¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

6.9.06

Rutinas

Me ha costado coger el hilo de la rutina. Se me había enredado el ovillo y no conseguía devanarlo. Sin embargo, como seres animados que somos, deseamos los cambios, los necesitamos. Nuestro ciclo vital incluye los cambios de estación, cada vez menos notorios, los cambios de vestuario, y el trastorno de las rutinas. Esto nos evita el aburrimiento que produce el movimiento continuo e igual de cada día.
Cada año tengo ganas de que entre el otoño porque me revive. El calor me abotarga, me agota. Parece que una pizca de frescor reaviva las neuronas.
El verano, las vacaciones conceden licencia para hacer aquellas cosas que, normalmente, no podemos hacer por falta de tiempo: leer, por ejemplo. O tumbarse a la bartola contemplando el espacio, sin hacer nada, excepto dejar que el cerebro descanse. Leo compulsivamente cuando llega el verano. Mi madre ya me reñía cuando yo era más joven porque me llevaba el libro al cuarto de baño.
¡Cuarto de baño! es gracioso, mi cuarto de baño era, había sido un retrete remodelado, con un ventanuco que apenas si se podía cerrar y que enmarcaba un trozo de cielo por el que el viento trasegaba las nubes. El libro andaba conmigo a todas partes.
Recuerdo uno que me marcó, no sé por qué con exactitud, quizás porque mi hermana me lo prohibió leer. Podéis leer las primeras páginas en El País. Se llama Vinieron las lluvias. En él leí el primer beso apasionado y prohibido entre dos personas de distinta raza. Una historia en la India colonial, el monzón interminable, los ingleses con sus absurdas y rectas costumbres y los indúes esperando que les llegara la independencia.
La vuelta a la rutina significa tener que pensar qué comprar, qué hacer de comer, y qué de cenar. Lo cansino no es hacer las comidas, es confeccionar el menú. Para evitar quebraderos de cabeza, cuando tengo tiempo los voy haciendo semanales, después mensuales y he llegado a tener medio año. Llegado el día, se hacen las salvedades correspondientes pero, al menos, sólo he de pensar un día a la semana e, incluso, comprar una vez.
La vuelta a la rutina significa estudios, peleas por las salidas nocturnas, negociaciones, claudicaciones, malas caras.
El regreso al trabajo, a los horarios estrictos.
El regreso a los ensayos.
El reencuentro con los amigos.
La falta de sueño.
Leer apenas. O con cuentagotas. Estoy leyendo Amos Oz: historias de amor y oscuridad. Ya lo comentaremos cuando lo termine. De momento, va muy bien.

¡Bendita rutina! hasta que desee que cambie

6 comentarios:

fractal dijo...

Las vacaciones de verano son como un revolcón.
¿Leer, dices? ¿En vacaciones? No suelo disponer de tiempo para hacerlo. Si viajo, creo que debo aprovechar para ver cosas nuevas. Si no viajo, trabajo, juego, cuido hijos...

Anónimo dijo...

Hola liters!

He vuelto d vacaciones y es siempre un placer entrar en vuestro blog, donde aprendo infinidad d cosas sobre libros, escritores, cantantes griegas d nombre imposible, etc.

Yo tb volveré en breve a la rutina. Cuesta un poco desperezarse después de unos días sin dar palo al agua, pero m encanta la idea d abordar una nueva temporada -un nuevo curso en mi caso- y aunque parezca q es siempre lo mismo, la gracia está en ponerle ilusión a las cosas mas nimias y vivirlas como si fueran algo especial. Cada día es único e irrepetible. Bueno, tampoco os penséis q m levanto cada mañana cantando la canción d Serrat ("Hoy puede ser un gran día tralarala tralara...") :-), pero se intenta ponerle algo d chispilla al asunto.


Gracias por estar ahí.

Petonets,

Chiara Boston dijo...

Hola bruja valenciana!!

Qué gustazo leerte!

Tengo la leve sospecha de que me has dejado un bello mensaje en mi blog. Un mensaje que me ha quitado el sueño de anoche, sobre todo porque intuyo vino de una cabeza que siempre me pareció sabia, sensata y talentosa. Creo que me siento como la Laurita que tenés en casa: ¡vamos, que puedes más, Laurita! !Vamos, vamos, no te duermas en laureles huecos!
Palabras que alientan y asustan. Pero que se necesitan. Y por eso, se agradecen desde el alma. Te quiero mucho.

