He transcrito la entrada de hoy en el Blog de El Escorpión (Alejandro Gándara) en El Mundo.
29 de noviembre.- Conversación con una colega de la cuerda literaria acerca de las novelas de jóvenes autores que llegan con petición de lectura y de opinión:
Colega.- ¿Tú les dices lo que piensas, tanto si es bueno como malo?
Yo.- Eso creo.
Colega.- Y a menudo es malo.
Yo.- A menudo, no siempre.
Colega.- Yo hablaba del a menudo. ¿Qué derecho tenemos nosotros a decirles lo que pensamos?
Yo.- Supongo que el mismo que ellos a largarnos el tocho.
Colega.- Puede. ¿Pero no te das cuenta de que nosotros ya somos unos frikis? A nosotros nos gustan las novelas de James, de Conrad, de Faulkner, de Handke, de Bernhard... ¿Qué pelotas vamos a decirles a tipos que están viendo morralla cada día en las librerías? ¿Con qué derecho los desanimamos?
Yo.- ¿Nosotros somos los frikis?
Colega.- Nosotros somos los frikis. Seguimos creyendo en cosas como la autoridad o la excelencia o el conocimiento, cuando la realidad dice que nada va por ahí. La mayor parte de escritores noveles con los que me encuentro, lo único que buscan es ganarse la vida. Se van a las librerías y se dicen: yo también puedo hacer esto. Por qué no. Y tanto que pueden hacerlo.
Yo.- Me apresuro a decirte que lo de la excelencia, la autoridad y tal, aparte de rijosos, son conceptos de lo más manipulable. Yo los he sufrido por causa de auténticos idiotas. Más bien, sólo a causa de idiotas.
Colega.- Llámalo como quieras.
Yo.- Prefiero llamarlo destreza, talento, aprendizaje en un sentido de lo más artesanal. A lo peor, lo que quieres decir es que escribir libros es distinto de hacer puentes y diagnósticos, y que basta con una voluntad espontánea. Me gustaría saber lo que piensan los que tienen que cruzar un río o los pacientes de un ambulatorio si les dijeras que no tienes ni idea, pero que te ganas muy bien la vida.
Colega.- No es lo mismo.
Yo.- Es verdad. Las palabras son más peligrosas y matan más gente. No digamos neuronas.
Colega.- Pero a los que no lo saben, eso no les sirve de nada. En lo único en que deberíamos ponernos de acuerdo es en que nosotros, a esos escritores, no les servimos de nada.
Yo.- Pero de eso no te enteras hasta que no los lees. Siempre hay alguno.
Colega.- Eso para mí es demasiado poco a menudo. A lo mejor es que tú tienes más suerte. Yo dimito. Me siento como el abuelo cebolleta hablando del punto de vista y de la descripción de espacios. Y del tema ni te cuento.
Yo.- La cara que a uno se le queda, eso sí.
Colega.- No hay derecho.
Yo.- Así que frikis...
30.11.06
29.11.06
Sting para Xuxi
Que no vayan a pensar ahora que esta es una sección de discos dedicados como los de antaño y hogaño.
Pero por una vez... para ti, Xuxi, con mucho cariño.
27.11.06
Insólito Sting...
Tenedme paciencia y miradlos los dos... ¿si?
No se ven perfectamente, ni el uno ni el otro.
para mi ha sido un descubrimiento en relación a Sting (a Alessandra Ferri ya la conocía)
Feliz lunes... y feliz semana!
No se ven perfectamente, ni el uno ni el otro.
para mi ha sido un descubrimiento en relación a Sting (a Alessandra Ferri ya la conocía)
Feliz lunes... y feliz semana!
25.11.06
Sin título
CERVEZA NEGRA
Un hombre regresa a su casa con la única idea de pasar por el colmado y comprar cerveza negra. Le gusta tomarla frente al televisor cuando su equipo favorito juega. Deja el paque atrás, y al doblar la esquina, sus ojos buscan instintivamente el portal, pero descubre que no está. "Como en el cuento", se dice a sí mismo. Convencido de que sólo la fantasía de un escritor puede crear una situación parecida, se concentra en buscar el número 22. Y de nuevo comprueba que no está. Se siente aturdido; con los números es bastante fiable. Ha sido contable durante cuarenta y cuatro años sin que nunca se le haya imputado un error de cálculo grave. "Me habré confundido de calle", concluye. Recorre el barrio en busca de su calle, sin éxito. Luego camina media ciudad, y la ciudad entera, y todavía la ciudad empezando por el otro extremo; siempre en busca de una calle que no encuentra. "¿Como terminaba el cuento?", se pregunta, "¿qué le pasó al hombre que no hallaba su casa?". Fuerza la memoria, y se le aparece un lugar pequeño, remoto y blanco, donde reina una extraña calma. No reconoce el lugar, y en lo sucesivo, cada vez que fuerza la imaginación, se ve a sí mismo sorbiendo un trago de cerveza negra frente al televisor.
