¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

15.3.06

Primavera

Quedan pocos días pero ya se huele. Los almendros, repletos de azahar, son los primeros de proclamarlo a los cuatro vientos. Aroma espeso, voluptuoso, mediterráneo.
Al contemplar lo que la naturaleza es capaz de hacer (pese a nuestras humanas zancadillas) en esta estación, no puedo menos que recordar los compases de La consagración de la Primavera. Stravinsky escribió y describió ese resurgir con el ímpetu que uno imagina que la tierra alcanza en su renacer.


Todo ha florecido en
estos campos, manzanos,
azules titubeantes, malezas amarillas,
y entre la hierba verde viven las amapolas.
El cielo inextinguible, el aire nuevo
de cada día, el tácito fulgor,
regalo de una extensa primavera.
Sólo no hay primavera en mi recinto.
Enfermedades, besos desquiciados,
como yedras de iglesia se pegaron
a las ventanas negras de mi vida
y el sólo amor no basta, ni el salvaje
y extenso aroma de la primavera.

Y para ti qué son en este ahora
la luz desenfrenada, el desarrollo
floral de la evidencia, el canto verde
de las verdes hojas, la presencia
del cielo con su copa de frescura?
Primavera exterior, no me atormentes,
desatando en mis brazos vino y nieve,
corola y ramo roto de pesares,
dame por hoy el sueño de las hojas
nocturnas, la noche en que se encuentran
los muertos, los metales, las raíces,
y tantas primaveras extinguidas
que despiertan en cada primavera.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre relaciono La Consagración de la Primavera con un ser querido, me trae su recuerdo... No sabía que Stravisnky escribiera versos

El post es bien primaveral... en mis tierras luce el sol y también huele a cambio de estación.

Tres saludos
Almond