Escribe la que se supone más trabajadora y buena de las tres, pero que en modo alguno acepta tal definición. Siempre asocié estas cualidades a la más fea, y además, por uno de los comentarios, deduzco que la más aburida también.
Somos conscientes de que las voces de Liter se confunden. Y os confunden. Pero, pensamos que, de alguna manera, esta es la voz del blog. Y, ya que nació así, vamos a dejar que continúe así.
No obstante, si deseáis escuchar la voz individual de cada una de nosostras, nos encontraréis aquí:
Montse, en El meu mar
Elèna, en Música entre palabras
Mati, en Fractal para cual
En un post del mes de abril (o mayo, o junio?), publicamos una foto de las tres. Os la dejo aquí , por si queréis visonarla de nuevo.
Y ahora, a trabajar se ha dicho. Y a disfrutar. O sea, a escribir!
Gracias a tod@s por vuestra compañía.
14.9.06
13.9.06
Tres eran tres...
... y ninguna era buena.
La más mala de todas pide perdón a la más trabajadora (no sé si a la más buena) por haber dejado que el móvil se descargara y haber perdido (sic) el cargador hasta que su hijo -por suerte- lo encontró... (agárrense)
¡EN LA NEVERA! (y es que la senectud causa estragos y la acumulación de preocupaciones también) Juro por los dioses del Olimpo que no es una excusa. Bueno sí, pero es una excusa cierta.
Liter-a-tres (2) (o 1 o 3, ya sabes que no sé) no pots fer res, companya! ja fas prou!
Firmado:
Liter-a-tres -la-más-mala
12.9.06
Colegio
Ayer, de nuevo, comenzó el año escolar. Miles de niños se incorporaron a un nuevo mundo lleno de incertidumbre. Los más pequeñines, generalmente, con un llanto inconsolable, sintiéndose solos y desamparados en un ambiente que no reconocen pero al que dentro de pocos días considerarán como suyo.
Creo recordar que yo retomaba la vuelta al colegio con ganas, no por el hecho de empezar los estudios, no llegaba a tanto, yo creo que se debía al cambio que suponía el nuevo curso, quizás nuevas compañeras, algún profesor distinto, asignaturas desconocidas y la previsión de alguna gamberrada. No sé por qué pero siempre estaba en el grupo de las más escandalosas.
Las vacaciones de verano que se tomaban con tantas ansias acababan haciéndose un poco largas, ligeramente tediosas pese a las lecturas, los días en el pueblo, los domingos de playa (toda una odisea en tranvía a través de la ciudad) las noches en la calle — hasta las doce, cuando todo el mundo se subía a casa y el sereno nos mandaba a la cama — y las tardes de juegos.
El regreso al colegio suponía nuevos libros, si no los heredabas, claro está. Los libros tenían un olor especial, la mezcla de la cola, el papel rugoso, la tinta de la impresión, todo ello combinado y aspirado te transportaba a otro mundo, como si entraras en trance. (Una vez los abrías y comprobabas los ejercicios de matemáticas el asunto cambiaba radicalmente) Después de eso íbamos a la papelería a comprar papel para forrarlos, abrías las primeras páginas y ponías el nombre y el curso.
El llamado acoso escolar siempre ha existido, aunque no creo que fuera tan violento como ahora, pero es rebatible porque cada persona tiene sus propias vivencias. A mí, las compañeras más mayores, me llamaban cuatro ojos — siempre he llevado gafas — Draculín por mis prominentes colmillos (un problema que la edad elimina de raíz) o ratita Casilda porque debía de ser un poco impertinente y marisabidilla. Y una que se llamaba Luisita, y vivía enfrente de mi casa, se metía conmigo porque era enclenque, delgaducha y no tenía tetas.