Un hombre regresa a su casa con la única idea de pasar por el colmado y comprar cerveza negra. Le gusta tomarla frente al televisor cuando su equipo favorito juega. Deja el paque atrás, y al doblar la esquina, sus ojos buscan instintivamente el portal, pero descubre que no está. "Como en el cuento", se dice a sí mismo. Convencido de que sólo la fantasía de un escritor puede crear una situación parecida, se concentra en buscar el número 22. Y de nuevo comprueba que no está. Se siente aturdido; con los números es bastante fiable. Ha sido contable durante cuarenta y cuatro años sin que nunca se le haya imputado un error de cálculo grave. "Me habré confundido de calle", concluye. Recorre el barrio en busca de su calle, sin éxito. Luego camina media ciudad, y la ciudad entera, y todavía la ciudad empezando por el otro extremo; siempre en busca de una calle que no encuentra. "¿Como terminaba el cuento?", se pregunta, "¿qué le pasó al hombre que no hallaba su casa?". Fuerza la memoria, y se le aparece un lugar pequeño, remoto y blanco, donde reina una extraña calma. No reconoce el lugar, y en lo sucesivo, cada vez que fuerza la imaginación, se ve a sí mismo sorbiendo un trago de cerveza negra frente al televisor.

PORTAL BLANCO
Un hombre regresa a su casa con la única idea de pasar por el colmado y comprar cerveza negra. Le gusta tomarla frente al televisor cuando su equipo favotiro juega. Deja el paque atrás y al doblar la esquina, sus ojos buscan instintivamente el portal, pero descubre que no está. "Como en el cuento", se dice a sí mismo. Convencido de que sólo la fantasía de un escritor puede crear una situación parecida, se concentra en buscar el número 22. Y de nuevo comprueba que no está. Se siente aturdido; con los números es bastante fiable. Ha sido contable durante cuarenta y cuatro años sin que nunca se le haya imputado un error de cálculo grave. "Me habré confundido de calle", concluye. Recorre el barrio en busca de su calle, sin éxito. Luego camina media ciudad, y la ciudad entera, y todavía la ciudad empezando por el otro extremo, siempre en busca de una calle que no encuentra. "¿Como terminaba el cuento?", se pregunta, "¿qué le pasó al hombre que no hallaba su casa?". Fuerza la memoria, y se le aparece un lugar pequeño, remoto y blanco, donde reina una extraña calma. Es el portal de su casa, y en lo sucesivo, cada vez que fuerza la imaginación, se ve a sí mismo sorbiendo un trago de cerveza negra frente al televisor.
Un hombre regresa a su casa con la única idea de pasar por el colmado y comprar cerveza negra. Le gusta tomarla frente al televisor cuando su equipo favotiro juega. Deja el paque atrás y al doblar la esquina, sus ojos buscan instintivamente el portal, pero descubre que no está. "Como en el cuento", se dice a sí mismo. Convencido de que sólo la fantasía de un escritor puede crear una situación parecida, se concentra en buscar el número 22. Y de nuevo comprueba que no está. Se siente aturdido; con los números es bastante fiable. Ha sido contable durante cuarenta y cuatro años sin que nunca se le haya imputado un error de cálculo grave. "Me habré confundido de calle", concluye. Recorre el barrio en busca de su calle, sin éxito. Luego camina media ciudad, y la ciudad entera, y todavía la ciudad empezando por el otro extremo, siempre en busca de una calle que no encuentra. "¿Como terminaba el cuento?", se pregunta, "¿qué le pasó al hombre que no hallaba su casa?". Fuerza la memoria, y se le aparece un lugar pequeño, remoto y blanco, donde reina una extraña calma. Es el portal de su casa, y en lo sucesivo, cada vez que fuerza la imaginación, se ve a sí mismo sorbiendo un trago de cerveza negra frente al televisor.
23.11.06
20.11.06
Teatro
Ayer tarde estuvimos en el Teatro Principal de València viendo la obra de teatro "La Cabra o ¿quién es Silvya?"
Durante una hora y cuarenta minutos José María Pou, Mercé Arànega, Juanma Lara y Alex García te mantienen el interés por lo que sucede en el escenario.
La obra es muy dura, es un verdadero drama que tira por los suelos la convivencia y el amor. Es una trágica historia de celos.
