¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

3.11.09

FRANCISCO AYALA

Mientras ciertos elementos desagradables de esta sociedad se debaten entre asuntos de corruptelas, cajas y cajones, las personas y personajes que han marcado una buena parte de nuestras vidas nos van abandonando silenciosamente, dejando el rastro del buen hacer incluso hasta el momento de su adiós.

Hoy ha fallecido Francisco Ayala. Ciento tres años llenos de vida cuyos recuerdos, manuscritos y documentos personales lega a su fundación.

"Soy un cómico que lleva años esperando a que se baje el telón, pero no termina de bajarse".

Escritor y humanista.
Humanista. Hermosa palabra que evoca impresiones y sensaciones que parecen estar en peligro de extinción. Excepcional testigo de la historia del siglo XX.

"He sido escritor público a lo largo de toda mi vida……Sin embargo, soy un escritor anómalo, en el sentido de que esa principal e incesante actividad mía se ha desarrollado sin profesionalidad, esto es, sin que yo haya hecho de ella mi modus vivendi …….. . No me ha sido dado a mí otro medio de realizarme en función del mundo en que me tocó vivir, si no es a través de la letra impresa. El espacio de la realidad acotado por los libros ha sido desde la infancia mi espacio natural, y en él se ha desenvuelto básicamente mi actividad sobre la tierra … "

De mis lecturas de sus obras recuerdo la tranquilidad de sus palabras, el excepcional modo de escribir y el vasto conocimiento del lenguaje.

Debería decir simplemente "Que en paz descanse" y que sigamos disfrutando de sus escritos, de sus ideas y de humanidad, pero añado, en voz baja, que me da rabia que se marchen.

2 comentarios:

Montse dijo...

si. Da rabia que se marchen las personas importantes de verdad.
Que descanse en paz, pues.

fractal dijo...

Fueron 103 años de vida plena y con sentido.
Ejemplos como el de Francisco Ayala renuevan la confianza de todos y de todas en "el espacio de la realidad acotado por los libros". Una manera de exponer cómo debería ser y comportarse el mundo de la cultura.
Muy logrado el título de su primera novela: Tragicomedia de un hombre sin espíritu