Siguiendo el hilo del post anterior,
Llegar a viejo, enfermo y privado de una mirada amable, es un apuro. Pero llegar al extremo del abandono, propio y ajeno, es un fracaso. El rostro de un hombre en dichas circunstancias es poco menos que la radiografía de sus días. Tal vez denota una existencia con demasiados errores.
Decía Borges "He cometido el peor pecado que un hombre puede cometer. No he sido feliz."
1 comentario:
Me alegro de no compartir el pensamiento borgiano. Soy feliz.
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