¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

21.3.06

Más sobre fallas

Es perfectamente comprensible que no se entienda qué sentido tienen las Fallas. ¿Para qué trabajar un año entero y después quemar en minutos todo ese trabajo?
Originalmente, según se dice, el inicio de estos monumentos se debió a la limpieza que los carpinteros organizaban en sus talleres con motivo de la fiesta de su patrón. Al mismo tiempo, se iban recogiendo los trastos viejos por las casas y se unían a esas hogueras. Después, se añadió la representación de personajes del barrio, gente a la que se criticaban, los "ninots", pero no dejaba de ser una fiesta pagana.
Todo cambió después de la guerra civil. Era impensable para las mentes de los gobernantes tener una fiesta con semejante simbología. Y como siempre ha sucedido, el sentido cristiano se apropió del sentido pagano y se construyó la fiesta hoy conocida.
La Virgen sustituyó a la madre tierra y su renacer primaveral. La ofrenda de flores es la manifestación del rito religioso- El fuego que purificaba lo viejo, lo inservible sigue vigente pero con distinto sentido. El mercantilismo prevalece por encima de muchas cosas. Aquellos sencillos monumentos se han transformado en lo que ahora conocemos: esas inmensas construcciones millonarias que se ven en la televisión. La rivalidad entre las distintas comisiones que las construyen, a ver quién monta una falla más grande, más llamativa y más impresionante. Lo que ahora está sucediendo me mosquea mucho. ¿Cómo puede costar una falla cien millones de pesetas? Exacto cien millones. ¿De dónde sale tal cantidad de dinero? ¿Cómo se puede quemar esa cantidad?
Si miramos quién o quiénes hay detrás, o representando esas comisiones de falla, comprobaremos que son empresarios, constructores y gente que maneja grandes cantidades de dinero. En pura teoría, una falla la subvenciona la misma comisión con la recaudación de dinero de su bolsillo, venta de lotería, recogida entre los vecinos y comercios de su zona. Y estas son la mayoría de las cuatrocientas y pico que se montan estos días.
No quiero pensar que esos miles de millones invertidos en una falla de categoría especial son una forma legal de blanquear dinero, pero es lo que muchos pensamos.
Para nosotros no tiene sentido guardar una falla. Se debe quemar. Morir y renacer. Sólo conservamos en un museo el ninot que ha sido indultado por votación popular. Se sigue manteniendo el espíritu crítico que significa el monumento, aunque este año haya habido más censura que nunca.
Hoy día, las fallas son una fiesta institucionalizada. Una fiesta que te gusta o no. Una fiesta ruidosa, olorosa, como nuestro carácter. No podemos negar que los valencianos somos escandalosos. Todas nuestras manifestaciones lúdicas van acompañadas de música y, si es posible, de pólvora.

1 comentario:

Montse dijo...

Gracias por esta magnífica exposición sobre las fallas. Me encanta tener una visión objetiva de alguien que lo vive de manera subjetiva. Un beso desde mi mar.