Ayer, primer día de curso, también comenzó mi hija. Ella como maestra de música. Un nuevo ciclo que comienza, una nueva historia. Mi único consejo, desde que decidió que quería enseñar música, fue que recordara siempre a sus maestros, los buenos y los malos, lo que de ellos aprendió de bueno y malo para poner en práctica sus enseñanzas o evitarlas. Espero que lo haga por el bien de los alumnos.
Creo recordar que yo retomaba la vuelta al colegio con ganas, no por el hecho de empezar los estudios, no llegaba a tanto, yo creo que se debía al cambio que suponía el nuevo curso, quizás nuevas compañeras, algún profesor distinto, asignaturas desconocidas y la previsión de alguna gamberrada. No sé por qué pero siempre estaba en el grupo de las más escandalosas.
Las vacaciones de verano que se tomaban con tantas ansias acababan haciéndose un poco largas, ligeramente tediosas pese a las lecturas, los días en el pueblo, los domingos de playa (toda una odisea en tranvía a través de la ciudad) las noches en la calle — hasta las doce, cuando todo el mundo se subía a casa y el sereno nos mandaba a la cama — y las tardes de juegos.
El regreso al colegio suponía nuevos libros, si no los heredabas, claro está. Los libros tenían un olor especial, la mezcla de la cola, el papel rugoso, la tinta de la impresión, todo ello combinado y aspirado te transportaba a otro mundo, como si entraras en trance. (Una vez los abrías y comprobabas los ejercicios de matemáticas el asunto cambiaba radicalmente) Después de eso íbamos a la papelería a comprar papel para forrarlos, abrías las primeras páginas y ponías el nombre y el curso.
El llamado acoso escolar siempre ha existido, aunque no creo que fuera tan violento como ahora, pero es rebatible porque cada persona tiene sus propias vivencias. A mí, las compañeras más mayores, me llamaban cuatro ojos — siempre he llevado gafas — Draculín por mis prominentes colmillos (un problema que la edad elimina de raíz) o ratita Casilda porque debía de ser un poco impertinente y marisabidilla. Y una que se llamaba Luisita, y vivía enfrente de mi casa, se metía conmigo porque era enclenque, delgaducha y no tenía tetas.
Ayer, primer día de curso, también comenzó mi hija. Ella como maestra de música. Un nuevo ciclo que comienza, una nueva historia. Mi único consejo, desde que decidió que quería enseñar música, fue que recordara siempre a sus maestros, los buenos y los malos, lo que de ellos aprendió de bueno y malo para poner en práctica sus enseñanzas o evitarlas. Espero que lo haga por el bien de los alumnos.
10.9.06
11-S
Mañana es 11-S.
Los catalanes celebramos la Fiesta Nacional. La Diada conmemora la toma de Barcelona, en 1714, por las tropas borbónicas de Felipe V. Catalunya había sido una nación soberana hasta entonces, pero dejó de serlo: perdió las libertades nacionales, las leyes propias del país y sufrió la prohibición de la lengua y la cultura catalanas.
El sentimiento nacional es bastante generalizado; no obstante, a ningún catalán se le escapa que el 11-S tiene otras lecturas. Vazquez Montalbán escribió: "Como si se tratara de una fecha a la vez monstruosa muñeca rusa, si en su núcleo lleva la modesta fecha catalana, sobre la que se enroscó la conmemoración chilena, de pronto el 11 de septiembre de 2001 provoca en Nueva York la primera catástrofe seria padecida por el nuevo orden internacional desde el final de la guerra fría y el desmantelamiento del bloque soviético."
Pau Casals, que vivió en el exilio durante muchos años, fue un eminente violoncelista y compositor de piezas tan prestigiosas como "El cant dels ocells", o sea, El canto de los pájaros. Hacía referencia a su obra aprovechando la feliz coincidencia de sonidos con el inglés. Decía: "Los pájaros hacen "piz,piz,piz", o sea, "peace, peace, peace"
8.9.06
6.9.06
Rutinas
Me ha costado coger el hilo de la rutina. Se me había enredado el ovillo y no conseguía devanarlo. Sin embargo, como seres animados que somos, deseamos los cambios, los necesitamos. Nuestro ciclo vital incluye los cambios de estación, cada vez menos notorios, los cambios de vestuario, y el trastorno de las rutinas. Esto nos evita el aburrimiento que produce el movimiento continuo e igual de cada día.
