
Te levantas, tomas un café bien cargado mientras miras el mar - hoy está tranquilo- y te dices que esta vez va en serio, que vas a escribir un par de horas seguidas sin interrupciones. Te autoconvences de ello y te sientas ante el ordenador.
Abres el documento donde guardas lo que andas escribiendo desde hace ¡años! relees el último párrafo y piensas "esto no debe ser así". Relees el penúltimo y descubres que las horas que pasaste la última vez que escribiste antes de las fiestas no sirvieron de mucho porque ahora que te das cuenta, resulta que te contradices en un par de frases. Vuelves a leer el antepenúltimo: esto no marcha.
"¿A ver? ¿y si en lugar de escribir aquí este verbo lo cambio por este otro? ¿Es el adecuado el tiempo de este verbo? ¿Un adjetivo de más no va a ser gratuito? Rehagamos toda la frase. Ahoooooora. Ahora si. "
Vuelves a leer y tampoco. Miras el reloj: han pasado tres cuartos de hora y todavía no has escrito nada, sólo has cambiado verbos, estrujado ideas, arrancado adjetivos, contrastado nombres, leído cinco veces... vamos mal.
Necesitas otro café. El mar está algo más agitado, seguramente ha entrado algo de viento. Él ha despertado ya y ha conectado la radio mientras se ducha. El silencio ya no te acompaña. No del todo. Vuelves a sentarte ante el ordenador.
- Cariño, ¿dónde está "la camisa"?
- ¿Qué camisa? Tienes un montón de camisas
- Aquella que...
- Voy.
Una vez localizada "la camisa", vuelves al ordenador. Otro café sería demasiado. Él acaba de vestirse y se dirige a la cocina. Prepara su desayuno.
- ¿Te apetece un café?
- Gracias, ya llevo dos, si acaso me untas una tostadita con mantequilla y mermelada, ¿vale?
Él ha terminado de desayunar, tú ya te has zampado dos desayunos completos y un café extra. El mar se agita por momentos, las veces que levantas la vista de la pantalla para fijarla en las olas empiezan a ser demasiadas veces. Los nombres se te rebelan, los adjetivos te parecen demasiado ñoños o demasiado duros, los tiempos verbales bailan un zapateado en tu cabeza, ni siquiera recuerdas las preposiciones y los adverbios te cantan una nana.
Suena el teléfono. Tu mamá te necesita (una vez más). Te levantas, te pones el abrigo, tomas las llaves del coche, sueltas un par de improperios, sales y vas a ver qué es lo que quiere esta vez. Mientras caminas, aparcado ya el coche, hacia la casa de tu mamá, te sale al encuentro aquella amiga a quien hace días que no ves.
- ¿Qué tal, como van las cosas ahora que ya no trabajas?
"¿Que no trabajo? pero esa qué se habrá creído? la gente piensa que si todo lo que haces no es remunerado no es trabajo, hay que ver qué gracia tiene el asunto"
- Voy tirando - respondes, la voz pegada al cuello del abrigo por si acaso.
- Bueno, ¿y qué? ¿Cuando publican tu novela?
"La madre que la parió"
- ¿Eing? ¿Novela? ¿Qué novela?
Tu amiga te mira con condescendencia.
- Chica, no te entiendo, de verdad. Hace un montón de tiempo que estás con la novela y de momento, ¡nada de nada!
Menos mal que llevas guantes, de lo contrario las uñas se te habrían clavado en las palmas, de lo fuerte que has apretado los puños, más que nada, por no arañarla.
- Pues eso, querida: ¡nada de nada! - saludas y sigues hacia el piso de tu mamá, no vaya a ser que la encuentres subida a la lámpara.
"A lo mejor es que eso de escribir no está hecho para mi"...te dices, intentando perdonarte la vida una vez más.
Imagen sacada de: http://60.img.v4.skyrock.com/600/toineee/pics/750480642.jpg
19 comentarios:
Me gusto!!! El cierre me lo voy a "apropiar" siento que eso de escribir no está hecho para mí (Por lo menos para escribir algo potable, digno de publicar en un libro)Cariños
Saludos de parte de mi siguiente novela, que protesta airadamente porque crece a un ritmo que parece que decrece.
Ánimos mil.
Besitos/azos.
Y precisamente es lo que nos pasa a todos y a todas. Necesitamos estar como ausentes para escribir algo y luego necesitas el doble de tiempo para arreglar lo que has escrito o borrarlo y volver a empezar de cero.
Y a mi me dijo un escritor que esto le pasa hasta los que ya han publicado muchos libros, que es una etapa que tenemos que pasar, que hay que escribir mucho y sin parar y no borrar nada,al igual que un fotógrafo necesita sacar 200fotos para que le salga una buena.
