Estoy contenta, satisfecha y dichosa porque me dedican este día del año. Es como los regalos que no esperas, que te sorprenden y no sirven para nada.
Eso significa que tengo en total dos días cargados de oficialidad y rebombori. A saber: el día de la madre y el de la mujer trabajadora.
Este día de hoy es un día cargado de buenas intenciones, de discursos, de palabras y afirmaciones. Tan importante que en mi empresa siempre es una fiesta.
Los sindicatos son los primeros que se mueven en ese sentido. Están todos preocupados: sindicatos, empresarios y gobiernos que no hablan de otra cosa que esa de arreglar ese asunto denominado "conciliación laboral".
Un ejemplo de ello es que, ahora que ya estamos en edad de no merecer niños, han pensado en poner guarderías. ¡qué tierno!
Conciliación. Miedo me da. Todo lo que suena a concilio nos lleva hacia atrás en el tiempo.
La Iglesia reclama "una verdadera igualdad laboral" para la mujer. ¿Perdón? Ellos como son trabajadores por cuenta ajena, su patrón es Dios, lo ven sencillo. Su relación es fluida. Otra cuestión para un concilio. ¿Van a hacer mujeres curas?
Lo dicho. Soy feliz, absolutamente feliz.
El último café
Hace 5 semanas
1 comentario:
Precisamente en uno de los blogs en los que de vez en cuando digo alguna chorradilla expresaba mi sentimiento acerca de este tema: ¿Por qué un Día de la mujer trabajadora y no un Día de los que llevan los zapatos verdes? (por decir algo)... yo también soy feliz como una perdiz, más que nada porque hoy piensan en mi. Acerca de las guarderías prefiero no opinar porque las barbaridades que saldrían de mi teclado serían demasiado grandes... y calladita estoy más mona.
Un beso desde mi mar. Seguid adelante con este blog, me está gustando muchísimo!!!
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