¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

8.6.06

Y tres

No hay dos sin tres. Nunca se sabe como vienen las cosas ni porque.
Empecé hablando de hurtos y me entusiasmé hablando de rumanos, y al final salió una trilogia improvisada, para nada prevista, que hoy concluyo con el mejor de los homenajes: la mención de dos obras, una musical y otra literaria.

Primero, la ópera Rigoletto que se está representando en España, a cargo de la Ópera Nacional Rumana de Iasi. Es una puesta en escena modesta que se representa en teatros y no en grandes auditorios. Pero a la vez, parece que digna. No puedo opinar porque no la he visto y solo me remito a las críticas (?) que he leído en los periódicos.


Y segunda, un libro que promete. Tampooc lo he leído pero aquí dejo la reseña. En el blog Boomerang, Fogel lo comenta en su post de hoy.

"Estamos sencillamente ante una pequeña joya de auténtica literatura, un ramillete de historias mágicas —pero reales como la vida— cuyo denominador común es la presencia de mujeres… de cualquier edad, raza y condición. Historias que un narrador de excepción cuenta con gran sensibilidad, en las que el sexo y el amor conviven gozosa y fraternalmente.En Por qué nos gustan las mujeres, Mircea Cartarescu, autor de culto y traducido ya a numerosas lenguas (se le suele comparar con Borges y Kafka, y será probablemente el primer Premio Nobel de lengua rumana), abandona momentáneamente los clásicos territorios oníricos de sus grandes novelas para adentrarse, a través de las anécdotas que habitan en el recuerdo, en su «intrahistoria» sentimental, la que en cada uno de nosotros da cobijo a lo más extraordinario de nuestra existencia."

6.6.06

Un mar...


De vegades no cal dir res
sobretot quan el silenci
té tota la dignitat

5.6.06

La vida por delante

Los fines de semana se instauraron para reunir a las familias entorno a una mesa y para dedicarse al bricolaje, ¿no es cierto?
Yo cumplí religiosamente. Celebramos la llegada de un familiar venido de ultramar y pintamos las paredes de nuestra casa hasta agotar las energías.
Lo demás, ya es otra cosa.

Y pensaba en Gil de Biedma: "Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde, como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante..."

4.6.06

Sin venir a cuento

Hay poemas que me encantan. Hay poemas que me encantan pero pocas veces me da tiempo a leerlos.

Los leo, a trozos, cuando me acuerdo de que me encantan, cuando, pasando rápidamente por el estudio, los pillo al vuelo y me los llevo a la cama, para adormecerme leyendo poesía.

Entonces, un buen día me doy cuenta de que en la mesilla de noche he acumulado tantos libros que ya no me caben el despertador ni el móvil, que siempre me llevo conmigo por si acaso.

Hoy, arreglando cajones desarreglados, encontré uno de mis libros de poemas, que no estaba en su sitio de costumbre (el estante del estudio o la mesilla de noche) sino entre íntimas prendas, perfumándolas de poesía. Allí quedó, olvidado, en alguno de mis despistes de "no sabia despistada".

Abro las páginas e intento copiaros uno al azar, pero luego me doy cuenta de que estoy buscando. Y al final, encuentro. Y me quedo con éste, que os ofrezco para que lo hagáis vuestro, tal como imagino que el poeta quería cuando lo escribió.

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo, enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo , el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mi y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.

Jaime Sabines (Uno es el poeta)