Esta escena ma ha resultado bastante familiar. Nunca me he decidido a dejar mi trabajo para escribir, ni creo que lo haga (me gusta lo que hago, afortunadamente). Pero cuando escribía (hace ya tiempo que no me pongo en serio) me pasaba a menudo más o menos lo que tú narras. Al final lo acabé dejando. Escribir me suponía demasiado esfuerzo, acababa realmente agotada, y con el paso del tiempo no solía gustarme nada de lo que había escrito con anterioridad. Admiro a los escritores porque sé que escribir una novela es un esfuerzo ingente. No sé si algún día me animaré a hacer alguna. ¿Quién sabe?
Un saludo
jaja. arare, muy bueno el relato!
Escribir parece ser un sacrificio grande... y demandar una buena cantidad de tiempo y exclusividad... sobre todo esto último.... Cuando uno quiere hacer todo... termina sintiendo que no hace nada... y en realidad no ha parado en todo el día... Resultados? nunca son lo sufucientemente claros para sentirnos a gusto...
en fin....
la vida no?
Un beso grande liters!!
Amalia, ese es el tema: nos gusta escribir, si, escribimos, si, pero... ¿estoy yo segura de que a alguien, alguna vez, le va a interesar lo que yo escriba? porque claro, un blog es algo dinámico, cortito y que hace cierta gracia, pero... ¿una novela mía? ¿una novela de alguien a quien sólo conocen en su casa? en fin... y mira que sería bonito, ¿eh?
Venga, animémonos, ¿por qué no?
Un abrazo!
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Mariano, el otro día vi un programa en "Redes" (La 2 de televisión española) en donde Eduard Punset entrevistaba a una señora que se dedica a la física acústica, en su relación con el oído de las personas. Fue alucinante el momento en el que hizo un experimento: dejó que escucháramos un arpegio de tres notas. Ella lo percibía como ascendente, mientras que Punset lo percibía como descendente. Probó con unos cuantos arpegios y te aseguro que entre mi marido y yo nunca hubo acuerdo sobre si eran ascendentes o descendentes. Fue curioso y al mismo tiempo, divertido.
Todo este rollo es para decirte que, en el fondo, tu novela, crece. Porque ambos sabemos que, de 300 páginas, puede que sólo te quedes con 30 - como me ocurrió a mi no hace mucho- pero esas treinta páginas sí que sirven, y necesitaban las otras 270 para salir a la luz.
Si, ya sé, una teoría un poco conformista, pero es lo que hay ¿no?
Un abrazo.
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Cierto, Nerim. Pero para los que ya están consagrados no debe de ser tan duro. Ya han "catado" lo que se siente cuando alguien les comenta su novela... ¿podremos catarlo alguna vez los humildes aspirantes a escritores? ¡qui lo sá! Pero por intentarlo que no quede. Un beso.
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Hola Elena, no, si quisiera dedicarme a la escritura nada más, no podría vivir. Se trata de la escritura como complemento, como casi todo el mundo. Lo que pasa es que a veces el trabajo es remunerado y otras veces no lo es, entonces los demás no lo valoran, aunque uno trabaje incluso más. Pero en el caso de "vivir de la literatura", desde luego, admiro a los que viven sólo de ella, porque el esfuerzo de sacar cualquier obra literaria adelante, por cortita que sea, tiene que ser enorme. Ahora mismo pienso en Javier Marías y su última trilogía... madre mía, si me parece que estuvo ¡siete años escribiendo esa obra!, aunque bien es verdad que publicó primero una, luego otra y hace unos meses sacó la tercera. Pero el trabajo es el mismo.
Un saludo cordial.
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Mib, es real como la vida misma, aunque ya sabes que yo soy un pelín exagerada en algunas cosas. Afortunadamente, mi mamá no se subió a la lámpara, pero me esperaba como agüita de mayo. Y claro... tuve que pasar el resto de la mañana con ella. Y de la "amiga", no comment :D
Otro beso grande para ti, guapa.
Escribir novelas es un juego de equilibrios. Se precisan años para conseguirlo, pq necesita un tiempo de maduración, luego de maceración y luego de reposo. Es un proceso lento. Lento. Muy lento.
Arare, en los comentarios te veo más optimista que en el post.
De todas formas, me parece que no hay que escribir para nadie, sino para ti misma.
Toda creación lleva un proceso. Y llevar una novela a cabo es como un embarazo. Vas con ella a todas partes, sueñas con ella, cenas y comes con tus personajes. Al final, cuando estás enmarañada hasta las cejas, conversas con ella y le preguntas a los personajes a ver qué les parece la vida que les has fabricado.
Intentas coordinar tus pensamientos con el planchado de la camisa y la compra de salchichón para los bocadillos, o con los horarios dispares de los miembros de tu familia.
El resultado: hay días que no sabes si fríes un calcetín o zurces una coliflor.
Y yo si que quiero dejar de trabajar para dedicarme a escribir o a contemplar el horizonte soberbio plagado de polución. Porque yo ... estoy hasta los mísmisimos de hacer un trabajo que no me gusta, pero por el que me pagan.