Cada año tengo ganas de que entre el otoño porque me revive. El calor me abotarga, me agota. Parece que una pizca de frescor reaviva las neuronas.
El verano, las vacaciones conceden licencia para hacer aquellas cosas que, normalmente, no podemos hacer por falta de tiempo: leer, por ejemplo. O tumbarse a la bartola contemplando el espacio, sin hacer nada, excepto dejar que el cerebro descanse. Leo compulsivamente cuando llega el verano. Mi madre ya me reñía cuando yo era más joven porque me llevaba el libro al cuarto de baño.
¡Cuarto de baño! es gracioso, mi cuarto de baño era, había sido un retrete remodelado, con un ventanuco que apenas si se podía cerrar y que enmarcaba un trozo de cielo por el que el viento trasegaba las nubes. El libro andaba conmigo a todas partes.
Recuerdo uno que me marcó, no sé por qué con exactitud, quizás porque mi hermana me lo prohibió leer. Podéis leer las primeras páginas en El País. Se llama Vinieron las lluvias. En él leí el primer beso apasionado y prohibido entre dos personas de distinta raza. Una historia en la India colonial, el monzón interminable, los ingleses con sus absurdas y rectas costumbres y los indúes esperando que les llegara la independencia.
La vuelta a la rutina significa tener que pensar qué comprar, qué hacer de comer, y qué de cenar. Lo cansino no es hacer las comidas, es confeccionar el menú. Para evitar quebraderos de cabeza, cuando tengo tiempo los voy haciendo semanales, después mensuales y he llegado a tener medio año. Llegado el día, se hacen las salvedades correspondientes pero, al menos, sólo he de pensar un día a la semana e, incluso, comprar una vez.
La vuelta a la rutina significa estudios, peleas por las salidas nocturnas, negociaciones, claudicaciones, malas caras.
El regreso al trabajo, a los horarios estrictos.
El regreso a los ensayos.
El reencuentro con los amigos.
La falta de sueño.
Leer apenas. O con cuentagotas. Estoy leyendo Amos Oz: historias de amor y oscuridad. Ya lo comentaremos cuando lo termine. De momento, va muy bien.
¡Bendita rutina! hasta que desee que cambie
Cada año tengo ganas de que entre el otoño porque me revive. El calor me abotarga, me agota. Parece que una pizca de frescor reaviva las neuronas.
El verano, las vacaciones conceden licencia para hacer aquellas cosas que, normalmente, no podemos hacer por falta de tiempo: leer, por ejemplo. O tumbarse a la bartola contemplando el espacio, sin hacer nada, excepto dejar que el cerebro descanse. Leo compulsivamente cuando llega el verano. Mi madre ya me reñía cuando yo era más joven porque me llevaba el libro al cuarto de baño.
¡Cuarto de baño! es gracioso, mi cuarto de baño era, había sido un retrete remodelado, con un ventanuco que apenas si se podía cerrar y que enmarcaba un trozo de cielo por el que el viento trasegaba las nubes. El libro andaba conmigo a todas partes.
Recuerdo uno que me marcó, no sé por qué con exactitud, quizás porque mi hermana me lo prohibió leer. Podéis leer las primeras páginas en El País. Se llama Vinieron las lluvias. En él leí el primer beso apasionado y prohibido entre dos personas de distinta raza. Una historia en la India colonial, el monzón interminable, los ingleses con sus absurdas y rectas costumbres y los indúes esperando que les llegara la independencia.