2.6.06

Rumanos, Rumanía y Hungría

Venía conduciendo y pensaba en los rumanos que viven y trabajan en España. Mentalmente escribía un post que ahora intentaré transmitir en letras reales. En general, los rumanos sufren estos días un infierno. Ganado a pulso, de acuerdo, pero solo por unos pocos. Conozco a un rumano, afincado en Cataluña desde hace cinco años. Conduce un camión y tiene contrato fijo. Trabaja de sol a sol y ni él ni su familia, han entrado nunca en conflicto. Viven muy austeramente, obstinados en ahorrar el máximo dinero posible para regresar a su pais y comenzar una nueva vida. Como casi todos los emigrantes que tienen por destino final regresar a su país, su sentimiento de añoranza es inevitable. Y no me extraña. La tierra siempre tira. Casi consigo imaginar con qué fuerza cuando además es bellísima como Rumanía.
Al volante de mi auto pensaba en los gitanos descendientes de la etnia Kalée. Temperamentales, tez morena, con claras reminiscencias indias. Desde siempre, un pueblo nómada que ha vivido bajo sospecha y en diáspora, y se ha diseminado por toda la geografía del planeta a consecuencia de la mala reputación. Un pueblo en definitiva, perseguido y repudiado por todos.
Recordaba también que en casa tengo CD's con música zíngara. Me encanta. Al escucharla veo mujeres bailando con la pandereta en la mano, faldas al vuelo, en verdes praderas, con los caballos comiendo pasto, las carretas adornadas con flores... Idílico! Nada que ver con el infierno que ahora viven estas gentes en nuestras tierras españolas. Y como no existe infierno sin demonio, me permito, sin más, asociar su identidad con la figura de Ceaucescu. Su régimen totalitario dejó al país sumido en la miseria. Los mandatarios que le sucedieron impulsaron la deforestación de los Cárpatos, una muy torpe solución para paliar una crisis económina de proporciones considerables. La tala indiscriminada de árboles (para venta de madera) ha tenido terribles consecuencias. Primero, la progresiva desaparición de los bosques y consecuente desequilibrio ecológico de la zona. Luego, las continuas subidas de caudal del río Tisza en Hungría, que en última instancia, inunda la llanura magiar.
Y ya no puedo detener los pensamientos que me vienen a la cabeza en cascada. En esa llanura magiar nació Béla Bartók. Concretamente en Nagyszentmiklós, hoy conocida como Sinnicolau y perteneciente a Rumania. Ahí también, algo más hacia el norte, está el la Reserva del Hortobágyi, parque natural para la protección de las aves. Algo más hacia el sur, se encuentra la tranquila y cultural ciudad de Debrecen, con su silencio característico, debido, tal vez, a que su población circula mayormente en bicicleta.
Por razones profesionales visitamos a veces esa zona, para satisfacción nuestra porque nos encanta. Y en fin, no son más que mis recuerdos mientras conducía.
No obstante, no consigo conciliar la imagen de los violentos rumanos que asaltan nuestros hogares con mis recuerdos. Por otro lado, sí me cuadra con la imagen del totalitarismo.

31.5.06

Paul Auster

Se le acaba de conceder el premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Personalmente, me alegro. Reconozco que lo he leído casi todo. En este momento estoy con la primera novela que escribió para la que utilizó un pseudónimo - Paul Benjamín.

El jurado destaca "la renovación literaria que ha llevado a cabo al unir lo mejor de las tradiciones norteamericana y europea".

Sea, pues, enhorabuena, teniendo en cuenta, además, que iba acompañado en la última votación por Phillip Roth y Amos Oz.

29.5.06

Susto, susto...

