Ayer, de nuevo, comenzó el año escolar. Miles de niños se incorporaron a un nuevo mundo lleno de incertidumbre. Los más pequeñines, generalmente, con un llanto inconsolable, sintiéndose solos y desamparados en un ambiente que no reconocen pero al que dentro de pocos días considerarán como suyo.
Creo recordar que yo retomaba la vuelta al colegio con ganas, no por el hecho de empezar los estudios, no llegaba a tanto, yo creo que se debía al cambio que suponía el nuevo curso, quizás nuevas compañeras, algún profesor distinto, asignaturas desconocidas y la previsión de alguna gamberrada. No sé por qué pero siempre estaba en el grupo de las más escandalosas.
Las vacaciones de verano que se tomaban con tantas ansias acababan haciéndose un poco largas, ligeramente tediosas pese a las lecturas, los días en el pueblo, los domingos de playa (toda una odisea en tranvía a través de la ciudad) las noches en la calle — hasta las doce, cuando todo el mundo se subía a casa y el sereno nos mandaba a la cama — y las tardes de juegos.
El regreso al colegio suponía nuevos libros, si no los heredabas, claro está. Los libros tenían un olor especial, la mezcla de la cola, el papel rugoso, la tinta de la impresión, todo ello combinado y aspirado te transportaba a otro mundo, como si entraras en trance. (Una vez los abrías y comprobabas los ejercicios de matemáticas el asunto cambiaba radicalmente) Después de eso íbamos a la papelería a comprar papel para forrarlos, abrías las primeras páginas y ponías el nombre y el curso.
El llamado acoso escolar siempre ha existido, aunque no creo que fuera tan violento como ahora, pero es rebatible porque cada persona tiene sus propias vivencias. A mí, las compañeras más mayores, me llamaban cuatro ojos — siempre he llevado gafas — Draculín por mis prominentes colmillos (un problema que la edad elimina de raíz) o ratita Casilda porque debía de ser un poco impertinente y marisabidilla. Y una que se llamaba Luisita, y vivía enfrente de mi casa, se metía conmigo porque era enclenque, delgaducha y no tenía tetas.
Ayer, primer día de curso, también comenzó mi hija. Ella como maestra de música. Un nuevo ciclo que comienza, una nueva historia. Mi único consejo, desde que decidió que quería enseñar música, fue que recordara siempre a sus maestros, los buenos y los malos, lo que de ellos aprendió de bueno y malo para poner en práctica sus enseñanzas o evitarlas. Espero que lo haga por el bien de los alumnos.
El último café
Hace 5 semanas
6 comentarios:
Mucho han cambiado las cosas. España sigue a la cola en Europa en cuanto a la enseñanza. Los maestros se llaman profesores y carecen de autoridad en el aula. Los que mandan son los niños, pequeños y grandes salvajes que dominan en casa y en la escuela. Una dejadez por parte de los padres que acabará pasándonos factura. Tiempo al tiempo
No seas tan pesimista, escriptorum, hay de todo, hay de todo!
Aun así tengo que darte gran parte de la razón. Por cierto, voy a añadirte a mis enlaces.
Liter-1, buen post!
Lo interesante de la diversidad. Uds estan comenzando el año laboral , escolar y de proyectos, y todo lo renovador que resulta de eso.Exactamente en el mismo momento que nosotros tratamos de llegar a las vacaciones y terminar lo escolar y lo laboral con el aire de esta primavera que comienza.
Arare, m gusta q seas tan positiva, pero creo q desafortunadamente escriptorum no va muy desencaminad@.
T cuento: mi experiencia en la universidad m ha hecho ver q los jóvenes llegan a esta con un bagaje muy pobre (faltas d ortografía garrafales, redacción nefasta, lagunas culturales d campeonato...) T digo en confianza y sin ánimo d pecar d inmodesta, si yo brillo con luz propia, no es pq sea la "releche", es pq "en el país d los ciegos el tuerto es el rey". Naturalmente hay excepciones y hay gente muy válida, pero en general el nivel deja mucho q desear.
Los profesores, d los q por edad y afinidad m acabo inevitablemente haciendo coleguita, opinan q el tema es flagrante: cada generación es peor q la anterior, y eso q tienen muchos más medios q nosotros en nuestro tiempo.
Bueno, no quiero parecer una veterana contando batallitas, pero creo q la formación q recibimos en su día es mucho más sólida q la actual.
En una clase d traducción inversa estábamos trabajando con un texto sobre el camino d Santiago. ¿Os podéis creer q la profesora preguntó quien era Santiago y nadie tenía la más remota idea? Bueno, no es q yo conozca la vida y milagros del hombre, pero al menos sabía q era un apóstol. Ese, Santiago, el d toda la vida, ¿no? No sé, m pareció muy fuerte.
Como no s pongan las pilas los d Educación, la cosa pinta chunga.
Petonets,
*Aclaración: brillo en todas las asignaturas menos en las d Interpretación (consecutiva y simultánea), en las q la luz es más opaca. Es q, en confianza, cuando hablo, la cago y mucho, además no tengo los reflejos necesarios. Como t digo una cosa t digo la otra. :-)
La realidad universitaria es lamentable. Y eso significa, médicos, abogados, ingenieros, etc... profesionales para el futuro de todos.
Pero, creo que las generaciones actuales estarán mejor preparadas.
XuXi. Comparto tus sensaciones. Por este lado del mundo es lo mismo. La generación actual de entre 18 y 20 años , o sea los que comienzan sus estudios universitarios y , potencialmente serán los cerebros y dirigentes en el futuro cercano ...viven adentro de un raviol. Su percepcion del mundo es tan limitada que , a nuestros profesores ( de un grupo etáreo mas arecido al nuestro), los alumnos "pendeviejos" les resultamos una útil caja de resonancia.
En lo personal , lo tomo como mi pequeño puesto en la lucha contra la oscuridad iluminada actual
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