La obra comienza presentando a Martin, un reputado arquitecto que acaba de ganar un prestigioso premio y a su esposa Stevie, con quien lleva casado más de veintiséis años. Los dos se divierten con diálogos ingeniosos, contestaciones irónicas y sagaces y bromas cómplices. Parecen una pareja perfecta. Pero esta perfección, de repente, se hace añicos.
Martin se ha vuelto a enamorar. El problema es que, a quien él llama Silvya, es una cabra.
Todos empiezan a verlo como un monstruo, una persona desequilibrada que se folla a un animal. Y alrededor todo se rompe, literalmente, puesto que Stevie destroza todo lo que encuentra a su paso. Eso sí, sus discusiones son sarcásticas, aceleradas, irónicas, dolidas.
Como preguntarle la edad de la cabra y cuando él le explica que es joven, ella rompe a reír y le dice que aparte de un monstruo es un corruptor de menores.
Ella, en uno de los monólogos de la obra, intentando explicarle a su marido qué siente, le dice que ellos habían sido una pareja única puesto que podían ver el humor dentro de las situaciones trágicas, que es su manera de discutir, y lo horrible, lo trágico dentro de las situaciones que los demás consideran normales.
El amigo, finalmente, le viene a decir que todos tenemos manías, fantasmas en los armarios pero lo importante es que nadie lo sepa. Ahí es donde está el quid de la cuestión. En la hipocresía de la vida.
En un obra sobre la irracionalidad del amor y de los celos, sobre la amistad y sobre todo aquello que se esconde bajo la apacible superficie de la convivencia y la vida cotidiana.
Acabé cansada físicamente pero agradecida de haberla visto. Te ríes de los comentarios sarcásticos de Stevie. Lloras de la situación del hijo gay que pensaba que tenía una familia demasiado normal, que comprendía su situación y a los que amaba.
Y te sorprende el final.
Quien la haya visto podrá opinar lo mismo que yo, o no. Pero, así es el teatro y la vida misma.
Durante una hora y cuarenta minutos José María Pou, Mercé Arànega, Juanma Lara y Alex García te mantienen el interés por lo que sucede en el escenario.
La obra es muy dura, es un verdadero drama que tira por los suelos la convivencia y el amor. Es una trágica historia de celos.
La obra comienza presentando a Martin, un reputado arquitecto que acaba de ganar un prestigioso premio y a su esposa Stevie, con quien lleva casado más de veintiséis años. Los dos se divierten con diálogos ingeniosos, contestaciones irónicas y sagaces y bromas cómplices. Parecen una pareja perfecta. Pero esta perfección, de repente, se hace añicos.
Martin se ha vuelto a enamorar. El problema es que, a quien él llama Silvya, es una cabra.
Todos empiezan a verlo como un monstruo, una persona desequilibrada que se folla a un animal. Y alrededor todo se rompe, literalmente, puesto que Stevie destroza todo lo que encuentra a su paso. Eso sí, sus discusiones son sarcásticas, aceleradas, irónicas, dolidas.
Como preguntarle la edad de la cabra y cuando él le explica que es joven, ella rompe a reír y le dice que aparte de un monstruo es un corruptor de menores.
Ella, en uno de los monólogos de la obra, intentando explicarle a su marido qué siente, le dice que ellos habían sido una pareja única puesto que podían ver el humor dentro de las situaciones trágicas, que es su manera de discutir, y lo horrible, lo trágico dentro de las situaciones que los demás consideran normales.
El amigo, finalmente, le viene a decir que todos tenemos manías, fantasmas en los armarios pero lo importante es que nadie lo sepa. Ahí es donde está el quid de la cuestión. En la hipocresía de la vida.
En un obra sobre la irracionalidad del amor y de los celos, sobre la amistad y sobre todo aquello que se esconde bajo la apacible superficie de la convivencia y la vida cotidiana.
Acabé cansada físicamente pero agradecida de haberla visto. Te ríes de los comentarios sarcásticos de Stevie. Lloras de la situación del hijo gay que pensaba que tenía una familia demasiado normal, que comprendía su situación y a los que amaba.
Y te sorprende el final.
Quien la haya visto podrá opinar lo mismo que yo, o no. Pero, así es el teatro y la vida misma.
16.11.06
La propia parodia
Abro el periódico de hoy, al azar como casi siempre, y empiezo a leer por la parte de atrás. Cuando llego a la página central, me doy de bruces contra dos frases que destacan. La primera es de Julià Guillamón: "Los grandes discursos sólo son hoy aceptables si se acompañan de su propia parodia". Y la segunda, de Daniel Kehlmann, en relación a su libro "La medición del mundo": "La literatura seria tiene que atender lo elevado y lo profano". Y me quedo pensando en qué tipo de literatura prefiero, en las cosas que empiezo por la parte de atrás, y también en cuantas veces me río de mí misma.