En los últimos tiempos -semanas?, tal vez meses?, incluso años?- han proliferado los robos silenciosos a domicilios. Son perpetrados por ladrones muy hábiles que se introducen en las casas mientras sus ocupantes duermen. Estos no se enteran de nada y continúan durmiendo como benditos gracias al rociado con sprays. Mientras, los asaltantes roban a placer y cubren sus necesidades básicas, esto es, comen, beben, duchan... etc.
Por la mañana, al levantarse y encontrar la casa revuelta, los asaltados descubren lo sucedido. Esta es la versión más dulce de la pesadilla. Otros ladrones no tan silenciosos, gastan menos miramientos y van derecho al propietario de la casa. Lo levantan de cuajo de la cama y le propinan una buena paliza hasta que suelta todo y más. Dinero, joyas, targetas de crédito. Cuando ya le han dejado limpio lo abandonan con un trauma para siempre. Las declaraciones de los afectados van en esa línea: nunca jamás consiguiré descansar en paz.
Hoy me llevé un susto de muerte cuando me despertó un golpe en la puerta de la habitación. De repente me encontré dando un brinco en la cama. Estaba absolutamente atontada. Y además no veía nada. De puro pánico no encontraba el interruptor de la luz. Otro porrazo contra la puerta que, dicho sea de paso, nunca cerramos para dormir, me hizo gritar. Luego ya éramos más porque mi marido se despertó también.
Fue un susto. Mi hija indispuesta venía en busca de ayuda y tropezó contra la puerta...
La leyenda de esta anécdota es que tenemos el miedo metido en el cuerpo. Cada dia nos cuentan con todo lujo de detalles la pericia de estos delincuentes. Y cada día descubrimos historias de quienes las sufrieron. Leemos la prensa. Miramos la televisión. Y cada mañana hay una novedad. O dos. O tres. O cuatro. O más. Se han reforzado vigilancias. Hemos escuchado las primeras voces que solicitan el cierre con barreras en las urbanizaciones. Los vecinos se han armado y formado grupos de control. A la más mínima sospecha alertan a la policía y al vecindario.
Pero esto no es vida.
Nunca antes tuve miedo, aun cuando han robado en casa en nuestra ausencia y me han atracado a punta de navaja. Pero ahora me parece distinto. Esto es otro tema y no se soluciona encarcelando a los culpables.
Son seis los rumanos o albano-kosovares que han pasado a disposición judicial. Según fuentes de la policía vivían en un campamento a cientos de kilómetros de la zona donde actuaban. En su haber hallaron una tonelada de objetos robados. Tenían el cargamento dispuesto en un contenedor para viajar hacia sus paises de origen.
Los detenidos, que siguen declarándose inocentes ante la jsticia española, pertenecen a mafias internacionales. Células que se desplazan muchos kilómetros en poco tiempo. La movilidad y el nomadismo las hace casi invisibles. Y muy dificiles de detener. Son expertos, ex-militares, prófugos buscados también por la policía de su pais.
Como siempre las extensiones de estos temas son complejas y ojalá sean consideradas de importancia capital por el bien de todos.

27.5.06

Hacer pan es fácil

Estoy planteándome muy en serio la posibilidad de hacer pan en casa. Fransico Tejero ha publicado un libro con el sugerente título: "Hacer pan es fácil". Igual me animo. Da pereza, lo admito. Pero me tienta. ¿Quien puede resistirse al olor del pan recién horneado? Pan de payés balear, pan de semillas, pan de frutos secos, panecillos de viena, pan de pistacho... ¿A quién no le gusta comerlo sin pasar por la anitpática bolsa de plástico? ¿No empieza mejor el día con magdalenas caseras? ¿Y si aprovechamos para cambiar esa costumbre tan arraigada de desayunar poco, mal, tarde y fuera de casa? ¿Y si adquirimos unos hábitos más sanos y naturales? ¿Y si nos olvidamos un poco de la bollería industrial? Y...
...¿y si nos cambia el ánimo? ¿o el humor? ¿y el físico? ¿y la filosofía de vida? y...
...¿y que pasaría si además del beneficio propio damos apoyo a la genial idea de que no solo se vota en las urnas, también en nuestros actos cotidianos como ciudadanos? y...
Y era cuestión de empezar algún día, por algún lado.

26.5.06

Poemás + +

Voy a presentaros a otro paisano mío: Carlos Marzal. Un joven gran poeta, ganador de múltiples premios de poesía. Os dejó un enlace (eso creo, que lo dejo) por si tenéis interés en saber algo más de él.


LA PEQUEÑA DURMIENTE

No es que el mundo esté bien: es que no existe.
No hay nada alrededor:sólo tu sueño.
Nada tiene más ley que tu abandono,tu suave abjuración ,
la dulce apostasía que te ausenta.
No hemos fundado el mundo: nunca cambia.
Pero este cuadro es nuevo-padre e hija-,
porque sólo el amor es diferente,
sin por ello dejar de ser lo mismo.
El anchuroso mundo, que no importa,
gravita en torno a ti: lo has imantado,
y vive irreprochable hacia tu brújula.
Lo innúmero se rinde a tu unidad sencilla.
Durmiente flor desnuda en mis palabras,
adormidera de los desencantos,
prístina amapola pálida.

