¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

30.8.07

De escritores

Trenzas nos ha dejado en su blog un fragmento de una obra de Francisco Umbral. De su lectura y los comentarios que hemos ido dejando he extraído el mío propio.
Lamento su muerte lo mismo que he lamentado otras. Pero no lo he llorado. Me causó más tristeza la muerte de Rostropovick o Yehudi Menuhin que la de él.
Francisco Umbral como articulista me gustaba, no lo voy a negar, aunque no he sido lectora fanática de sus escritos. En primer lugar porque no suelo comprar el diario donde él escribía.
Sin embargo, acercarme a su obra literaria me cuesta. He tenido libros suyos en la mano y los he vuelto a dejar.
¿Por qué? Por la razón que muchos estáis pensando y compartimos: EL.
Es injusto, lo sé. Nunca se debe asociar persona con personaje. Umbral era una persona, pero no dejaba de ser un personaje, quizás más literario que los que él creaba.
Hay escritores que mantienen una especie de anonimato con respecto a sí mismos. Su obra literaria fluye por un cauce distinto al de su vida. Desconocemos a la persona que está detrás de esas letras escritas, no nos influye para nada y leemos su obra sin prevención. De esa lectura extraemos nuestra opinión: nos gusta o no. Simplemente.
A muchos otros los conocemos por sus declaraciones, por su implicación en la vida social o por sus opiniones pero mantienen una distancia entre la persona y su obra.
Y otros, entre los que incluiría a Umbral, son todo lo contrario. Parece que ellos mismos desean o necesitan estar por encima de su propia obra. No son sus novelas o sus poemas las que han de pasar a la posteridad, no, son ellos.
No es el único escritor con el que me sucede este rechazo. Juan Manuel de Prada o Arturo Pérez Reverte son dos ejemplos más. O Lucía Echevarría.
Cuando escribimos siempre dejamos restos de nuestra piel y nuestra alma en las letras, quizás por eso me cuesta disociar escritor y escrito.

En fin, me habían ofrecido un reportaje en Hola para darme a conocer, un posado en bikini o unas acertadas declaraciones sobre el mundo actual, pero visto lo visto creo que seguiré en el anonimato físico.

23 comentarios:

Ana di Zacco dijo...

Este fenómeno del escritor-personaje-obra es efectivamente curioso. Me ocurre algo así con Vargas Llosa o con Gala y varios otros: su personaje no me llama a leerles, aunque deba reconocer que escriban mejor de lo que me caen (tb con la Echevarría). Y esto lleva a un tema patafísico: ¿por qué esa grieta entre el escritor y el personaje? ¿es que no deberíamos ser -escritores famosos o escribientes a secas- los mismos siempre? ¿no debería ser la faceta artística un reflejo más del personaje que somos? Pues parece que no y me agobia un poco aceptarlo. Un cantante cierra los ojos en una balada romántica de modo tal que dices "qué sensible!" y no, te equivocas, es un c.....llo en la vida real. O un poeta que ensalza el amor quizá nunca haya amado. En el arte hay mucho fingimiento, no sé si consciente o inconsciente, o mucha idealización por parte del receptor.
Uf, me he enrollado pero es lo que me ha inspirado tu disertación, Escriptorium. Y de paso mando un abrazo.

Nosotras mismas dijo...

Comparto tu reticencia a según que libros por la personalidad del escritor. A mi me pasa con Umbral y también con Lucía Etxebarría.

Saludos.

fractal dijo...

Acostumbro a leer las reseñas biográficas de los libros que leo o compro, tanto si el autor es conocido como si no.
No me molesta que un escritor sea mediático, siempre que su conducta esté justificada. De Umbral ya he dejado comentario en el blog de Trenzas. Admito que no puedo con su pedantería. De Juan Manuel de Prada leí La tempestad y me gustó. Es una novela que empieza mejor que termina, si no recuerdo mal, y que me causó buena impresión, teniendo en cuenta la edad que tenía él cuando la escribió; después destacó por otros motivos menos literarios, pero a saber tb si es cierto. Me gustan los libros que escribió Cela. Dejo a la Etxebarria para Arare, que ha leído todo. Perez Reverté es un provocador, pero escribe de maravilla.... y etc.

No sé, yo personalmente necesito sentir el tacto del libro y la presencia de su autor. Su verdad o su mentira la hallamos en las palabras que escribe, en las que silencia y en las que se pueden leer entrelíneas.
Me parece que el fingimiento en arte no pasa desapercibido. Con rascar un poco...
.