Y ahora me voy que me reclama el protagonista de la novela que no sé que tripa se le ha roto. Es que lleva una mañana ..... peor que mi jefe.
¡hala, petonets!
By the way ... que dicen los británicos. O sea, por el guey, voy por el quinto borrador de lo que pretende ser una novela con fuerza.
Voy a llevarla al gimnasia a que haga pesas.
Pues como dice Escriptorum, me imagino que "llevar una novela a cabo es como un embarazo"... lento y pesado :)
Y de acuerdo con Frac, también yo te veo más optimista en los comentarios que en el post. Éso debe ser un buen indicador, no? ;-)
Bien, Arare, generalmente los embarazos se resuelven con los padres de la criatura la mar de contentos y "orgullosos de su obra". Si yo algún día llegase a "parir una novela"... pienso que me sentiría precisamente así.
Ánimos y adelante con ella, que facultades te sobran!
Besos de Yolanda.
http://www.lacoctelera.com/odiseas
Hola Frac, es "lo de siempre". ¿Quién va a querer publicar una novela mía - una total desconocida- frente a la cantidad de escritores -buenos y malos- conocidos? Eso se nos pasa por la cabeza a todos los que tenemos ganas de publicar. A algunos les publican y a otros no. Veremos qué nos deparará el destino. En cualquier caso, ya te lo he dicho más de una vez, a mi me salen mejor los relatos cortos.
Y bueno, si, quizá estoy más optimista en los comentarios pero es que en realidad nunca he dejado el optimismo de lado, eh? siempre me acompaña (o lo intento)...
Petonets!
Escriptorum, menudo embarazo el mío, llevo unos tres años con el tema!!! (a este paso me va a salir un monstruito, jejeje)
el quinto borrador? diosmiodemivida... yo sólo llevo tres (a borrador por año y todavía sin final)
bueno, seguiremos informando, que va dir aquell...
UN abrazo.
Muchas gracias, Yolanda, eso es dar ánimos de verdad! Un abrazo.
Arare, a lo mejor tu novela pide ser escrita como una sucesión de relatos cortos.
En cuanto a publicar, es cierto, hay disparidad de criterios, pero en cualquier caso debe existir una obra escrita. Por eso, creo que ahora te conviene escribir y olvídate del resto.
Tómate un café y verás como lo ves todo con más optimismo jajajaja... No te preocupes, las cosas buenas no salen solas, todo lleva su esfuerzo... Eso de escribir si está hecho para tí, empieza por pensarlo y así todo será mucho más sencillo. A fin de cuentas, tan sólo se trata de ir coleccionando palabras y de procurar que suenen con armonía. Besos y que no decaiga ese ánimo. A mí, al menos, me gusta leerte.
Yo aún ando por la fase "novela o cuentos cortos?"
Leí algo de Andrés Newman (El Equilibrista, creo) que retrata perfectamente lo que nos ocurre a cuantos lo intentamos, es alucinante verse tan-tan ahí. Y dice que hay una fase en la que lo deshaces todo y lo reempiezas (ja ja??)
Y coincido con Frac (y con Cercas!), desde luego hay que escribir para uno mismo; si escribes pensando en quién lo leerá estás vendido. Y sino también :)
No coincido, sin embargo, en que es algo lento. Hay obras que han tardado años en escribirse y otras se han cocido rápido en un ímpetu creativo. Yo creo que depende, como todo :)
Animo a tod@s.
Cierto, Frac, pero ¿a que hace "ilu" saber que vas a escribir una novela - más o menos larga, más o menos corta - pero novela "de verdad"? Qué voy a decirte yo a ti que tú no sepas :)
Un abrazo.
Alalluna, con tanto café a ver si acabaré subidita por las paredes, jajaja... una amiga me comentaba en otro blog, que Balzac murió por un exceso de café - lagarto, lagarto- a ver si ahora los escritores dejarán de tomar café, igual que algunos actores nunca visten de amarillo sobre el escenario porque Molière murió ahí vestido de amarillo... en fin, pequeñas supersticiones que no conducen a nada, por supuesto. Gracias por tus ánimos y gracias por leerme. Un beso.
Ana di Zaco: ambas cosas. Las dos. Una no excluye la otra. Y es verdad: hay que escribir para uno mismo, pero no me digas que no nos gusta que nos lean porque no te creeré. Otra cosa es decir que uno piensa vivir de su escritura. Si yo pensara eso es que estaría (más) loca de lo que creo estar! Y también estoy de acuerdo contigo en la lentitud o la ausencia de ella: hay veces que nos salen los relatos de corrido, sin embargo, otras veces, no hay manera de que el relato aumente de tamaño - con cierta calidad, claro!- en fin, gracias también a ti por tus comentarios. Abrazo y hasta pronto.
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