Estoy escuchando (que no viendo) la tele. Están hablando del "Premi Sant Jordi" de novela, que se celebró anoche en Girona (no se celebraba allí desde hacía treinta años, o por lo menos eso es lo que dice el presentador.
Ha ganado un pintor: Joaquim Pijoan. La novela se llama "Sayonara Barcelona" y, según palabras del mismo autor, trata del presente "rabioso" (sic). La leeré, of course. Quiero saber qué escribe/describe un pintor, siento mucha curiosidad.
Y hablando de libros - le prometí a una de mis Liter's que haría un post sobre lo que leo, que he pospuesto por unos días, pero aquí va:
Decía, en un comentario al post anterior de mi compañera, que últimamente acudo mucho a la biblioteca comarcal de mi pueblo. Es una forma de no tener que comprármelo todo (un ahorro) y al mismo tiempo, una forma de no tener que almacenarlo todo (una gaita, porque a mi me encantaría almacenar libros, pero entiendo que no puede ser).
Ayer estuve y creo que en diez minutos incumplí todas las normas: de entrada, me encontré lo que en Catalunya llamamos "una Romaguera", una persona que te para por la calle y te entretiene y no te puedes sacar de encima. Me la encontré cuando ambas dos cruzábamos la puerta de la biblioteca: yo entraba y ella salía. Y me pilló en medio y me tuvo cinco minutos de reloj, ambas con las respectivas puertas en la mano, charla que te charla, y yo, por educación, no sabía cómo decirle "hala, adiós". Aguantamos hasta que vino el conserje y nos dijo que había que cerrar las puertas (o entrábamos o salíamos) porque se le escapaba el calorcillo de la calefacción. Anécdota pura, pero bueno... la reprimenda fue para mi, que era quien entraba.
Una vez me saqué a la Romaguera de encima, entro y me dirijo a la sala para buscar libros de poesía. Últimamente estoy leyendo poesía, empecé con poemas de mujeres, ahora ya me da igual que no sea de mujeres. Ayer escogí dos tomos, uno de Màrius Sampere -a quien conocí personalmente y quizá en otro momento o en mi blog explique cómo y de qué manera - y el otro de joan Vinyoli. Ambos son poetas catalanes.
Mientras buscaba, me suena el móvil dentro del bolso. Avregonzada - la Romaguera me había hecho despistar y no lo silencié antes de entrar- salgo pitando de la sala y me pongo a hablar con quien me llamaba, en la escalera, o sea, no estaba dentro de la sala ni en el vestíbulo. En éstas que aparece de nuevo el conserje, me mira - sonriendo, eso sí- y me hace con la mano el gesto de que corte y termine. Afirmo yo con la cabeza y me señala el cartelito - justo encima de mi cabeza- de prohibido hablar por el móvil - lamadrequemeparió, que no lo había visto (me recordó aquella vez que aparqué justo debajo de la señal de prohibido, juro por todos los dioses que no había visto la señal, y me tuve que "pelear" con el guardia, que el pobre aún me dice, cuando me ve, que si ya renové mis gafas, aix, qué vergüenza, pordios) bueno, total que, en diez minutos, dos infracciones, con las consiguientes reprimendas del conserje, que ya, cuando me vea aparecer, se colocará detrás mío para irme indicando lo que voy haciendo mal.
El otro libro que me llevé es una novela. "Foc latent" (Fuego latente) de Lluïsa Forrellad, que es una señora que escribió una novela en los años cincuenta, ganando el Premio Nadal. La novela era "Siempre en capilla". Luego, aparentemente, se retiró del mundo literario, y reapareció, más de cincuenta años más tarde, con esta novela que voy a empezar durante este fin de semana y que ya os diré lo que me parece.
Y bueno, creo que va siendo hora de que os deje respirar, así que me voy a leer un poco de poesía, antes de ponerme a escribir otro post en otro de mis blogs (arf,arf)...