Una noche observé la bóveda celeste completa. Dicen que solo puede verse en África pero estaba a miles de kilómetros de distancia, en un país pequeñito, en una llanura donde habitualmente cabalgan los caballos. La vista actuaba como el brazo del compás y dibujaba un perímetro imaginario. Más allá, la tierra continuaba pero se perdía. Azul cobalto, el cielo era curvo y estrellado como en los recuerdos de infancia. Sin edificios, torres eléctricas o asfalto parecía un enorme tapaplatos.
El cielo disminuye con la perspectiva. El ser humano crece.
El cielo disminuye con la perspectiva. El ser humano crece.
1 comentario:
Donde más me ha impresionado la noche es en medio del mar... ¡ah! y en el desierto!
Publicar un comentario