ERASE UNA VEZ…
(extracto)
rondan
entre cabezas sin cuerpo
las hechuras de algo que huele a
resuello de sobreviviente
a impotencia de los mutilados y
al tufillo que desprenden las criaturas apaleadas
cuando aprenden a caminar como canes
apremia
la necesidad de urdir nuevos inicios
de no mirar más, con el rabillo del ojo, el tiempo
de las cicatrices dibujadas en el abdomen
pues son heridas ya cerradas y sólo algunas supuran
en la espalda hierática, en los pies paralizados y fríos
que suelen andar sin zapatos
asoma
la palma de una mano, que es igual a
la palma de mi mano que es igual a
cualquier palma de cualquier mano
con sus cuatro líneas principales bien marcadas
y otras señales menores casi imperceptibles,
girando sobre sí misma
malvive
esa mano nerviosa, ávida de sustancia y de materia
consciente de que ya no existe,
de que ya no sangra y apenas sufre
entre espera y espera
es, a secas, una protuberancia
la extensión de un azar
existe
ahora, la quimérica unión de un roce imaginario
una fricción virtual, tan real y manifiesta como
el movimiento de la cola de una lagartija
cuyas sacudidas después de la amputación
responden todavía al cuerpo cercenado
¿no son espasmos eso que distinguen los ojos al mirar?
escribe el muñón
un argumento personal ineludible
la esencia dual de la luz, y también suya
una ilusión en la columna de aire
siempre la libre elección de imaginar
un holograma que empieza así:
Erase una vez…
Si me permitís, le hago caso a Elèna. (Montse). Frac, si no te parece bien, tú misma lo quitas, ¿vale?
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4 comentarios:
Normalmente cuando algo empieza con "Érase una vez..." acaba con un "Y fueron felices y comieron perdices".
Mis deseos son otros: preferiría que en lugar de ser felices comiendo perdices con una felicidad grande y extensa, supieran los protagonistas apreciar los pequeños momentos de pequeñas felicidades que les fuera brindando la vida. Así, juntando los diversos momentos, se crearía una corriente contínua de felicidad. Pero sólo juntando los fragmentos.
Déjame pasar unos pequeños fragmentos de momentos felices desde la palma de mi mano a la tuya. Son dos palmas diferentes, pero en el fondo, companya, son iguales.
Me alegra verte y leerte.
Escribe el muñon...
¿Quién no está mutilado en alguna parte de su anatomía física o anímica...?
Aún así, queda mucho y lo demuestras aquí con tus letras. Y lo demuestran cada día tantos otros, que siguen imaginando en el aire y en la luz de sus hologramas personales.
Estupendo, Frac.
Petonets i abraçades; moltes
Bien, companya. Un poema nacido de las entrañas, como de la madre tierra agitada por internas convulsiones que cambiarán su propia faz.
Una catarsis. Sigo recomendando "La consagración de la primavera".
Una abraçada desde el otro lado
Bueno, bueno, hoy tenemos aquí una merendola y una celebración...
Montse, érase una vez, una pájara que reunía Frac-mentos...
el final queda aparte; lo pienso mientras. Pocas perdices, creo. Espero que por lo menos podamos comer turrones, maldita sea :)
Sí, son dos palmas parecidas, si.
No pienso remover el vídeo, por mi està más que bien.
.......
Trenzas, Alegría compartida, saps que sí!
En el holograma hay un mundo de fantasía, sí, y tanto más: la batalla sorda y mortecina no se quedará ahora sin voz y sin luz. Faltaría.
Es todo intenso, tiene que salir por algún lado.
Aquí estamos dispuestas a escribir y a leer, a leer y a escribir. Y viceversa. I el que faci falta. Endavant.
Hace un par de semanas, estuve en Kosmópolis. De la exposición de Ballard, me llevé la idea de que tardó 40 años en poder escribir los acontecimientos que vivió de adolescente.
...............
Elena, hace tiempo viste un holograma en mi: La consagración de la primavera. Y aún sigues viendo lo mismo. Me miras con ojos de simpatía y aprecio, sospecho, pero, salvadas todas las distancias, es posible que no te falte razón.
Ese fagot, evocativo;
la orquesta, que se convierte en instrumento de percusión;
Stravisnky suena en mi casa, el volumen un poco alto
y yo escribo.
De las entrañas sólo puede nacer lo que hay, ni más ni menos.
Gracias
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