y me acojo a la quinta enmiend... al último párrafo: "Viéndolo de lejos no sería más que un punto negro: en la nada, la nada de un hombre y de un caballete"
Emocionalmente tengo que repetir hasta la saciedad que la playa, en invierno. Y ese pintor con su caballete, intentando expresar sus sentimientos acerca del paisaje que tiene ante sus ojos a través de la pintura, se me antoja como un deseo de llegar a no se sabe muy bien qué o a no se sabe muy bien quien - como en la escritura- desde la materia misma, la pintura, en una perfecta comunión hombre-materia-paisaje... Y Barico logra crearme esa imagen. Por eso le leo. Independientemente de su estilo literario. Pero puedo afirmar y afirmo que si no lograra transmitirme esos sentimientos, no lo leería.
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