Tranuites Circus es un espectáculo de teatro visual y circo, con una gran dosis de poesía, creado por Lluís Danés, con la actuación en directo de Lluís Llach. Con algunas de sus mejores canciones de las de siempre y algunas melodías nuevas, el cantautor, que para muchos catalanes es algo más que un cantautor, hombre emblemático desde los tiempos de la lucha contra la dictadura, Llach da voz a los anhelos, confesables e inconfesables, de unos personajes que pasan la noche sin dormir y a los que llaman “tranuites”., yo diría que una especie de “trasnochadores”.
Cuando cae la noche, los habitantes de un edificio hecho de ventanas viejas se refugian en su soledad y abandonan las máscaras que llevan puestas durante el día para adentrarse en sus propios sueños: un hombre imagina que vuela hacia otros horizontes; una pareja de abuelos obsesionados por un pasado en el que habían sufrido el hambre y que, en medio de delirios de grandeza, devoran un suculento banquete, que acaba siendo para el espectador, algo más que comida; una bailarina que tiene dos cestas en lugar de pies y que desea ejecutar una coreografía perfecta...sin lograrlo, etc...esos son, según el espectáculo ,los tranuites.
Tranuites Circus, según nos cuenta el mismo Llach al empezar la obra, aborda la necesidad humana de soñar para huir de la realidad cotidiana y creer en un mundo diferente, la necesidad de imaginar que podemos llegar a ser aquello que siempre habíamos deseado ser y pensar que hay otras maneras de vivir, otras maneras de sentir y otras formas de amar.
A través de una ironía agridulce, los números circenses se van sucediendo uno tras otro, al compàs de la bella música de Llach. Una obra altamente recomendada. Una deliciosa puesta en escena que, visualmente, no deja indiferente y musicalmente... ya me lo habían dicho: si te gusta Llach... te gustarà.
Llach dijo el año pasado que se retiraba. Seguramente se retirarà de la canción en directo, de los llamados “recitales” de toda la vida, y yo espero y deseo que jamás se retire como músico, porque su música forma parte ya de nuestra vida. Emociones, sonrisas, lágrimas furtivas y un gran aplauso final, eso fue lo que sentí. Os la recomiendo.
Cuando cae la noche, los habitantes de un edificio hecho de ventanas viejas se refugian en su soledad y abandonan las máscaras que llevan puestas durante el día para adentrarse en sus propios sueños: un hombre imagina que vuela hacia otros horizontes; una pareja de abuelos obsesionados por un pasado en el que habían sufrido el hambre y que, en medio de delirios de grandeza, devoran un suculento banquete, que acaba siendo para el espectador, algo más que comida; una bailarina que tiene dos cestas en lugar de pies y que desea ejecutar una coreografía perfecta...sin lograrlo, etc...esos son, según el espectáculo ,los tranuites.
Tranuites Circus, según nos cuenta el mismo Llach al empezar la obra, aborda la necesidad humana de soñar para huir de la realidad cotidiana y creer en un mundo diferente, la necesidad de imaginar que podemos llegar a ser aquello que siempre habíamos deseado ser y pensar que hay otras maneras de vivir, otras maneras de sentir y otras formas de amar.
A través de una ironía agridulce, los números circenses se van sucediendo uno tras otro, al compàs de la bella música de Llach. Una obra altamente recomendada. Una deliciosa puesta en escena que, visualmente, no deja indiferente y musicalmente... ya me lo habían dicho: si te gusta Llach... te gustarà.
Llach dijo el año pasado que se retiraba. Seguramente se retirarà de la canción en directo, de los llamados “recitales” de toda la vida, y yo espero y deseo que jamás se retire como músico, porque su música forma parte ya de nuestra vida. Emociones, sonrisas, lágrimas furtivas y un gran aplauso final, eso fue lo que sentí. Os la recomiendo.
8 comentarios:
Todas las obras de teatro no llegan a mi gran pueblo, desafortunadamente. Menos aún, si la obra proviene de la parte norte.
En el extraño caso de que llegara aquí, supongo que iría a verla. Tal como la presentas debe de ser interesante.
