
Lo cierto es que ayer tarde una servidora estaba hasta las mismísimas narices de tanto:

- nnnyyyyaaaaaeeeeeeeeeeu
-nnnnnnyyyyyyyyyyuuueee
¡Y es que cada fin de semana es lo mismo, oigan! Y una se siente agredida en su sensibilidad. Y es que una es muy sensible. Y no me miren así. ¡Aquella que no ha sentido lo mismo que yo en algún momento de emisión de F1 o de motos, que tire la primera piedra!
¿No? ¿Nadie? Pues no me lo creo, ¿vale? ¡No me lo creo!
5 comentarios:
faltaron los graves como
uuooooooooohhhhmmmmmmmmmmmmmm
de nuestro TC
o el
brbrbrbrbrbrbrbrbrbrbrbrbr
de la regulación.
Lo mejor;
el
HHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH
del vuelo a vela.
pero , lo más sensual es el trasrajtrassss de la pluma sobre el papel
Muchísimo más sensual, canilla, muchísimo más sensual
:)
Bienvenido a nuestro blog!
Liter-a-tres (1-2 o 3 - la que nunca sabe numerarse)
En mi juventud, había practicado el básquet. Entiendo los deportes de equipo, la estrategia, la acción de grupo, el objetivo, las técnicas con balón, las tácticas sin balón, y soporto, de buen grado, muchos fines de semana deportivos: mis hijos practican deporte también, o sea que, en directo o en TV, el deporte se lleva un buen tiempo de nuestras vidas. Y no me parece mal.
Pero, cuando se trata de motos o F1, no puedo, y, directamente, me levanto y me voy. Me molesta el ruido, no entiendo qué hacen o qué no hacen, cual es el mérito o el demérito, y encima no distingo a los conductores. Además, tampoco me gusta el entorno. Y ya no entro a valorar el riesgo que corren las vidas de personas jóvenes en beneficio ¿de qué? ¿de quien?
Hay tantas cosas sin sentido. Si preguntas a algún aficionado a estos "deportes" o espectáculo puede que te den una respuesta "etérea"
Yo, aún teniendo en casa un gran aficionado, sigo sin entenderlo.
Me gustaría entender que ese gasto redunda en beneficio general, pero lo dudo.
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