Tantas veces hemos debatido acerca del comportamiento de los escritores más allá de su escritorio... por ejemplo, qué tipo de relación mantienen con el entorno, con qué frecuencia publican sus libros, como asumen los compromisos sociales, qué actitud muestran como intelectuales, qué aportan a la sociedad o a las causas humanitarias... y tantas veces hemos hallado respuestas de todo tipo. Pero la que descubrimos ayer fue de las más sorprendentes: Luisa Forrellad, ganadora del Premio Nadal en el año 1953, declaraba en un periódico nacional que después de 50 años -CINCUENTA!- de silencio, había decidido publicar varias novelas escritas con mimo y cautela durante ese tiempo, un poco animada por la insistencia de sus familiares y allegados y otro poco por el convencimiento de que ya estaban corregidas y sedimentadas hasta el punto que ella exigía en sus obras. Desvelaba también como había resistido a la tentación de publicar inmediatamente después de ganar el premio. Asediada por las ofertas editoriales y cansada de tanto boato innecesario, optó por la reclusión, convirtiéndose en una escritora casi fantasma.
Luisa Forrellad concibe la escritura como un proceso lento y preciosista que no se puede llevar a cabo sin paz y tranquilidad. Ante tal alegato de dignidad y honestidad profesional ¿qué más se puede decir? ¿qué más se puede pedir?
Tal vez pedir que el ejemplo fructifique para acallar un poco el griterío y poner coto al mercadeo excesivo de un oficio que nunca dejará de ser artesanal.
El último café
Hace 5 semanas
3 comentarios:
Cierto ¿qué más se puede pedir?... Honradez y honestidad no deberían andar reñidos con ninguna faceta de la vida, pero es tan difícil que sea así...
Saludos desde mi mar!
Me parece estupendo! Se me acumula el trabajo, pero leeré la obra de Luisa. Kisses from the sea (a ver si me saco el First Certificated, jejeje)
muchas veces sería de agradecer que algunos escritores se mantuvieran apartados de la literatura, mejor dicho del mercado, durante una temporada. seguramente no escribirían tonterias.
Será cuestión de buscar la obra de esta mujer.
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