Entonces, recuerdo al tipo loco que vi el otro día en la calle. Se dedicaba a girar visiblemente los huesos de su cuerpo; literalmente, giros completos. Dio dos vueltas enteras a su munñeca. Si no lo veo no lo creo. Casi no podía mirar como daba la vuelta a sus codos. Hice la foto al principio de la demostración. Luego ya no pude seguir fotografiando.
Probablemente, queriendo o no, a veces nos comportamos como ese infeliz, y torsionamos y desquiciamos a nuestro cuerpo, y con él, la que sería una de sus partes principales, la mente. Me fui cuando se metió un clavo de siete centímetros en la nariz.
14.11.06
10.11.06
Artículo curioso

He leído hoy un artículo llamado: "La mancebía en la Valencia foral" que me ha parecido interesante. No lo puedo transcribir, ni entero ni a cachitos, porque es largo y nos perderíamos muchas curiosidades de las que contiene.
http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/20061110/ocio/mancebia-valencia-foral_20061110.html
os dejo el enlace por si queréis echarle un vistazo.
8.11.06
Canta conmigo

Zamba de mi esperanza
amanecida como un querer,
sueño, sueño del alma,
que a veces muere sin florecer
Zamba, a ti te canto
porque mi canto derrama amor,
caricias de tu pañuelo
que va envolviendo mi corazón
Estrella, tú que miraste,
tú que escuchaste mi padecer,
estrella, deja que cante,
deja que quiera como yo sé
El tiempo, que va pasando,
como la vida no vuelve más,
el tiempo me va matando
y tu cariño se va, se va
amanecida como un querer,
sueño, sueño del alma,
que a veces muere sin florecer
Zamba, a ti te canto
porque mi canto derrama amor,
caricias de tu pañuelo
que va envolviendo mi corazón
Estrella, tú que miraste,
tú que escuchaste mi padecer,
estrella, deja que cante,
deja que quiera como yo sé
El tiempo, que va pasando,
como la vida no vuelve más,
el tiempo me va matando
y tu cariño se va, se va
Hundido en horizontes,
cual polvareda que al viento va
zamba, ya no me dejes,
yo sin tu canto no vivo más...
Se la oía cantar a Jorge Cafrune y a Marito. Una de las canciones más bonitas que recuerdo...
¿Cantamos juntos? ¿Quién va por la guitarra?
2.11.06
Antoni Tàpies
Permeteu-me que avui parli en català, i em serveixi de l'obra d'Antoni Tàpies per expressar el resultat de les eleccions d'ahir al Parlament de Catalunya.
La imatge d'una senyera amb moltes paraules escrites sembla representar prou bé el perídoe de converses que ara s'inicia per tal d'establir pactes de govern.
Sigui com sigui, sempre m'agrada contemplar els quadres de Tàpies.
La imatge d'una senyera amb moltes paraules escrites sembla representar prou bé el perídoe de converses que ara s'inicia per tal d'establir pactes de govern.Sigui com sigui, sempre m'agrada contemplar els quadres de Tàpies.
31.10.06
Humanidad virtual
Volviendo sobre los blogs, la virtualidad y todo este mundo entretejido alrededor de un ordenador, debo confesar que llevo días con intranquilidad., incluso puede que se haya reflejado en alguna de mis respuestas. Me encuentro ligeramente desfasada, lo sé. Muchas de estas novedades, lenguajes y expresiones propias de este mundo me pasan por los costados con la velocidad del AVE. Me sobrepasan, no me da tiempo a absorber. Yo entiendo el ordenador como un arma de trabajo, como entiendo el teléfono como un elemento necesario pero no indispensable. Presumo que el hecho de trabajar ocho horas con uno me condiciona mi ritmo vital. Aprecio todo lo que se mueve en la red. De hecho, debo darle gracias a ella puesto que he encontrado amistad y calidez en las dos personas con quienes comparto esta página y que, afortunadamente, conozco en persona. Pero, no dejo de verme algo anticuada. No sé leer un libro en la pantalla, me cansa profundamente y pierdo concentración.
No concibo la lectura sin sostener el libro entre mis manos, arropada en la cama, enroscada en un sillón o absorbiendo los rayos del sol a la orilla del mar o debajo de un pino. No comprendería que la virtualidad absorbiera esos momentos únicos y entrañables que se produce entre el escritor y el lector, la intimidad que se forja por el mero hecho de tocar el libro. Ya sé, sé que vais a decir que pensáis lo mismo. El libro es cálido y la pantalla es fría.
He escrito las dos novelas prácticamente a mano, algo anticuado, está claro. Pero no sé arrancar ningún escrito si no es sobre papel y con un lápiz. Después las paso al ordenador y ahí se quedan.
