
Terminé la tercera parte de Millenium, de Stieg Larsson.
Es una novela de acción y cualquier otro calificativo hacia ella me sobra. Y más, teniendo en cuenta que las dos anteriores ya me proporcionaron alguna pista.
No hace mucho, hablaba de la gran atracción que habían ejercido en mí las dos primeras partes, Millenium 1 y Millenium 2, o, si queréis, "Los hombres que no amaban a las mujeres" y "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". También tuve la oportunidad de ir a ver la película y me pareció " una película de acción de aquellas que ya sabes con qué te vas a encontrar exactamente".
Esta tercera entrega,Millenium 3, o, si queréis "La reina en el palacio de las corrientes de aire", se me hizo aburrida hasta la página 300 y pico. Y esto desmerece mucho la novela (a mi juicio). Es decir: si le quitáramos las primeras trescientas páginas la novela sería mucho más interesante. Una novela policíaca, una novela de acción, una novela de entretenimiento.
Leí algo acerca de la traducción. Venían a decir que se tradujo al español a partir de la versión francesa, en lugar de traducir directamente del sueco.Tengo la versión francesa y no me parece que haya sido así, como dicen. Para empezar, muchos de los nombres están cambiados, y con un tipo de letra parecido, la versión francesa tiene 711 páginas y la versión española tiene 854. Ya me explicaréis por qué.
En cualquier caso, creo que en esta tercera parte el vocabulario está mucho menos trabajado que en las dos primeras. ¿Un prejuicio, por mi parte? quizá. Pero creo que hubo demasiada prisa en traducirla. La gente estaba impaciente. Había que sacarla al mercado como fuera. Y ahí, para mi que las cosas se debieron de hacer con más prisas de las que requiere una buena traducción. creo que a nivel económico, les fue estupendo. Pero la calidad se ha resentido. Siempre según mi opinión.
No hace muchos días leía, en un blog catalán, a alguien que "se quejaba" de que "todo el mundo lee lo mismo". A mi me parece que, si bien es verdad que somos animales gregarios que optamos, en general, por hacer lo que hace la mayoría, como por ejemplo, comer, comprar, trabajar (los que tenemos trabajo), ir de vacaciones (los que puedan), hay dos temas,
la lectura y la música, en los que "todavía" somos bastante libres. Es cierto que nos acribillan con las músicas que interesa que oigamos, con los discursos que interesa que nos creamos y con los libros que interesa que compremos. Pero para mi que no somos tan tontos.
Leemos lo que queremos. Y si nos equivocamos, somos capaces de reconocerlo.
¿No?
No me arrepiento de haber leído esta trilogía. Me lo he pasado bastante bien. Como cuando fui a ver La guerra de las galaxias, digamos. Pero no es la literatura de mi vida, como la canción del verano de turno puede servirme para mover elesqueleto en la verbena de turno, pero jamás será la música que forme parte de la banda sonora de mi vida.