A mí también me gusta poseer libros, saberlos míos. El proceso que trascurre desde el entablar conocimiento de la existencia de un libro hasta el poder colocarlo junto al resto en mi estantería, es un proceso delicioso, incomparable. Me moriría si me quitarán mis libros! Y evito en la medida de lo posible tener que sacarlos de bibliotecas o tomarlos prestado de amigos, me gusta que sean de mi propiedad. Es una manía, supongo, pero es de una de las cosas que más feliz me hace.
(aunque la frase que mostráis aquí tal vez hace referencia a poseer los libros que uno mismo a escrito, no lo sé, no se acaba de entender bien)
llamadme despistada, pero habría jurado que había otro post y que ya no está ÔÔ
En cuanto a la posesión de libros... yo tampoco sé si quiere decir libros propios (que haya escrito uno mismo) o a tu propia biblioteca.
A mi no me importaría que mi casa fuera una gran biblioteca, pero ya se sabe... que una no vive sola y tiene que acabar compartiendo el espacio, aix! Me estoy acostumbrando a sacar llibros de la biblioteca municipal. Me dan tres semanas para leerlos y si necesito más puedo prorrogar. No lo había hecho nunca y ahora veo que es algo maravilloso. No lo puedes tener "todo" en casa!
Libros que nos elevan. Desde su altura el mundo no disminuye ni se ve más pequeño; al contrario. Y también nos ayudan a mantener el difícil equilibrio del criterio. No es que diga que yo, que es de quién puedo hablar, lo consiga, pero sé que sin ellos mi visión de las cosas, sería mucho más limitada y engañosa. Nunca tengo demasiados libros y el único límite, es el espacio. Hay que inventar paredes elásticas con urgencia :DD Muy sugerente el cuadro. Y la frase, me retrata y nos retrata a todos aquellos que vemos a los libros como nuestra más valiosa posesión. Abrazso y cariños.
Hola! Gracias por pensar la imagen y la frase, escueta frase inicial, que dejaba abiertas todas las posibilidades. Cuando preparaba el post tecleé el párrafo completo, y luego rectifiqué porque me pareció que limitaba los comentarios. No sé, elejí la opción que, a mi entender, menos ceñía al lector. Este libro de Q. Buchholz se fraguó de forma un tanto atípica: mandaba sus ilustraciones a los escritores y les pedía que adjuntaran un texto si les apetecía.
Transcribo el inicio y el final del texto de Ivan Klima por si gustais conocer su idea: "El libro como amigo y enemigo": "Recuerdo los primeros libros, pocos, que compré cuando era estudiante. Los coloqué en una pequeña repisa y todos los días me acercaba a mirarlos con ilusión. Me sentía orgulloso de poseer mis propios libros. (...) De los libros se puede afirmar lo mismo que de todos aquellos objetos cuya cantidad sobrepasa la medida de lo soportable: ya sean los coches en la calle, los vestidos en el ropero o las estrellas en el cielo. Estos amigos, que hemos acariciado alegremente con la mirada, se transforman en enemigos que intentan enterrarnos bajo su peso"
Cuando Borges quedó ciego y no podía leer, acariciaba sus libros, sentía su presencia en la biblioteca, disfrutaba su compañía. Para algunos es así: los libros transmiten sensación de pertenencia y complicidad; ofrecen la posibilidad de sentir la libertad de los pájaros, o el vértigo; permiten vivir un proceso delicioso e incomparable desde el instante de su descubrimiento hasta descansar en la estantería; acudir a la biblioteca municipal para elegir; elevarse y comprobar que el mundo no disminuye, al contrario. Los libros ayudan a mantener el dificil equilibrio del criterio y en definitiva, nos hacen desear la existencia de paredes elásticas con el único fin de albergarlos todos, absolutamente todos...
...o no, pq mantenerlos limpios y conservarlos en buen estado cuesta lo suyo, eh! y las casas son cada vez más pequeñas, y cuestan mucho dinero, y... y... y y...
Acriciar los libros es algo que siempre hice, desde pequeña. Mi madre me enseñó. Me decía que los libros siempre serían mis amigos y que nunca me traicionarían, porque por mucho que los releyera, siempre me dirían lo mismo, que sólo se trataba de buscarme libros que me dijeran las cosas que yo quería saber, que yo quería aprender.
Tenía gran parte de razón (porque luego descubrí que sí hay libros engañosos, pero claro, esos a veces no nos los buscamos, nos los encontramos o nos obligan a leerlos desde academias y universidades)
En fin, un tema apasionante, el tema de los libros.
Me gusta mirarlos, me dan sensación de traquilidad. Da igual que sean escritos por mí o no. Casi mejor que no lo sean porque de ellos he aprendido tantas cosas que forman parte de mi vida. Cada libro es una circunstancia, un momento, una edad.
Los acaricio con la mirada, los huelo, les quito el polvo con cuidado, y me siento orgullosa de ellos. NO me gusta prestar libros, prefiero regalarlos.
7 comentarios:
qué nervios!
me dio vértigo...
qué alto te pueden colocar los libros!!
y también pueden constituir tu hogar...
y te pueden ayudar a mirar más allá
y ampliar tus horizontes
y sentir la libertad de los pájaros
y..
buen fin de semana para todos!