La virtualidad ha acortado las distancias pero, al mismo tiempo, las ha constreñido. Somos mucho más capaces de expresar nuestros sentimientos, nuestras cuitas, hablar de nuestros problemas personales por medio de un escrito que pretende ser humano, a acortar la distancia que media entre dos personas y entrar a formar parte de su realidad humana. La red protege tu intimidad, parece querer decir. Pero te impide el acercamiento.Será porque me gusta hablar de tú a tú, observar los rostros, los movimientos, la mirada, la chispa de los ojos.Lo cierto es que, a través de los mensajes de la red, aprendes a observar también, a captar los matices de la escritura, a desenmascarar imposturas y fantasmadas y a reconocer la honradez y la amistad.Eso es precisamente, pese a mi carácter tendente a la introversión, lo que me anima a compartir este blog con dos personas que, de virtuales, pasaron a ser tremendamente humanas.
No concibo la lectura sin sostener el libro entre mis manos, arropada en la cama, enroscada en un sillón o absorbiendo los rayos del sol a la orilla del mar o debajo de un pino. No comprendería que la virtualidad absorbiera esos momentos únicos y entrañables que se produce entre el escritor y el lector, la intimidad que se forja por el mero hecho de tocar el libro. Ya sé, sé que vais a decir que pensáis lo mismo. El libro es cálido y la pantalla es fría.
He escrito las dos novelas prácticamente a mano, algo anticuado, está claro. Pero no sé arrancar ningún escrito si no es sobre papel y con un lápiz. Después las paso al ordenador y ahí se quedan.
La virtualidad ha acortado las distancias pero, al mismo tiempo, las ha constreñido. Somos mucho más capaces de expresar nuestros sentimientos, nuestras cuitas, hablar de nuestros problemas personales por medio de un escrito que pretende ser humano, a acortar la distancia que media entre dos personas y entrar a formar parte de su realidad humana. La red protege tu intimidad, parece querer decir. Pero te impide el acercamiento.Será porque me gusta hablar de tú a tú, observar los rostros, los movimientos, la mirada, la chispa de los ojos.Lo cierto es que, a través de los mensajes de la red, aprendes a observar también, a captar los matices de la escritura, a desenmascarar imposturas y fantasmadas y a reconocer la honradez y la amistad.Eso es precisamente, pese a mi carácter tendente a la introversión, lo que me anima a compartir este blog con dos personas que, de virtuales, pasaron a ser tremendamente humanas.
29.10.06
26.10.06
Algo más sobre blogs
Os dejo aquí (eso espero) un enlace a un blog al que suelo entrar. Hoy me parece que el comentario del autor viene al pelo.
http://blogs.epi.es/jserna/
Con esto de pegar enlaces me pasa como con las ballenas: se me escurren entre los dedos.
http://blogs.epi.es/jserna/
Con esto de pegar enlaces me pasa como con las ballenas: se me escurren entre los dedos.
23.10.06
Blogs y comentarios
Se puede hablar largamente de los blogs, pero en este post quería centrarme en los blogs de escritores célebres. En concreto de escritores que publican posts con relativa frecuencia y buena calidad, pero no responden a los comentarios.
¿Qué es un blog? ¿Tiene algún sentido mantener un blog cuando se renuncia al intercambio? ¿Qué diferencia habrá con la clásica columna del periódico? ¿Por qué motivos desearía un escritor relacionarse con su público?
Santiago Rocagliolo admitió en su conferencia en Kosmopolis que no tenía tiempo, y tal vez tampoco capacidad, para responder a todos los comentarios publicados en su blog. No obstante, los leía sin excepción, tanto los que mostraban admiración como los que mostraban odio y no suprimía comentarios, aunque contuvieran insultos. Él entendía la blogosfera como un enorme bar que acerca a personas de todos los puntos del Planeta, y les permite hablar, conversar, compartir, intercambiar. En cuanto a lo qué supone su blog, respondió que la posibilidad de redactar, casi en directo, la aventura de viajar por 26 paises distintos en el año que ha ganado el Premio Alfaguara. Al final, dejó entrever que se planteaba si debía continuar o no.
Yo soy lectora de su blog. Más o menos hacia el mes de junio, publicó un post de despedida. Admitió públicamente haber llegado a un extremo insostenible, y pidió un tiempo de descanso. Un gesto que me pareció más que loable. Confieso que a partir de entonces le aprecio más.
Un escritor más o menos popular y que esté en activo, debe multiplicarse: escribe, viaja, lee, da conferencias, concede entrevistas, asiste a tertulias de radio y tv, y vive su vida en la medida de lo posible. Es evidente que mantener el blog al día supone una buena inversión en tiempo, y ahí la ecuación es muy directa.