Elena Casero dijo...

Ana.

Hay escritores que debido a su carácter no te inducen a que les leas y, sin embargo, te sorprendes de que una persona con la que no compartes nada, escriba tan bien.
Ocurre lo contrario. Hay escritores que son maravillosos como personas y cuando te adentras en su escritura, no te llega.
Los escritores o escribidores tenemos algo de fingidores puesto que al inventar personajes nos inventamos a nosotros mismos también.
Por eso debemos disociar persona y escritor.

Nosotras mismas. Bienvenida.
Para mí el problema con la Echeverría es que no me gusta como escribe.


Frac.

Si me dejara llevar por mi química, no sé qué leería. Yo no me guío al comprar un libro por la impresión que el escritor me ha producido. A muchos de ellos, si son extranjeros más, no los conozco, ni los he escuchado hablar, por lo tanto sólo me dejo llevar por lo que está escrito en el interior del libro.
Estos a los que nos referimos son famosos o mediáticos o como se les quiera llamar, que es algo que ocurre cuando se escribe en una revista y tienen, o han tenido, la vena provocadora. También es provocador y chulo y algo sabihondo Javier Marías y, sin embargo, me gusta como escribe y me compro sus libros.
A todos se nos ve el plumero ...

Trenzas dijo...

¡Ay..!¡Yehudi Menuhin y "La Campanella" de Paganini...! No me lo recuerdes que me pongo a llorar :(
Pues parece que compartimos bastantes "rechazos viscerales"
Etxebarría, Prada, Gala.., Vargas Llosa, desde "La tía Julia y el escribidor"...
Umbral, sí me gusta, pero como ya dije, hay que tener el ánimo dispuesto a olvidarse del personaje. Con otros no me tomo la molestia. Sé que no voy a congeniar por mucho ánimo que le eche.
Arte y artista debieran divorciarse, incluso siendo una misma persona :)
Abraçades i petons, Liters.

Chiara Boston dijo...

Dado que las ficción me atrapa más que la realidad, tiendo a saber bastante poco de los autores contemporáneos y sólo me quedo con sus letras. Quizás sea por eso que me sienta hechizada por la sintáxis de Vargas Llosa y me encante la frescura de Echevarría. Y, paradojicamente, que me asombre ante el buen discurso de J. Marías (leí una entrevista hace días) cuando el par de libros que leí de su autoría me sentaron muy rebuscados.

Elena, mantengamos el anonimato... No sea que nuestros físicos esculturales den una falsa idea de frivolidad!!
Besos

Chiara Boston dijo...

Ah...Reverte me gusta! Es que acaso podemos disentir más, Elenita???

Ana di Zacco dijo...

A propósito de escritores, supongo que estaréis al tanto del manifiesto de Vázquez-Figueroa. Por si acaso, podéis encontrarlo aquí
http://vazquezfigueroa.blog.com//1940255/
Chapeau por él.

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Voy a entrar (con permiso Escriptorium54) ajena al post. Pero es que ayer en la tarde me he leído tu novela sin moverme de la computadora.
De principio a fin y sin pausas.

No sabía que a qué mundo me abría, qué me aguardaba en esas letras tuyas.
Ese resto de piel y alma en las letras ha llegado y traspasado fronteras profundas, muy profundas.

Le he dejado dicho a Frac alguna vez, que estudiar Comunicación Social no es estudiar letras ni teorías litetarias.

No podría nunca hablar desde lo que no sé.

Sí, de lo que me produjo esa composición de la psicología de los personajes, la ambientación, la sutileza de la trama.

Y la correspondencia...

Los tiempos, el desnudar ese alma de mujer...

Gracias mujer.
Ha sido maraviloso (y muy fuerte), leerte.

Un beso enorme

.
Marcela

Elena Casero dijo...

Trenzas.

Estaba pensando que hay una diferencia entre el rechazo visceral y el cansancio por seguir leyendo a un determinado autor.
En el caso de Vargas Llosa no tengo rechazo visceral, además considero que escribe muy bien pero no compro todas sus obras.
Y estoy de acuerdo en que debe existir el divorcio entre escritor y su obra.


Laurita.-

Si la verdad es que haces bien en que te atrape más la ficción que la persona, así es como debería ser y no lo contrario. Como le he dicho a Trenzas a mí Vargas Llosa me gusta y Marías también. Creo que se nota la diferencia entre una manera de utilizar el español y otra.