A mí también me gusta poseer libros, saberlos míos. El proceso que trascurre desde el entablar conocimiento de la existencia de un libro hasta el poder colocarlo junto al resto en mi estantería, es un proceso delicioso, incomparable. Me moriría si me quitarán mis libros! Y evito en la medida de lo posible tener que sacarlos de bibliotecas o tomarlos prestado de amigos, me gusta que sean de mi propiedad. Es una manía, supongo, pero es de una de las cosas que más feliz me hace.
(aunque la frase que mostráis aquí tal vez hace referencia a poseer los libros que uno mismo a escrito, no lo sé, no se acaba de entender bien)
llamadme despistada, pero habría jurado que había otro post y que ya no está ÔÔ
En cuanto a la posesión de libros... yo tampoco sé si quiere decir libros propios (que haya escrito uno mismo) o a tu propia biblioteca.
A mi no me importaría que mi casa fuera una gran biblioteca, pero ya se sabe... que una no vive sola y tiene que acabar compartiendo el espacio, aix! Me estoy acostumbrando a sacar llibros de la biblioteca municipal. Me dan tres semanas para leerlos y si necesito más puedo prorrogar. No lo había hecho nunca y ahora veo que es algo maravilloso. No lo puedes tener "todo" en casa!
Feliz fin de semana, amig@s!
Libros que nos elevan. Desde su altura el mundo no disminuye ni se ve más pequeño; al contrario. Y también nos ayudan a mantener el difícil equilibrio del criterio. No es que diga que yo, que es de quién puedo hablar, lo consiga, pero sé que sin ellos mi visión de las cosas, sería mucho más limitada y engañosa.
Nunca tengo demasiados libros y el único límite, es el espacio. Hay que inventar paredes elásticas con urgencia :DD
Muy sugerente el cuadro. Y la frase, me retrata y nos retrata a todos aquellos que vemos a los libros como nuestra más valiosa posesión.
Abrazso y cariños.
Hola! Gracias por pensar la imagen y la frase, escueta frase inicial, que dejaba abiertas todas las posibilidades. Cuando preparaba el post tecleé el párrafo completo, y luego rectifiqué porque me pareció que limitaba los comentarios. No sé, elejí la opción que, a mi entender, menos ceñía al lector.
Este libro de Q. Buchholz se fraguó de forma un tanto atípica: mandaba sus ilustraciones a los escritores y les pedía que adjuntaran un texto si les apetecía.
Transcribo el inicio y el final del texto de Ivan Klima por si gustais conocer su idea: "El libro como amigo y enemigo":
"Recuerdo los primeros libros, pocos, que compré cuando era estudiante. Los coloqué en una pequeña repisa y todos los días me acercaba a mirarlos con ilusión. Me sentía orgulloso de poseer mis propios libros.
(...)
De los libros se puede afirmar lo mismo que de todos aquellos objetos cuya cantidad sobrepasa la medida de lo soportable: ya sean los coches en la calle, los vestidos en el ropero o las estrellas en el cielo. Estos amigos, que hemos acariciado alegremente con la mirada, se transforman en enemigos que intentan enterrarnos bajo su peso"
Cuando Borges quedó ciego y no podía leer, acariciaba sus libros, sentía su presencia en la biblioteca, disfrutaba su compañía. Para algunos es así: los libros transmiten sensación de pertenencia y complicidad; ofrecen la posibilidad de sentir la libertad de los pájaros, o el vértigo; permiten vivir un proceso delicioso e incomparable desde el instante de su descubrimiento hasta descansar en la estantería; acudir a la biblioteca municipal para elegir; elevarse y comprobar que el mundo no disminuye, al contrario. Los libros ayudan a mantener el dificil equilibrio del criterio y en definitiva, nos hacen desear la existencia de paredes elásticas con el único fin de albergarlos todos, absolutamente todos...
...o no, pq mantenerlos limpios y conservarlos en buen estado cuesta lo suyo, eh! y las casas son cada vez más pequeñas, y cuestan mucho dinero, y... y... y y...
Y seguimos, naturalmente, con pasión.
Con toda la passión...
Acriciar los libros es algo que siempre hice, desde pequeña. Mi madre me enseñó. Me decía que los libros siempre serían mis amigos y que nunca me traicionarían, porque por mucho que los releyera, siempre me dirían lo mismo, que sólo se trataba de buscarme libros que me dijeran las cosas que yo quería saber, que yo quería aprender.
Tenía gran parte de razón (porque luego descubrí que sí hay libros engañosos, pero claro, esos a veces no nos los buscamos, nos los encontramos o nos obligan a leerlos desde academias y universidades)
En fin, un tema apasionante, el tema de los libros.
Me gusta mirarlos, me dan sensación de traquilidad. Da igual que sean escritos por mí o no. Casi mejor que no lo sean porque de ellos he aprendido tantas cosas que forman parte de mi vida.
Cada libro es una circunstancia, un momento, una edad.
Los acaricio con la mirada, los huelo, les quito el polvo con cuidado, y me siento orgullosa de ellos. NO me gusta prestar libros, prefiero regalarlos.
Besos a todas
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