Santiago Rocagliolo admitió en su conferencia en Kosmopolis que no tenía tiempo, y tal vez tampoco capacidad, para responder a todos los comentarios publicados en su blog. No obstante, los leía sin excepción, tanto los que mostraban admiración como los que mostraban odio y no suprimía comentarios, aunque contuvieran insultos. Él entendía la blogosfera como un enorme bar que acerca a personas de todos los puntos del Planeta, y les permite hablar, conversar, compartir, intercambiar. En cuanto a lo qué supone su blog, respondió que la posibilidad de redactar, casi en directo, la aventura de viajar por 26 paises distintos en el año que ha ganado el Premio Alfaguara. Al final, dejó entrever que se planteaba si debía continuar o no.
Yo soy lectora de su blog. Más o menos hacia el mes de junio, publicó un post de despedida. Admitió públicamente haber llegado a un extremo insostenible, y pidió un tiempo de descanso. Un gesto que me pareció más que loable. Confieso que a partir de entonces le aprecio más.
Un escritor más o menos popular y que esté en activo, debe multiplicarse: escribe, viaja, lee, da conferencias, concede entrevistas, asiste a tertulias de radio y tv, y vive su vida en la medida de lo posible. Es evidente que mantener el blog al día supone una buena inversión en tiempo, y ahí la ecuación es muy directa.
Si el interés del blog radica en la interacción y posible diálogo, pero el escritor admite que no puede asumir esa faceta por falta de tiempo, ¿que sentido tiene el blog?
Quizá los blogs fueron diseñados para disfrute de la inmensa mayoría de personas anónimas. Y no es poco.
Quizá los blogs fueron diseñados para disfrute de la inmensa mayoría de personas anónimas. Y no es poco.
21.10.06
Semana blogger
Por aquellas casualidades de la vida, esta semana ha sido prolija en encuentros bloggeros.
Durante el fin de semana pudimos conocer a nuestra amiga argentina y blogger en Madrid, MIB. Estuvimos paseando tranquilamente por Calella de Palafrugell en una jornada casi idílica de sol, playa, paz y charla sustanciosa. Por la noche nos reunimos a cenar en Barcelona, mib, xuxi, paquete, el capi, arare y fractal. Fue un grupo heterogéneo y simpático y si algo faltó fue más tiempo. Pero bueno, tampoco vamos a presentar queja alguna.
En Kosmopolis, fiesta de la literatura que se celebra en Barcelona, conocimos a N. Arqués y saludamos a Tökland, autores de blogs que visitamos regularmente. Coincidimos en la conferencia Literatura e hipermedia, a cargo de Andy Oram y Santiago Rocangliolo. Daremos cuenta de ello en otro post.
De momento, cerramos una semana intensa por todas las emociones que nos han dejado estos encuentros. Hoy la red es el mundo y el mundo es la red; la blogosfera está ampliando el espacio para la comunicación de un modo imparable. De hecho, casi ha borrado todo límite geográfico, y a diario descubrimos otras posibilidades de establecer vínculos personales y profesionales imposibles de imaginar hace apenas unas décadas.
Los encuentros blogger dibujan el perfil de las nuevas amistades virtuales. No obstante, nada nuevo sucedió entre nosotros en las horas que compartimos, puesto que nos emocionamos ante los mismos estímulos de siempre: la mirada, la sonrisa, el abrazo...
Hacemos extensivo ese abrazo a todos los lectores de nuestro blog.
18.10.06
17.10.06

Estaba escuchando en la radio la entrevista a Isaías Lafuente sobre el libro que ha escrito acerca de Clara Campoamor. Clara Campoamor, como tantas otras mujeres de su época, y otras muchas de épocas anteriores ha sufrido el olvido de una gran parte de la sociedad española.Hace poco leí el libro "lAS OLVIDADAS, UNA HISTORIA DE MUJERES CREADORAS"Este ensayo, escrito por Angeles Caso, se extiende a lo largo de la historia sobre algunas de las mujeres que no han pasado a la posteridad con tanta fama como sus coetáneos. Encontramos pintoras cuyos cuadros fueron atribuidos a sus contemporáneos. Escritoras, poetas, músicos – el caso de Hildegarda de Bingen – y otros muchos conocidos y cuántos que se habrán quedado en la más completa oscuridad. De Clara Campoamor, comentaba este periodista, ha quedado en el Congreso de los Diputados las actas de sus intervenciones y destacan sus discursos por su lucidez, concreción y hechura. Si tenemos en cuenta que en aquellos tiempos los discursos no se llevaban escritos, se supone que sólo preparados, nos encontramos ante un ejemplo de gran político - ¿qué es eso en estos tiempos? una mujer que consiguió sacar adelante el voto femenino aún en contra de su propio partido, como siempre.