¡Ah! Que Pérez Reverte no es que me disguste, pero …… es de los que me han producido cansancio, eso es todo.


Ana.

Sí, lo conocía y me parece muy bien que lo haga, fantástico. Como él bien dice hay público para todo y la lectura debe acercarse a la gente, no hacerla huir.


Mar.

GRACIAS, muchas gracias por el comentario. Me ha emocionado. Hay una gran parte de mí misma en esa historia, desde la habitación de la protagonista que era la mía, hasta el resto de la casa.
Eran mis vecinas. Y eran mis olores de azahar, aquel olor remoto de las calles de Valencia en primavera, embriagante, envolvente que te obligaba a vivir.

Gracias de nuevo por leerla y por el comentario.

Un abrazo para todas

Elena Casero dijo...

Para Mar.

No puedo entrar en tu blog. Así que dejaré aquí el comentario personal también.
Esta fue mi primera novela publicada. Es muy especial para mí, por ser la primera y por recoger muchos de mis propios recuerdos.
Está totalmente ambientada en mi calle, en mi barrio, en mi casa.
Ambas mujeres existieron, igual que Julio. De hecho, vivían los tres juntos. Julia y Julio eran matrimonio. Él fue el primer muerto que vi en mi vida, cuando en España se hacían los velatorios en las casas.
Gracia o Graciela se llamaba Elo. No sé si Eloina o Eloísa porque siempre la conocimos como la señorita Elo. Se comentaba que había vivido muchos años en Sudamérica y vivía realquilada en una habitación con derecho a cocina y baño en mi misma escalera. Se comportaban exactamente de la misma manera que cuento en la novela. De manera discreta, tratando de pasar inadvertidas, bajando a tomar el sol a la esquina.
El cura existió, nos instaba a confesar todos los pecados, eso lo recordaban mis amigos de aquella época. La iglesia, los olores perdidos, las procesiones.
Ahora, al escribir esto los recuerdos han regresado y hasta me parece mentira que haya escrito yo esa novela.
Cuando la leyó mi madre dijo: ¡ay, si levantaran la cabeza!
Y mucha gente se sorprendió de una escena de sexo, se sorprendió de que la escribiera yo, como si yo fuera un angelito asexuado. Y hubo quien me dijo que no la había entendido, que el lenguaje era demasiado difícil. Y hubo de todo.
Busco mucho la psicología de los personajes, creo que es lo que más me preocupa de dejar claro. No siempre lo consigo. Me peleo mucho con ellos, se me escapan de las manos algunas veces, como si tuvieran entidad propia.

Aquí se queda, en esta página colgando para quien la quiera leer. Veré si puedo colgar también la siguiente, tengo que consultar con la editorial..

Un abrazo muy fuerte y muchas gracias.

Elèna

quantum dijo...

Bueno es decir claramente si te gusta o te disgusta un escritor, o artista,y lo mismo atañe a su persona o personaje. Te felicito.

En cuanto a la disociación escritor-obra, en un principio puede parecer necesaria, por cuestiones de la tan ponderada objetividad, pero en última instancia uno escribe lo que es. El fingimiento no es tal mientras se lleva a cabo la creación, si de verdadera creación hablamos.
El mundo literario está lleno de falsos valores, sobrevaloraciones y silenciamientos, de pedanterías, poses, y de gentes que gustan de decir que "Con buenos sentimientos no se hace literatura" Desde luego que con eso sólo no. Pero sin ellos tampoco. Y me refiero, entre otras cosas, a la capacidad empática de un novelista para crear personaje ( Echevarría de momento "no progresa adecuadamente"), o a la intensidad emocional, cuasi profética, de la gran poesía. Sin eso, poquito, poquito, aunque se vendan muchos libros.

Me ha gustado leerte, amiga.
Un fuerte abrazo.

Elena dijo...

Llego un poco tarde al debate, pero me gusta el tema. A mí también me cuesta discernir entre el escritor y la persona, aunque a veces lo consigo. No he leído nada de Cela hasta hace pocos años, y debo decir que no me parece tan extraordinario, supongo que influyen mis prejuicios sobre él. A Pérez Reverte dejé de leerle porque me aburría (y antes me encantaba). Y a Javier Marías, a pesar de que sus artículos a veces son algo hartibles, no puedo dejar de leerlo. Supongo que más que la persona influye lo que ese autor tenga que transmitirte. Aunque indudablemente, que nos caiga bien o mal influirá algo la apreciación final de su obra.

