¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

20.5.10

Un poema, sin más

La muerte será una extensa llaga sin herida.
Tropezaré con libros de muertos
en el camino abandonado de mi cuerpo
más allá del límite impuesto de la vida.

Extensa vastedad yerta, y la ortiga
que suplante la rosa de tantos encuentros,
lamerá la ceniza de mis huesos
en un tonel de difuntos y flores amarillas.

Miraré hacia abajo y bmis palabras serán olvido,
pero yo me recordaré un día sobre la tierra
soñando vencerme en alma.

Y cenaré con otros que como yo lo han sido,
hacedores de luces en las estrellas,
ya reducidos y amontonados en siembras vagas.

Luís Gómez (Silencios de sal)
Imprenta Montes, S.L.
Málaga, 2002

A Luís Gómez le conocí en un chat. Concretamente, en #Poesía (mIRC), un "antiguo" programa que usábamos cuatro frikis hace bastantes años. Allí empecé a leerle, allí me gustó su poesía y le compré un libro (vía internet): Silencios de sal.
Actualmente le he perdido la pista, ya que hace como cinco años que no entro en el programilla de marras. Ya ni siquiera lo tengo en mi ordenador. Ni siquiera recuerdo su nick. No importa. Su poesía queda.

1 comentario:

Veronica dijo...

Me encanta este poema de la muerte de Dylan Thomas:

Y la muerte no tendrá señorío.
Desnudos los muertos se habrán confundido
con el hombre del viento y la luna poniente;
cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios,
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
aunque se vuelvan locos serán cuerdos,
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá señorío.