En los colegios se enseñaba que una mujer debía de tener su habitación bien decorada puesto que era su cárcel. Que la mujer que se empeñaba en lograr puestos de relevancia es que era poco femenina, es decir, de pechos lisos e, incluso, de clítoris en exceso desarrollado, semejante a un pequeño pene.
Muchos años después, para desgracia general, llegó la Sección Femenina. Capítulo aparte.
15.10.06
Literati
Autor: Barry McCrea
Literati (parecía un inocente juego literario y acabó convirtiéndose en una intrigante y peligrosa adicción).
Destino.
Leo en algún blog que alguien está leyendo ese libro y que se "ha enganchado". Me quedo con el título y lo olvido poco después.
Busco información sobre homosexualidad femenina - de hecho necesito información más o menos psicológica, sobre comportamientos, etc, para entender a una de las protagonistas de un relato que estoy escribiendo- y me encuentro muchas barreras. No me interesa lo que encuentro por la red. Si. También. Pero no es eso. Busco información escrita, libros editados acerca del tema. No quiero pornografía, no quiero libros, novelas o comics de lesbianas. Quiero verdadera información. Llevo siete librerías "de prestigio" donde en cuanto pido lo que quiero me miran como si llegara de otra galaxia. Mal andamos - pienso-
Un buen día entro en una librería-café (para tomar un café, lo juro) mientras espero a que "él" haga sus compras en una tienda de náutica. Entro y empiezo mirando los libros que hay a mi alrededor. ¡Cielos! si es una librería especializada en gays y lesbianas!. Me quedo, entre libros, casi una hora. Encuentro un par de ellos que me ayudarán en mis pesquisas para conocer a mi progatonista (o eso creo)... y aparece el nombre: LITERATI. Lo compro compulsivamente sin recordar por qué. Más tarde recuerdo el blog y la referencia al enganche.
Salgo sin tomar el café pero con una bolsa llena de libros que aumentarán mi biblioteca y mi "talento" (que no talante, ojo) pero que han vaciado un poco mi bolsillo. Todo sea por la causa - pìenso-
Esa misma noche empiezo a leer y ya no puedo dejarlo hasta que lo termino. Me ha enganchado, verdaderamente. Dos semanas he tardado en leerlo - no tengo tantas horas como quisiera para pulírmelo en dos días como "antes"- es un tema diferente, un libro diferente. Pero cuidado: el final me ha decepcionado. ¿Por qué? todavía no lo he analizado.
Algunas veces me pregunto si debo terminar de leer los libros. Hay obras que me tienen encadenada a ellas hasta el final y justamente cuando llego a él me decepcionan. ¿No sería mejor- digo yo- dejar los libros a un par de capítulos del final? De este modo nunca me decepcionarían.
¿Acabo de inventar una nueva forma de leer o es que soy rara?
¡Cielos!
¿Alguien lo ha leído? ¿Alguien que lo haya leído me puede explicar lo que ha sentido y si se ha sentido como yo al llegar al final?
Va, no seáis tímidos. Aceptaría incluso que me llamárais extraterrestre. Puede que lo sea.
P.D.- Conocer a Mib i a Xuxi en persona fue una experiencia deliciosa, y más, saliendo de una ópera de Mozart. Gracias, reinas moras. La blogosfera no sería lo mismo sin los bloggeros, eso es evidente. No sería.
Literati (parecía un inocente juego literario y acabó convirtiéndose en una intrigante y peligrosa adicción).
Destino.
Leo en algún blog que alguien está leyendo ese libro y que se "ha enganchado". Me quedo con el título y lo olvido poco después.
Busco información sobre homosexualidad femenina - de hecho necesito información más o menos psicológica, sobre comportamientos, etc, para entender a una de las protagonistas de un relato que estoy escribiendo- y me encuentro muchas barreras. No me interesa lo que encuentro por la red. Si. También. Pero no es eso. Busco información escrita, libros editados acerca del tema. No quiero pornografía, no quiero libros, novelas o comics de lesbianas. Quiero verdadera información. Llevo siete librerías "de prestigio" donde en cuanto pido lo que quiero me miran como si llegara de otra galaxia. Mal andamos - pienso-
Un buen día entro en una librería-café (para tomar un café, lo juro) mientras espero a que "él" haga sus compras en una tienda de náutica. Entro y empiezo mirando los libros que hay a mi alrededor. ¡Cielos! si es una librería especializada en gays y lesbianas!. Me quedo, entre libros, casi una hora. Encuentro un par de ellos que me ayudarán en mis pesquisas para conocer a mi progatonista (o eso creo)... y aparece el nombre: LITERATI. Lo compro compulsivamente sin recordar por qué. Más tarde recuerdo el blog y la referencia al enganche.