La vuelta a la rutina significa tener que pensar qué comprar, qué hacer de comer, y qué de cenar. Lo cansino no es hacer las comidas, es confeccionar el menú. Para evitar quebraderos de cabeza, cuando tengo tiempo los voy haciendo semanales, después mensuales y he llegado a tener medio año. Llegado el día, se hacen las salvedades correspondientes pero, al menos, sólo he de pensar un día a la semana e, incluso, comprar una vez.
La vuelta a la rutina significa estudios, peleas por las salidas nocturnas, negociaciones, claudicaciones, malas caras.
El regreso al trabajo, a los horarios estrictos.
El regreso a los ensayos.
El reencuentro con los amigos.
La falta de sueño.
Leer apenas. O con cuentagotas. Estoy leyendo Amos Oz: historias de amor y oscuridad. Ya lo comentaremos cuando lo termine. De momento, va muy bien.
¡Bendita rutina! hasta que desee que cambie
3.9.06
Cesar Aira
Confieso que me he enamorado
de Cesar Aira. O, en todo caso, y para ser un poco más precisa, de su concepto de proceso creativo, lo que él define con una palabra clave en toda su obra: procedimiento.Estoy leyendo "Un episodio en la vida del pintor viajero", relato impecable y de gran belleza; breve, como casi todas sus novelas; mezcla de sencillez, retórica elevada y placer de narrar.
Transcribo parte de una entrevista (para leerla entera clicar aquí)
-Rugendas... ¿existió tal como usted lo cuenta?
-Exactamente. En Europa, curiosamente, no se le conoce, pero en algunos países donde trabajó (Chile, México, Argentina...) es casi un prócer.
-Colaboró con el mítico naturalista y explorador prusiano Humboldt, ¿no?
-Los europeos lo consideran un apéndice de Humboldt, lo que resulta injusto porque fue un buen artista, a pesar de que en Occidente los pintores viajeros solían ser meros documentalistas, pues no hacían más que realizar la labor que, unos años después, le sería encomendada a los fotógrafos: dar fe de las especies y paisajes. Pero él se adelantó varios años a su tiempo, fue un precursor de los impresionistas.
-¿Cuánta ficción ha añadido a la historia real?
-Prácticamente nada. He hecho como Duchamp: este libro es un ready-made, una biografía que ya estaba hecha y que yo simplemente he recogido. Todo figuraba ya ahí: el rayo que cae sobre él y le convierte en un monstruo, el choque entre el arte y la vida... Encontré por azar todos mis temas reunidos en una sola historia real.
-Exactamente. En Europa, curiosamente, no se le conoce, pero en algunos países donde trabajó (Chile, México, Argentina...) es casi un prócer.
-Colaboró con el mítico naturalista y explorador prusiano Humboldt, ¿no?
-Los europeos lo consideran un apéndice de Humboldt, lo que resulta injusto porque fue un buen artista, a pesar de que en Occidente los pintores viajeros solían ser meros documentalistas, pues no hacían más que realizar la labor que, unos años después, le sería encomendada a los fotógrafos: dar fe de las especies y paisajes. Pero él se adelantó varios años a su tiempo, fue un precursor de los impresionistas.
-¿Cuánta ficción ha añadido a la historia real?
-Prácticamente nada. He hecho como Duchamp: este libro es un ready-made, una biografía que ya estaba hecha y que yo simplemente he recogido. Todo figuraba ya ahí: el rayo que cae sobre él y le convierte en un monstruo, el choque entre el arte y la vida... Encontré por azar todos mis temas reunidos en una sola historia real.
31.8.06
Eleftheria Arvanitaki
Hoy he recibido un correo de Elefthería Arvanitaki, en respuesta al que yo mandé el 10 de agosto, animada por los comentarios de Raziel.
En mi mail, más o menos, agradecía sus conciertos de Barcelona, en el Grec y en el Palau de la Música Catalana; elogiaba su voz; mostraba mi interés por la rembétika; transmitía mi ilusión por escucharla en directo, en Atenas, rodeada de griegos. Y a modo de despedida, enlazaba el post de nuestro blog, que dejo aquí. por si quereis leerlo de nuevo.