25.5.06

Poemas +

Permitidme un pequeño homenaje a mi paisano, Francisco Brines, (Oliva, València) recién nombrado académico. Más que recién nombrado, es que acaba de hacer su ingreso que no pudo hacer por motivos de salud.


OSCURECIENDO EL BOSQUE
Toda esta hermosa tarde, de poca luz,
caída sobre los grises bosques de Inglaterra,
es tiempo.
Tiempo que está muriendo
dentro de mis tranquilos ojos,
mezclándose en el tiempo que se extingue.
Es en la vida todo
transcurrir natural hacia la muerte,
y el gratuito don que es ser, y respirar,
respira y es hacia la nada angosta.
Con sosegados ojos miro el bosque,
con tal gracia latiendo
que me parece un soplo de su espíritu
esa dicha invisible que a mi pecho ha venido.
Cual se cumple en el hombre
también se ha de cumplir la vida de la tierra;
la débil vecindad que es realidad ahora,
distancia tenebrosa será luego,
toda será negrura.
Miro, con estos ojos vivos, la oscuridad del bosque.
y una dicha más honda llega al pecho
cuando, a la soledad que me enfriaba,
vienen borrados rostros, vacilantes
contornos de unos seres
que con amor me miran, compañía demandan,
me ofrecen, calurosos, su ceniza.
Cercado de tinieblas, yo he tocado mi cuerpo
y era apenas rescoldo de calor,
también casi ceniza.
y sentido después que mi figura se borraba.
Mirad con cuánto gozo os digo
que es hermoso vivir.

23.5.06

Sueños

Cuando quiero referirme a los logros personales, a esos sueños que parecen irrealizables me viene, siempre, a la mente una frase atribuida a Groucho Marx: Sólo unos pocos sueños se cumplen, la mayoría se roncan.
También se suele decir, cuando has hecho algo que deseabas, esa frase de: ya me puedo morir tranquilo. Bueno, dejémoslo estar por el momento.
Como aficionada a la música, siempre que he asistido a un concierto en el Palau de la Música de València, he pensado lo hermoso que sería tocar sobre ese escenario. Por añadidura, lo sería mucho más si, por un momento, yo fuera solista.
Comencé a estudiar solfeo hace seis años, cuando ya se necesita más moral que tiempo y más ilusión que aptitudes. Y hace cinco, por primera vez, cogí un oboe. ¡Dios mío, estaba lleno de teclas! Pensaba que no tenía bastantes dedos para abarcar toda aquella longitud. Al principio todo parece que va bien. El solfeo es sencillo: negras, blancas, redondas, silencios. Manejas con cierta soltura los compases, 2/2 – ¾ - 4/4
Todo ello, cuando los trasladas al oboe, no es excesivamente complicado. Lo complicado es el oboe, en su mismidad. Has de aprender a respirar- NO SE RESPIRA POR LA NARIZ – el profesor, que podía ser mi hijo, me tumbó en el suelo para comprobar cómo se elevaba mi diafragma al respirar, o apretaba el diafragma hasta conseguir que yo levantará sus manos. Después tomó un papel de fumar y lo puso contra la pared y yo tenía soplar sobre él, siempre con la misma intensidad, para que no se resbalara. !y la coña de la caña! Una cosa pequeña, estrecha, con una ínfima abertura por la que supone que has de emitir aire para sacar sonido. Metes los labios hacia adentro, como si te los fueras a comer, bajas la mandíbula, pones la caña entre ellos, coges aire por la boca, llenas el diafragma, mantienes la presión del aire sobre él y !ale hop, a soplar! …. Pues no sale nada ….. lo vuelves a intentar … nada. Así muchas veces, hasta que eres capaz de emitir un sonido estridente, uniforme, sin alteraciones. ¡ya puedes coger el oboe! Vale, lo coges, y ¿qué? Pues que te has de acordar de meter los labios hacia adentro, tomar aire, llenar el diafragma, mantener la presión, poner la caña en la boca (acompañada del oboe) poner los dedos sobre las teclas, no subir los hombros cuando respires, el cuerpo relajado, los brazos separados del cuerpo, la cabeza recta y acertar las notas. Entonces es cuando te preguntas: ¿qué coño hago aquí?
El solfeo se sigue complicando. Ahora que ya te habías aprendido los 4/4, te añaden el 6/8, el 9/8, y los compases de amalgama. Y los puntillos, y los seisillos, y los quintillos. Y después los intervalos, los acordes, y encima te los invierten, ¡por favor, un respiro!
Como decía mi madre: "Sarna con gusto, no pica". Poco a poco, el sonido mejora. Ya no te dicen si es que vas a tocar la chicharra. Yo pensaba que la trompeta de mi hija, al principio, parecía una vaca mugiendo. No se es consciente del avance hasta que un día, sin saber cómo, te das cuenta de ello. Me ocurrió cuando me percaté que estaba tocando una pequeña obra de Haendel, y me emocioné. Todos los instrumentos son hermosos. Hace muchos años que me enamoré del oboe y nunca me ha importado que sea uno de los más difíciles. Se renuevan los ánimos cuando tu profesor te dice que ya estás interpretando, que no te limitas a tocar notas. ¡es grandioso!
Y, ahora, al cabo de seis años se cumplió el sueño. Toqué con mi banda en el Palau de València, junto con mis hijas. Y toqué un solo, yo sola, acompañada únicamente por un fiscorno que hacía las mismas notas que yo, pero más bajito. No tiene nada que ver ni con los ensayos, ni con lo que se percibe en casa. El sonido se reparte por toda la sala. Llena el espacio, donde no se escucha nada más, sólo tu instrumento. Sabes que tienes un montón de ojos pendientes de ti, y otros tantos oídos atentos a lo que les quieres decir con la música.
Yo me repetía constantemente: Disfruta, sólo disfruta. No estás soñando. Es real, vívelo y disfruta.
Y disfruté. Quizás por eso, salió bien. No importa la longitud de lo que toques, importa que lo hagas bien, con pasión. Que por poco que sea, logres transmitir al público lo que tú estás disfrutando.
Esa noche dormí muy bien. Ronqué un poco menos.