Salgo sin tomar el café pero con una bolsa llena de libros que aumentarán mi biblioteca y mi "talento" (que no talante, ojo) pero que han vaciado un poco mi bolsillo. Todo sea por la causa - pìenso-
Esa misma noche empiezo a leer y ya no puedo dejarlo hasta que lo termino. Me ha enganchado, verdaderamente. Dos semanas he tardado en leerlo - no tengo tantas horas como quisiera para pulírmelo en dos días como "antes"- es un tema diferente, un libro diferente. Pero cuidado: el final me ha decepcionado. ¿Por qué? todavía no lo he analizado.
Algunas veces me pregunto si debo terminar de leer los libros. Hay obras que me tienen encadenada a ellas hasta el final y justamente cuando llego a él me decepcionan. ¿No sería mejor- digo yo- dejar los libros a un par de capítulos del final? De este modo nunca me decepcionarían.
¿Acabo de inventar una nueva forma de leer o es que soy rara?
¡Cielos!
¿Alguien lo ha leído? ¿Alguien que lo haya leído me puede explicar lo que ha sentido y si se ha sentido como yo al llegar al final?
Va, no seáis tímidos. Aceptaría incluso que me llamárais extraterrestre. Puede que lo sea.
P.D.- Conocer a Mib i a Xuxi en persona fue una experiencia deliciosa, y más, saliendo de una ópera de Mozart. Gracias, reinas moras. La blogosfera no sería lo mismo sin los bloggeros, eso es evidente. No sería.
11.10.06
11.10.2006
Para la Liter que desde hoy será un poco menos joven..., un poema de mar, en versión bilingüe.
Per Molts Anys, companya!
Bressol de tots els blaus
(Lluís Llach)
El meu amic el mar
té la calma d'un déu adormit,
quan la meva nau busca recer
a l'illa del seu pit.
El meu amic el mar
té el coratge d'un déu exaltat,
i quan s'omple d'aire el meu velam
seguim un joc incert.
I, tanmateix, potser
el gep de l'onada acabarà
amb tot el meu somni desitjós
d'anar a aquell port d'atzars.
El meu amic el mar
és l'immens bressol de tots els blaus,
i en el seu va-i-vé de so i color
aprenc el poc que tinc.
És per això que mai
no em podré allunyar del seu batec,
i fidel viuré amarinat
fins acabat el vent.

Cuna de todos los azules
(Lluis LLach)
Mi amigo el mar
posee la calma de un dios adormecido
cuando mi nave busca refugio
en la isla de su pecho.
Mi amigo el mar
tiene el coraje de un dios exaltado
y cuando mis velas se llenan de aire
seguimos un juego incierto.
Y sin embargo, quizá
la carga de la ola acabará
con mi entero sueño deseosos
de alcanzar aquel puerto de azares.
Mi amigo el mar
es la inmensa cuna de todos los azules
y en su vaivén de sonido y color
aprendo lo poco que tengo.
Y así, nunca
podré alejarme de su latido
y viviré fielmente marinado
hasta que acabe el viento.
Per Molts Anys, companya!
Bressol de tots els blaus
(Lluís Llach)
El meu amic el mar
té la calma d'un déu adormit,
quan la meva nau busca recer
a l'illa del seu pit.
El meu amic el mar
té el coratge d'un déu exaltat,
i quan s'omple d'aire el meu velam
seguim un joc incert.
I, tanmateix, potser
el gep de l'onada acabarà
amb tot el meu somni desitjós
d'anar a aquell port d'atzars.
El meu amic el mar
és l'immens bressol de tots els blaus,
i en el seu va-i-vé de so i color
aprenc el poc que tinc.
És per això que mai
no em podré allunyar del seu batec,
i fidel viuré amarinat
fins acabat el vent.

Cuna de todos los azules
(Lluis LLach)
Mi amigo el mar
posee la calma de un dios adormecido
cuando mi nave busca refugio
en la isla de su pecho.
Mi amigo el mar
tiene el coraje de un dios exaltado
y cuando mis velas se llenan de aire
seguimos un juego incierto.
Y sin embargo, quizá
la carga de la ola acabará
con mi entero sueño deseosos
de alcanzar aquel puerto de azares.
Mi amigo el mar
es la inmensa cuna de todos los azules
y en su vaivén de sonido y color
aprendo lo poco que tengo.
Y así, nunca
podré alejarme de su latido
y viviré fielmente marinado
hasta que acabe el viento.
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