Esta es su respuesta:
Dear Mati,
Thank you so much for your message.
I'll visit your site to see what you are saying...
All the best
Eleftheria Arvanitaki
Gracias.
Son breves palabras, pero suficientes para convertirse en un perfecto regalo para mí.
29.8.06
Amar
Tomé prestada esta cita de Librosfera, un blog que visito a menudo:
Ama a una nube, ama a una mujer, pero ama.
GAUTIER, Théophile
Me pareció realmente buena.
25.8.06
¡A segunda división, pobre Plutón!
Me sabe mal, me sabe muy mal. Era mi planeta preferido. El último en ser nombrado, el Benjamín de la lista de los planetas. ¿Recordáis los hijos de Jacob? yo me los sabía de memoria, igual que las preposiciones. Con lo que nunca pude fue con la lista de los reyes godos, sólo recordaba a Wamba (porque me encantaba que hubiera un rey godo que tuviera nombre de zapato) y Don Rodrigo, porque era el último, o eso pensaba yo. Los hijos de Jacob se estudiaban de memoria, como las tablas de multiplicar: Rubén-Simeón-Leví
Judá-Dan-Neftalí
Gad-Aser-Isacar
Zabulón-José y Benjamín.
Esa y griega entre José y Benjamín marcaba el final. La y griega marca muchas veces el final, otras veces puede marcar continuación... a quien sabe qué.
La cuestión es que me han bajado a Plutón de categoría, lo han relegado a ser un planeta enano, menos importante que los otros ocho, ay, no sé, a mi me da mucha penita. ¿A vosotros no? Además, Plutón tenía nombre de perro... (no, ya sé que a Pluto le faltaba una N, pero ¿y qué?) era chulo como el perro Pulgoso, que reía de una forma tan peculiar... así como con la G, rascando la garganta que parecía que se iba a ahogar, ay por Dios!
Bueno... ¿qué le vamos a hacer? ¡Plutón, a segunda división!
Judá-Dan-Neftalí
Gad-Aser-Isacar
Zabulón-José y Benjamín.
Esa y griega entre José y Benjamín marcaba el final. La y griega marca muchas veces el final, otras veces puede marcar continuación... a quien sabe qué.
La cuestión es que me han bajado a Plutón de categoría, lo han relegado a ser un planeta enano, menos importante que los otros ocho, ay, no sé, a mi me da mucha penita. ¿A vosotros no? Además, Plutón tenía nombre de perro... (no, ya sé que a Pluto le faltaba una N, pero ¿y qué?) era chulo como el perro Pulgoso, que reía de una forma tan peculiar... así como con la G, rascando la garganta que parecía que se iba a ahogar, ay por Dios!
Bueno... ¿qué le vamos a hacer? ¡Plutón, a segunda división!
24.8.06
Meme aeropuertos...
Ayer pensaba en los motivos por los cuales no había enlazado la meme a otros blogs; pensaba, también, en que no me gustan las preguntas tipo test psicológico; en que me apetece estar en la red; en los comentarios que recibe nuestro blog y en los que no recibe; en la transmisión de afectos; en la transmisión de información; en que, muy probablemente, acababa de aterrizar un avión procedente de Italia; en lo guapos que eran los italianos; en que acababa de aterrizar un avión con japoneses; y uno con árabes; y uno procedente de la Europa del Este; pensaba en las infinitas colas para embarcar a Moscú, Tenerife o Bari; en Boris Izaguirre que pasó meneando su cuerpo amanerado; en el comportamiento de la gente en el aeropuerto; en el retraso de los vuelos; en que tres horas y pico es demasiado retraso para un vuelo que dura apenas cuarenta minutos... y entonces me vino a la memoria la última vez que alguien espero por mi tres horas, y en otras anécdotas, de otros viajes, de otras situaciones, y...