21.5.06

Más poemas

Desde el blog de Julia - escrito en lengua catalana - os hago llegar un poema, también en catalán, que pertenece a una web excelente adonde nos dirige. En dicha web se pueden encontrar también poemas en castellano. Desde Liter-a-tres queremos darte las gracias, amiga .

Que este domingo de mayo os sea favorable.

¡Feliz literatura!
Jo em donaria a qui em volgués

Jo em donaria a qui em volgués
com si ni jo me n'adonés
d'aquest donar-me: com si ho fes
un jo de mi que m'ignorés.

Jo em donaria a qui es donés
a canvi meu per sempre més:
que res de meu no me’n quedés
en el no meu que jo en rebés.

Jo em donaria per un bes,
per un de sol, pro que besés
i del besat em desbesés.

Jo em donaria a qui em volgués
com si ni jo me n'adonés:
com una almoina que se'm fes.

Josep Palau i Fabre
22-23 d’octubre de 1940 *
* Este poema fue musicado y cantado por Maria del Mar Bonet.

18.5.06

AVUI SÍ...

Em permeto escriure un post en català, que en definitiva és l'idioma en el qual penso i sento, encara que, de vegades, l'enganyi una miqueta per escriure en castellà.
AVUI SI!
Avui sí que sí. S'ha guanyat la Copa d'Europa de fútbol i la gent està més que contenta. A casa tothom està satisfet. Som del Barça. Sempre i en tot lloc. I ahir vam patir molt però al final vam esclatar d'entusiasme.
Més enllà de la gesta esportiva m'agradaría remarcar el projecte seriós que hi ha al darrera. I si no escolteu les paraules assenyades del President Laporta un cop guanyat el partit, que més o menys veníen a dir això: seguirem humils i inmersos en la cultura de l'esforç. Fantàstic! I jo hi afegiria també del sacrifici, perque si alguna cosa distingeix aquest bloc humà, no és la qualitat tècnica, sino capacitat de sufrir en conjunt fins a obtenir la victòria.

VISCA EL BARÇA!

