¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

2.6.06

Rumanos, Rumanía y Hungría

Venía conduciendo y pensaba en los rumanos que viven y trabajan en España. Mentalmente escribía un post que ahora intentaré transmitir en letras reales. En general, los rumanos sufren estos días un infierno. Ganado a pulso, de acuerdo, pero solo por unos pocos. Conozco a un rumano, afincado en Cataluña desde hace cinco años. Conduce un camión y tiene contrato fijo. Trabaja de sol a sol y ni él ni su familia, han entrado nunca en conflicto. Viven muy austeramente, obstinados en ahorrar el máximo dinero posible para regresar a su pais y comenzar una nueva vida. Como casi todos los emigrantes que tienen por destino final regresar a su país, su sentimiento de añoranza es inevitable. Y no me extraña. La tierra siempre tira. Casi consigo imaginar con qué fuerza cuando además es bellísima como Rumanía.
Al volante de mi auto pensaba en los gitanos descendientes de la etnia Kalée. Temperamentales, tez morena, con claras reminiscencias indias. Desde siempre, un pueblo nómada que ha vivido bajo sospecha y en diáspora, y se ha diseminado por toda la geografía del planeta a consecuencia de la mala reputación. Un pueblo en definitiva, perseguido y repudiado por todos.
Recordaba también que en casa tengo CD's con música zíngara. Me encanta. Al escucharla veo mujeres bailando con la pandereta en la mano, faldas al vuelo, en verdes praderas, con los caballos comiendo pasto, las carretas adornadas con flores... Idílico! Nada que ver con el infierno que ahora viven estas gentes en nuestras tierras españolas. Y como no existe infierno sin demonio, me permito, sin más, asociar su identidad con la figura de Ceaucescu. Su régimen totalitario dejó al país sumido en la miseria. Los mandatarios que le sucedieron impulsaron la deforestación de los Cárpatos, una muy torpe solución para paliar una crisis económina de proporciones considerables. La tala indiscriminada de árboles (para venta de madera) ha tenido terribles consecuencias. Primero, la progresiva desaparición de los bosques y consecuente desequilibrio ecológico de la zona. Luego, las continuas subidas de caudal del río Tisza en Hungría, que en última instancia, inunda la llanura magiar.
Y ya no puedo detener los pensamientos que me vienen a la cabeza en cascada. En esa llanura magiar nació Béla Bartók. Concretamente en Nagyszentmiklós, hoy conocida como Sinnicolau y perteneciente a Rumania. Ahí también, algo más hacia el norte, está el la Reserva del Hortobágyi, parque natural para la protección de las aves. Algo más hacia el sur, se encuentra la tranquila y cultural ciudad de Debrecen, con su silencio característico, debido, tal vez, a que su población circula mayormente en bicicleta.
Por razones profesionales visitamos a veces esa zona, para satisfacción nuestra porque nos encanta. Y en fin, no son más que mis recuerdos mientras conducía.
No obstante, no consigo conciliar la imagen de los violentos rumanos que asaltan nuestros hogares con mis recuerdos. Por otro lado, sí me cuadra con la imagen del totalitarismo.

3 comentarios:

dospoals dijo...

Quina pena tenir mals governants.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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