Empiezo a leer tu post y me detengo en eso de que, muy a nuestro pesar, se mezclan las estaciones. Es muy cierto. Y pienso que la globalización tiene también un poco de eso...de mezclar lo que muchos anhelan distinto. Nos homogenizamos y luego, al ver que eso causa problemas, nos separamos con murallas y todo.

Personal y egoístamente, me alegro de que hayamos vuelto a la normalidad. El verano da libertad, claro...libertad para que cada uno tome su rumbo. El problema es que los que nos quedamos amarrados a la rutina, los extrañamos mucho!!!

Y conociéndote, se que no podrías vivir una vida sin órdenes preestablecidos. Sin ir más lejos, hasta tu menú es organizado... Ya se, la pereza y todo eso... Pero te juro y recontrajuro que los desordenados sentimos la mismísima pereza y no hacemos nada al respecto.

Seguimos en contacto.
Un beso super cariñoso
Laura

Anónimo dijo...

Soy incapaz de confeccionar los menús para la semana! Nunca he podido hacerlo: me complican aun más!!!!
Sin embargo, adoro las rutinas. Será porque me altero en las ficciones. Si además debo hacerlo en la vida real, es demasiado. Por mi temperamento, debo sentir los pies en el suelo.

Laura, ¿te asustan las palabras de aliento? ¿por qué? A mi me parecen una demostración de confianza...

Xuxi, hoy puede ser un gran dia...

Anónimo dijo...

Yo tb soy d las d los menús organizados. Es por vaga y por perezosa, más q nada. D vez en cuando altero algo y es una fiesta.

Liter, m preguntabas por lo del curso. En fin, no tiene mayor interés... Bueno, para mí sí, por supuesto. Estoy estudiando la carrera d Traducción e Interpretación. M lo paso genial. Este curso es el último, aunq m he dejado unos creditillos d libre elección para hacer el año próximo con la calmita.

Mis lenguas son el inglés, el francés y el italiano. En principio traduzco al castellano aunq tb he hecho asignaturas d catalán.

M pirra traducir; es jugar con las lenguas. M encanta el reto q supone encontrar la mejor opción para transmitir el texto original. Traducir es comunicar, en definitiva. Ya ves q vibro mucho con mis estudios, aunq a veces voy algo arrastradilla pq no es fácil compaginar la vida familiar (2 enanos de 13 y 12 años) con la vida estudiantil. Pero bueno, el esfuerzo vale la pena y es muy gratificante.

Vale, eso es todo; no os quiero aburrir con mis historias. Pero bueno, liter, es tu culpa por preguntar, curiosona. :-) :-)

Petonets,

*Eo, almond, claro q puede ser un gran día... duro con él!

Todos los días pueden ser un gran día, simplemente pq sale el sol... Joé, corto pq m estoy poniendo d un cursi... :-)

Anónimo dijo...

Pues sí, liter lo has definido muy bien, "tocada por las palabras".

En cuanto a lo del ejemplo a los niños, no lo tengo claro. Yo creía q mi experiencia les iba a motivar, pero creo q está provocando el efecto contrario. El curso pasado, en un momento dado el enano m soltó: "Mamá, yo no pienso ir a la universidad; t tiras todo el día pegada al ordenador...Vaya rollo!" Quizás tb es pataleta pq ahora no m tienen a su disposición tanto como antes y tienen q espabilarse + ellos solos.
Lo q sí es divertido es comentar las anécdotas del día juntos, aunq a veces tengo q moderarme pq es tal mi entusiasmo q intuyo q están al borde d la sobredosis, bueno, no es q lo intuya, m lo hacen saber ellos y sin demasiado tacto, q para eso hay confianza. Empiezo a hablar y hablar y no hay quien m pare. Es q el contacto con los alumnos, con los profesores, etc, da mucho d sí. M lo paso genial!

Ahora ya estoy deseando empezar el curso, aunq luego a los dos días estaré despotricando d lo pillada q voy, lo sé. Pero da igual, "sarna con gusto no pica".

Y cambiando d tercio, lo d leer en el baño nunca m ha gustado, más q nada por incómodo. Yo prefiero la cama, el sofá o la tumbona. Ya ves tú, m tira la posición horizontal; gandulota q es una. :-)

Petons,