13.5.06

Compartamos este poema

Los amigos
Amigos. nadie más. El resto es selva.
¡Humanos, libres, lentamente ociosos!
Un amor que no jura ni promete
Reunirá a unos hombres en el aire,
Con el aire salvándose. palabras
Quieren, sólo palabras y una orilla:
Esos recodos verdes frente al verde
Sereno, claro, general, del río.
¡Cómo resbalarán sobre las horas
La vacacíón, el alma, los tesoros!
Jorge Guillén (Cántico)

12.5.06

Una noche...

Una noche observé la bóveda celeste completa. Dicen que solo puede verse en África pero estaba a miles de kilómetros de distancia, en un país pequeñito, en una llanura donde habitualmente cabalgan los caballos. La vista actuaba como el brazo del compás y dibujaba un perímetro imaginario. Más allá, la tierra continuaba pero se perdía. Azul cobalto, el cielo era curvo y estrellado como en los recuerdos de infancia. Sin edificios, torres eléctricas o asfalto parecía un enorme tapaplatos.
El cielo disminuye con la perspectiva. El ser humano crece.

11.5.06

No estoy feliz

No, no estoy feliz cuando leo determinadas cosas.
Hay noticias que producen emoción, otras rabia, otras dolor y otras te dejan estupefacta.
Leer que este país, el llamado España, está a la cabeza de Europa en consumo de hachís, cocaína y alcohol siempre me produce una sensación de rabia, impotencia y un poco de amargura. Es cierto que también somos famosos por estar a la cabeza de la cola en matemáticas, lectura y trivialidades de ese orden.
Parece que todo lo encontramos normal, quizás lo sea, pero no para mí. No hace mucho, yendo a una librería, me encontré con un grupito de criaturas entre 13 y 14 años, aproximadamente. Dos chicas y tres chicos. Una de ellas hablaba, gesticulaba, y hacía el indio apache. De repente, se mira la mano y comprueba el dinero que tiene y dice: "¡Coño! sólo tengo para tres porros! la otra le responde: yo por hoy paso. Voy a casa de la Sandra a por pastillas."
No es cuestión de escandalizarse. Con eso no se logra nada, pero sentí una gran tristeza.
La semana anterior, en un Centro de Planificación Familiar, una niña de 14 años pedía la píldora del día siguiente porque a su novio se le había roto el condón. Está comprobado que muchos chicos no quieren usarlo porque les resta placer. Lógicamente la niña no iba acompañada de su madre.
No estoy preconizando una vuelta a nuestra era, no es eso, pero reflexionando en voz alta me pregunto: ¿no es más sano vivir todas las etapas de la vida? ¿hemos descubierto ya qué hemos ganado yendo por delante del tiempo? ¿cuáles son los beneficios? porque, si los hay, quiero que me los digan: tengo zapatillas de correr.
La sociedad en general paga el pato de todo esto. Hablamos de la sociedad como si fuera un ente, un espíritu, o la santísima trinidad. No deja de ser una dejación de responsabilidad. La sociedad somos todos y la educación no se da sólo en el colegio. La sociedad somos los padres, los adultos, todos aquellos que, supuestamente, debemos saber cómo funciona la vida.
Amén. Menos mal que no es Lunes. Esta noche, cuando me ponga a tocar, en el ensayo, se me olvidará todo, me embriagaré y no precisamente de alcohol.

