encuentran dos realidades opuestas, la realidad personal de Bonifacio y su realidad social. Hubo algún fragmento que me llevó a pensar (sin querer) en el final de "La Regenta", aunque no sé si estoy en lo cierto. El protagonista masculino aparece un poco como ingenuo, crédulo, alguien con poca personalidad, con poca categoría, aunque a lo largo de toda la obra una haya tomado partido por él, enfrentándose a las dos mujeres de su vida, Emma y Serafina, porque cada una a su manera, le llevan por el camino de la amargura. Pero esto es algo que ocurre con frecuencia: el lector toma partido por uno de los personajes de la novela. Yo llegué a tener compasión del pobre Bonifacio pero en otros momentos le odié por pusilánime, no sé como explicarlo. A Emma la odié desde el primer momento y Serafina me daba penita al principio, luego tampoco llegué a entenderme con ella... hay otro personaje, el de una alemana, Marta, que traba amistad con Emma, con la que nunca llegué a hacer migas.
En fin, me metí de lleno en esa obra, y, si bien "La Regenta" marcó un antes y un después en mi vida de lectora, con esta novela sólo puedo decir que "he leído dos obras de Leopoldo Alas" y ambas han satisfecho mi sed (literariamente hablando, claro!)

E. J. Gramberg, en 1962 publicaba un artículo titulado "Su único hijo", donde hablaba de "la novela incomprendida de Leopoldo Alas" y dijo Azorín acerca de la misma obra: Su único hijo "es lo más intenso, lo más refinado, lo más intelectual y sensual a la vez que se ha producido en nuestro siglo XIX".

Os la recomiendo.




15 comentarios:

Elena Casero dijo...

Se agradece la recomendación. Lo apuntaré en la lista porque a mí me faltan horas y, de momento, no voy a hacer ningún viaje como alguien que yo me sé..... y no miro a nadie...

Un besillo, bruixa roin

Montse dijo...

Es normal que nos falten horas, a mi, a pesar de todo y contra lo que pueda parecer a simple vista, ahora también me faltan horas. Y no sólo para leer, sino para tantas actividades que intento llevar a cabo, ay! (a quien no le suceda esto, que tire la primera piedra).

En fin, aquí queda la reflexión acerca de esta novela y si a alguien le sirve de algo, pues mejor que mejor.

Yo me lo tomo como un ejercicio literario. Un pequeño esfuerzo de síntesis.

Gracias por tu comentario, companya!

Mariano Zurdo dijo...

Digo lo mismo que Escriptorum. Tomo nota, y ahora buscar un hueco entre el trabajo, la escritura y las otras lecturas.
Besitos/azos.

Montse dijo...

Pues hale! A apuntárselo. Ya sabemos que a veces hay autores conocidos por una de sus obras mucho más que por las consideradas "secundarias" y cuando descubrimos éstas nos satisfacen tanto como la más conocida. Gracias, Mariano.

fractal dijo...

Moi non plus.
Pero tomo nota por esa extraña mezcla de refinamiento intelectual y sensual a la que alude Azorín, y que es tan dificil de encontrar, a veces
.

Anónimo dijo...

Arare, me apunto el título.
Aunque si no recuerdo mal, hace ya muchiiiiiííísimo tiempo que leí "Su único hijo". Calculo que entonces debía tener unos 21 añitos. Sería interesante volver a tomar el libro después de 17 años, y ver cómo "me sienta" ahora :)))

Saludos mil!

Montse dijo...

Frac, esa extraña mezcla está presente, como dice Azorín, en esa novela y ciertamente, yo la cogí de la estantería pensando "si "La Regenta" te gustó, ¿por qué no leerle algo más - que no sean ensayos u obra periodística- a este autor que tan poco prodigó la novela? Yo no le he leído nada más - lo confieso- pero creo haber detectado en "Su único hijo" esos problemas de conciencia que enfrentarn corazón con mente, sobre todo en los temas religiosos y amorosos. De alguna forma me pareció percibir un ligero tono moralizante, lleno de contradicciones internas. Pero esta fue, quizá, mi propia percepción. A veces nos empeñamos en adjudicar a un autor lo que nosotros precibimos, sin que éste se pueda "defender"... y está claro que si Clarín pudiera leerme, a lo mejor me diría "señora, por favor, no saque usted conclusiones, porque yo al escribir iba mucho más allá". ¡Quien sabe!

Una abraçaca!

Montse dijo...

Yolanda, una de las cosas que he (re)descubierto este verano, ha sido el placer de la (re)lectura. Sin embargo, algunas de las obras que empecé a releer, las dejé sin ningún sentimiento de culpa, cuando vi que en mi momento actual ya no satisfacían mis "ansias lectoras" porque por muy buenas que fueran,quedaban totalmente desfasadas.
gracias por tu comentario, un beso.

Anónimo dijo...

Anoto recomendación de tu buen criterio.
Un saludo.

Montse dijo...

Gracias itoiz, un saludo también para ti.

Elena dijo...

Apuntado queda, como dice mi tocaya, para cuando haya tiempo. No sabes la envidia que me da tu viajecito de varios meses. Eres muuuuuy afortunada.

La Regenta fue un antes y un después también para mí. Y penzar que lo empecé a leer por obligación...

Un saludo

Trenzas dijo...

Nunca está de sobra recuperar obras que leímos hace mucho tiempo. Y muchas veces por obligación, cosa que les quitaba todo el encanto :)
A mi me gusta el final, donde más patente queda esa "resonancia bíblica" que comentas. Y donde Bonifacio Reyes se agarra al clavo ardiendo de la mentira que justifica su vida.
Uan buena recomendación, Arare. Lo repasaré para refrescar memorias :)
Molts petons i benvinguda de nou.

Montse dijo...

Elena, yo la primera vez también leí La regenta por obligación pero fue empezarlo y meterme de lleno en él. La profesora de literatura, Rosa Navarro, era tan buena que entre todos hicimos un análisis exhaustivo del libro, fijándonos en cosas tan aparentemente tontas como el factor "tiempo". El reloj es el protagonista de uno de los capítulos. Ahí me di cuenta del enorme juego que tiene cualquier elemento que un autor hace encajar en el puzzle que es una novela. De eso debe hacer unos treinta años y jamás se me olvidó. Una buena profesora que me animó a seguir leyendo.
Efectivamente, como dices, soy muy afortunada, pero no sólo por el viaje en sí, sino porque comparto con mi pareja una afición y un proyecto desde hace muchos años y para el que hemos trabajado mucho.

Un abrazo.

Montse dijo...

Trenzas, el día que lo hagas (releerlo) fíjate en lo que digo del final y si quieres comentamos las siete pequeñas diferencias con La Regenta ;)
Aunque no sea aquí, claro está!
Un petonet.

Luciérnaga dijo...

por favor, pasaros por curiosidad y si os gusta, ayudanos a difundirlo


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