A mí, y es sólo mi opinión, Llach me cansa. Sé que la música es muy buena, sus letras también, pero a él no le entiendo.
En general, los cantautores no me acaban de gustar. Escucho unas cuantas canciones pero lo tengo que dejar porque el ritmo musical suele ser monótono. Llegado ese momento se me pierde el placer por la letra.
En fin, esperemos y confiemos en que la obra pueda ser vista en esta gran ciudad que lucha por no ser más provinciana de lo que aún es.
Los sueños deben ser realizables. De lo contrario estaríamos hablando de utopías suponiendo que las expectativas fueran excesivas, o de estupideces cuando no las llega ni a crear.
Es bueno perseguir un sueño y, a ser posible, emplear el máximo de tiempo en alcanzarlo.
Lluis LLach es más que un cantautor: compone músicas, escribe letras para canciones, observa el mundo, conoce perfectamente la historia reciente de nuestro pequeño pais porque la vivió y dice si tapujos lo que piensa. Nada que objetar. Salvo que le echaremos en falta cuando definitivamente deje de hacerlo.
A mi me gusta escucharle en directo.
Creo que soñar es super necesario... tener ilusión e imaginación para transitar espacios y tiempos distantes del aquí y ahora... me parece fundamental para disfrutar y descubrir nuestro yo interior... aquello que nos acompañará siempre siempre siempre... una persona sin sueños no proyecta... y termina (supongo) agobiada por el día a día... yo prefiero soñar... pero también es cierto que hay gente que VIVE en un sueño... idealiza, y a veces materializa lo que es irreal... quizá se trata un intento infantil o inmaduro de afrontar la vida...
Sueño y realidad.. ese fue mi binomio elegido hace un tiempo Arare... jeje!
Besos a las 3 liters.. qué bueno leerlas.. qué bueno!
Liter-1, Llach es un pesado. Y punto. Así, desde lejos y a primera vista, dices: "qué tío más plomo"... pero si cierras los ojos y sólo escuchas, ya cambia. Yo lo he visto en recitales puros y duros y cansa (a mi me cansa) sin embargo, verlo sentado al piano, arropado por la orquesta (cuerda, básicamente) y mientras se suceden imágenes de color y movimiento perfectamente cuidadas... te aseguro que vale la pena. (Mi capitán, que no lo soporta, puede dar fe de lo que digo. Salió encantado y aplaudió a rabiar)
Si puedes, no te la pierdas, companya!
Liter-3, lamentablemente, algunos sueños no se podrán realizar nunca. Otros, si. Creo que Llach no se retirará jamás. Bueno, como decía, quizá se retire de los recitales (y ahí si que me da igual) pero nos seguirá deleitando con sus composiciones musicales, aunque las interpreten otros o las interprete él en forma de música enlatada. Su música enlatada y todo, siempre es de calidad, incluso cuando es bajada con el emule :)
Como muy bien dices, Llach es mucho más que un cantautor. Ya te digo, en directo, arropado por orquesta, es perfecto. Si está solo, a mi también me cansa.
De todas maneras, ayer fue de las pocas veces en que no pensé " que poca energía gasta este chico para contarnos la rabia que tiene". ¡Ayer estuvo genial!
Cierto, MiB, sueño y realidad, en un momento no demasiado bueno para ti en cuestión de estabilidad emocional... menos mal que llegó mamá ;)
Mira, no sé si llevarán esa obra a Madrid, pero, de hacerlo, si puedes, ve. Te encantará.
Voy a intentar ser un poco seria.
Llach, como todo artista y más de su talla, me merece un respeto inmenso. Porque él es todo un mundo en su manera de decir, de cantar, de interpretar y de entender la´música.
Personas como él no deberían retirarse nunca, no digo que se quede en el escenario cantando, no, pero su imaginación, su poesía, su música y su talento deben estar al servicio, por decirlo de alguna manera, del resto para hacernos llorar, disfrutar, reír y sentir la plenitud del arte en el corazón.
Eso era más o menos lo que quería decir.
Se te ha entendido, Liter-1 (seriamente)
Yo también pienso lo mismo, aunque lo encuentre un pesado. Ya digo que, como músico es inmenso.
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