10.5.06

Sintra y alrededores

Recuerdo mis días en Portugal por dos motivos: Lisboa y Sintra, hermoso paraje conocido también con el nombre de Vila Velha. Reza el refrán “salir a ver el mundo y no pasar por Sintra es ir ciego”. Encantadores palacios adornan sus paisajes. Multitud de residencias para vacaciones de monarcas portugueses, árabes o españoles salpican la región. El Conde de Barcelona, por ejemplo, padre del actual Rey de España que nunca llegó al trono por razones políticas, fijó su residencia en Estoril (Cascais). Allí vivió sus años de exilio. Los paisajes de Sintra-Cascais han sido reclamo para artistas del mundo entero y lo siguen siendo. Situada en la parte más occidental de la península -y por extensión del continente europeo-, apenas dista veinte minutos del llamado balcón al océano, el Cabo da Roca. Un lugar precioso, ventado, con un acantilado enorme. No pude apreciar la totalidad de sus ciento cuarenta metros de altura porque coincidió con un dia de niebla baja. No es que me importe demasiado: las alturas me causan vértigo, pero suponía también no ver el horizonte. Andamos un buen rato. Hacía frío. De vez en cuando la niebla bajaba, subía o se reblandecía a nuestros lamentos y nos dejaba ver. El mar. No era el Mediterráneo al que estoy acostumbrada, sino el Océano Atlántico. Bravo, encrespado, rugiente. De color plomizo. Aparecía y desaparecía, como un capricho del viento. Al final, nos fuimos sin la imagen del horizonte y tuvimos que conformamos con el monolito que recuerda las coordenadas geográficas: latitud norte 38º 47’; longitud oeste 9º 30’. Para los más organizados existe la posibilidad de solicitar incluso un certificado que acredita la estancia en ese punto. Yo no me acordé de pedirlo y no puedo acreditar nada, pero estuve allí y no lo olvidaré.
Desde el lunes, 8 de mayo, Paul Auster está por esa zona filmando "The Inner life of Martin Frost", la película que se basa en "El libro de las ilusiones". Hay detractores y defensores de este libro. Austerianos y anti-austerianos. Yo lo leí en una tarde y lo disfruté mucho.

8.5.06

Las palabras, ¿para qué?

¿Sobran las palabras?

Medio en broma, quisiera plantear una cuestión seria.
¿Ante hechos reprobables - sean los que sean- las palabras sirven para algo?
¿Para qué?

7.5.06

Eleftheria Arvanitaki

De nuevo Eleftheria Arvanitaki actuó en Barcelona, -es el segundo concierto en menos de un año- y de nuevo el irresistible encanto de su personalidad y preciosa voz sedujo al personal. Virtuosa o arrolladora, es capaz de crear momentos de recogimiento o entusiasmar con ritmos vibrantes.
Al final el auditorio en pie aplaude y pide más.
Fantástica!
A petición de Arare, aquí intento colgar Dinata y Thelo Konta Sou Na Meino

4.5.06

Lluvia

De unos años a esta parte la lluvia me provoca nostalgia. La clave de este hecho está en la tercera palabra de la primera frase. Es fácil, sólo hay que contar.
Los días lluviosos siempre me han resultado gratos, cómodos. Supongo que si viviera en una zona donde siempre está nublado o lloviendo pensaría lo contrario. Pero no es el caso. El promedio de días soleados en València es muy elevado, así tenemos esta sequía, que entre que no llueve y el derroche provocado por motivos ajenos a la voluntad del pueblo, y propio de los políticos….. en fin, no quiero entrar por estos derroteros.
La lluvia me devuelve a una infancia algo lejana, a las botas de agua y a los charcos en las aceras. Al impermeable de plástico y a las goteras que asolaban mi cama. En el techo, justo encima de mi cama, se formaban grandes gotas que permanecían pegadas, amenazantes hasta que engordaban lo suficiente como para dejarse suicidar sobre mi cabeza. Entre mi madre y mi tía me llenaban la cama de pozales y palanganas.
El olor de la lluvia era intenso, fuerte y penetrante en mi escalera. Ello, mezclado con el aroma que se escapaba por debajo de la puerta de mi casa — patatas y cebollas asadas en una cocina económica — lograban que me sintiera en la antesala del cielo.
El peor recuerdo de la lluvia es del año anterior a la muerte de mi madre. La finca donde ella y su hermana vivían estaba en mal estado. La claraboya se había roto y el agua caía a pozales, como si todos los santos del cielo lloraran al mismo tiempo. El agua provocó un apagón de luz que nos dejó a oscuras un par de días, muertas de frío, absolutamente impotentes ante tanta desgracia. No sé de dónde caía más líquido, si a través de la claraboya o de mis ojos.
Ahora llueve y recuerdo hechos como estos y, a pesar de todo, me gustan los días de lluvia.