Por cierto, voy a descargarme tu novela para leerla en cuanto tenga tiempo. Debes sentirte orgullosa.

Un saludo

Laura Vales dijo...

Gracias escriptorium54, me llevo tu comentario, me lo llevo.
Siempre me subyugó el tema de la composición psicológica de los personajes en quienes tienen el don del relato o la composición de una novela.
Sé que cualquier buen escritor es tan observador de detalles como un pintor, que luego al plasmar imita, recrea, reinventa, o crea mundos.
Pero siempre me pregunté, cuánto de ellos habría en cada personaje de un libro.
Es un gran lujo que además de dialogar con el libro, se pueda dialogar con la autora!
;-)
Mi sitios... estarán en pausa un tiempo. Si bien reconozco que he abierto cuadernos en blanco ya.
(Pero hasta que no deje de pelear con la primera persona, hasta que el lenguaje vuelva a ser goce, estarán en prueba).

Las URL van a cambiar. Luego dejo el aviso.

Y ojala la editorial te permita subir la próxima novela

Buen fin de semana Elena, y gracias

Marce

Elena Casero dijo...

Quantum.

Yo creo, como tú, que uno escribe lo que es y como es y todos y cada uno de nosotros tenemos nuestros propios fantasmas, manías o temas recurrentes.
Paul Auster escribe generalmente sobre lo que el azar influye en nuestras vidas.
Para crear un personaje hay que creérselo, meterse en la piel y hacerlo tuyo. Seguro que aprendes algo nuevo y dejas jirones tuyos en la piel de ese personaje de ficción. ¿De ficción?
Muchas gracias.

Un abrazo también para ti.


Elena. No, ya ves que no llegas tarde.
A mí me ha pasado un poco como a ti. Algunos escritores me aburren, tengo la sensación de que no me aportan nada y los dejo.

Evidentemente me siento muy orgullosa y muy agradecida. Soy de las personas afortunadas que ha podido publicar aunque mis novelas no se lean demasiado. Ya no sé si voy a llegar a tiempo para el Nobel.

Un beso, tocaya-



Marce. Gracias a ti por tus palabras. Me siento feliz, no lo voy a negar por el cariño que he percibido.
Hablaré con la editorial a ver qué me dicen. Si no hay problema, la colgaremos también aquí

Avisa cuando estés dispuesta a abrir tus blogs. Te esperaremos.

Un beso y gracias a ti

Mariano Zurdo dijo...

Completamente de acuerdo contigo. A mí me cuesta mucho disgregar al personaje del escritor en algunos casos. Prada es un ejemplo buenísimo para mí, pero hay muchos más.
A veces, das el salto y merece la pena, pero no siempre.
¿Lo bueno? Que hay miles de escritores interesantes por el mundo, desconocidos, poco conocidos y conocidos.
Besitos/azos.

Elena Casero dijo...

Hola Mariano.

¿Seremos nosotros dos, dos escritores interesantes sumidos en el anonimato?

Besos

Anónimo dijo...

El anonimato te sienta estupendamente; tus letras lo agradecen...
Un abrazo.

Elena Casero dijo...

Gracias Itoitz.
supongo que se va a prolongar durante bastante tiempo.

Un abrazo también para ti

fractal dijo...

Cada día recibo por correo una frase. La de hoy es esta: "Fingimos lo que somos; seamos lo que fingimos" de Calderón de la Barca.

Nuestros textos nos reflejan siempre. Otra cosa es que sean bien interpretados. Pero eso ya es responsabilidad del lector.
En cada historia se puede hallar lo más íntimo del que escribe, con la lógica prevención de que escribir sobre robos, asesinatos, guerras, amores o aventuras en la selva no le convierte en ladrón, asesino, soldado, amante o aventurero, sino en escritor o escritora.

Recuerdo ahora a Picasso cuando decía que el éxito es necesario para que el artista avence en su obra, pero no la fama.

Muy interesante el intercambio de comentarios
.

Montse dijo...

No me entere de la muerte de Umbral. Me ocurre como a Nosotras mismas. No pude nunca con su pedanteria, aunque admito su buen hacer literario. Saludos desde la france, todavia.

fractal dijo...

Vive la France, companya, i fins aviat, que ja es respiren aires de tramuntana al blauet...
Farem un reciclatge, si vols.

Apa siau!