Lluvia en Lucerna
llueve en Lucerna
y el mundo descansa,
por fin la carga eléctrica
pesada, bochornosa
casi insoportable
cede el paso
a un tiempo detenido,
los niños abandonan sus juegos
los patos no comen en las orillas
las gentes contemplan
absortas,
hebras de agua
deshilachadas
caer sobre el lago,
y al abrigo de un árbol protector
en el banco de madera
dos hombres hermosos como dioses
se abrazan
sonríen con ternura y
se besan distraídamente
ajenos
a la oscuridad de una tarde gris,
frente a los montes
protegidos por la distancia y el olvido,
ciegos a los claros de luz
y a la finísima lluvia
que anuncia
el final de la tormenta
y el mundo descansa,
por fin la carga eléctrica
pesada, bochornosa
casi insoportable
cede el paso
a un tiempo detenido,
los niños abandonan sus juegos
los patos no comen en las orillas
las gentes contemplan
absortas,
hebras de agua
deshilachadas
caer sobre el lago,
y al abrigo de un árbol protector
en el banco de madera
dos hombres hermosos como dioses
se abrazan
sonríen con ternura y
se besan distraídamente
ajenos
a la oscuridad de una tarde gris,
frente a los montes
protegidos por la distancia y el olvido,
ciegos a los claros de luz
y a la finísima lluvia
que anuncia
el final de la tormenta
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