...y pensé que me gustaría participar en una meme que contara anécdotas de aeropuertos.
21.8.06
Agosto
Paroles et musique: Forbes, Lauderdale, 1996
Pink Martini
Ma chambre a la forme d'une cage
Le soleil passe son bras par la fenêtre
Les chasseurs à ma porte comme les petits soldats
Qui veulent me prendre
Je ne veux pas travailler
Je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...
Déjà j'ai connu le parfum de l'amour
Un million de roses n'embaumerait pas autant
Maintenant une seule fleur dans mes entourages
Me rend malade
Je ne veux pas travailler
Je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...
Je ne suis pas fière de sa vie qui veut me tuer
C'est magnifique être sympathique
Mais je ne le connais jamais
Je ne veux pas travailler
Non, je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...
Je ne suis pas fière de sa vie qui veut me tuer
C'est magnifique être sympathique
Mais je ne le connais jamais
Je ne veux pas travailler
Non, je ne veux pas déjeuner
Je veux seulement t'oublier
Et puis je fume...
16.8.06
Meme
Arare me pidió que participara en una meme -que es el término con que se conoce una propuesta encadenada en la red- así que, ahí va:
3 cosas que harías si fueses millonario
3 cosas que harías si fueses millonario
- Compraría edificios viejos y feos, o nuevos e indecentes, para derribarlos y dejar el espacio libre, especialmente en la costa donde la construcción ha hecho estragos.
- Viajaría a la luna.
- Intentaría proteger el mar.
3 cosas que dirías en voz alta si supieras que nadie te contradeciria o recriminaría
- Me gustaría decirle a quien lo merece, cállate, mientes vilmente.
- Eres un corrupto.
- Al industrial responsable de ello: ¿por qué fabrica coches que alcanzan los 220 Km/h si las normas no permiten desplegar esa velocidad?
3 cosas que cambiarías de ti mismo, de tu vida
- El sentido del humor, la burla de mí misma; es un tema que tengo pendiente.
- Me gustaría saber cantar y bailar, soy un desastre.
- Quisiera vivir frente al mar, verlo desde mi ventana.
3 cosas que cambiarías a tu alrededor
- El medioambiente
- La velocidad de vértigo con que se vive en general
- La cocina de mi casa, la chimenea...
3 cosas que querrías que te pasara antes de morir
- Nada, no quiero previo aviso.
- Llegar en paz conmigo misma.
- Conocer a mis nietos
Para que una meme lo sea de verdad debe enlazarse con otros blogs amigos, de modo que vamos a intentarlo, si os parece bien: MIB Trenzas Laura y Fractal os paso testigo.
13.8.06
Dos formas de verlo
Como un mar, alrededor de la soleada
isla de la vida, la muerte canta
noche y día su canción sin fin.
Rabindranath Tagore

PAZ
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.
Vamos hacia los árboles... el sueño
Se hará en nosotros por virtud celeste.
Vamos hacia los árboles; la noche
Nos será blanda, la tristeza leve.Vamos hacia los árboles, el alma
Adormecida de perfume agreste.
Pero calla, no hables, sé piadoso;
No despiertes los pájaros que duermen.
Alfonsina Storni
9.8.06
Circo, poesía y amor
Creo que nunca olvidaré este espectaculo y afrontaré mi nuevo reto profesional con mayor ilusión si cabe.
"DE DONDE VIENE ESTA GENTE QUE QUIERE TODO"
6.8.06
El mar y Josefina Castellví
A las siete de la tarde, más o menos, los últimos bañistas se retiran de las playas y empiezan a llegar los pescadores. Con absoluta calma, van plantando sus cañas, preparan los anzuelos, o improvisan aposentos para su cena. Algunos, además, instalan unas protecciones especiales tipo paraguas grande con faldas porque amenaza lluvia; el cielo es un mosaico de nubes de varios colores y avanza sin tregua hacia la tormenta. La temperatura se percibe agradable, y el mar está en calma. Nosotros creo que también.
Empezamos a hablar de Josefina Castellví, oceanógrafa, bióloga marina, amante del mar; mujer que atesora un bagaje incuestionable después de cuarenta años de estudios científicos en la Antártida. Mi marido ha tenido la fortuna de tratar con ella por cuestiones medioambientales, y desde el primer día se siente absolutamente fascinado por su personalidad. Es directa, coherente, irónica, apasionada y apansionante comunicadora.
''No se puede amar lo que no se conoce. La belleza de los fondos marinos no se ve y eso es peligroso. Las personas no la conocen y no harán por cuidarla".
''Es muy importante la investigación básica, porque genera conocimiento. Antes de tocar la naturaleza es preciso conocerla. Si no conocemos un ecosistema, el hombre puede cometer auténticos disparates. En la Antártida, por ejemplo, gracias a los espesores de hielo de 4 metros, están registrados todos los cambios climáticos, que se pueden clasificar y saber a qué época corresponden. Así, los modelos matemáticos del modelo climático actual se extraen de la Antártida''.
En su libro "Yo he vivido en la Antártida", hay una frase en el prólogo que dice: "Nada muere del todo si se escribe". Y me sienta bien recordarla ahora mientras permanezco sentada frente a un mar que ya no veo porque ha oscurecido, pero escucho su rugir acompasado. Un ritmo habitual que me suena a pulsión de vida.
4.8.06
3.8.06
Lecturas veraniegas
Me quedan dos días de trabajo para coger las vacaciones. Se hace irresistible, las horas transcurren lentas, pesadas. Cada vez que miro el reloj las agujas parecen renquear, como si se resistieran a moverse. Seguramente se sienten tan atenazadas por el calor como los humanos.
Para olvidarse de él, del dichoso calor, de la sequía, de la falta de lluvia no hay nada mejor que la lectura y la música.
Me gustaría recomendar, fervorosamente, uno de los libros que he leído últimamente. Se trata de Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Probablemente muchos yo lo conocéis. Es uno de los mejores libros que he leído en muchos años.
Las críticas han sido muy buenas, y el autor falleció sin saber el éxito que su obra había representado.
El libro está articulado en cuatro historias — cuatro derrotas como dice el autor — independientes y, al mismo tiempo, enlazadas entre sí. Los personajes se solapan en ellas. Son historias de derrotas, de vencidos, de un bando y otro. Los del bando republicano son vencidos por la guerra, por su directa participación en ella y los otros, los del bando ganador, son vencidos por la circunstancias de la guerra que apoyaron. Las historias no te dejan impasible. Están llenas de sensibilidad, de humanidad, de tristeza y de miedo.
Miedo en todos porque el miedo no es sólo de los que perdieron. Las cuatro historias son excelentes, bien construidas, con un lenguaje preciso.
Para olvidarse de él, del dichoso calor, de la sequía, de la falta de lluvia no hay nada mejor que la lectura y la música.
Me gustaría recomendar, fervorosamente, uno de los libros que he leído últimamente. Se trata de Los girasoles ciegos de Alberto Méndez. Probablemente muchos yo lo conocéis. Es uno de los mejores libros que he leído en muchos años.
Las críticas han sido muy buenas, y el autor falleció sin saber el éxito que su obra había representado.
El libro está articulado en cuatro historias — cuatro derrotas como dice el autor — independientes y, al mismo tiempo, enlazadas entre sí. Los personajes se solapan en ellas. Son historias de derrotas, de vencidos, de un bando y otro. Los del bando republicano son vencidos por la guerra, por su directa participación en ella y los otros, los del bando ganador, son vencidos por la circunstancias de la guerra que apoyaron. Las historias no te dejan impasible. Están llenas de sensibilidad, de humanidad, de tristeza y de miedo.
Miedo en todos porque el miedo no es sólo de los que perdieron. Las cuatro historias son excelentes, bien construidas, con un lenguaje preciso.
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