He entresacado dos fragmentos de la entrevista a Sidney Lumet porque me ha parecido interesante y también porque, en cierto modo, opino como él. Todas las cosas llevadas a un extremo son absurdas. Y el tema de la comunicación no es una excepción.
R. La gente se pasa 10 horas frente al ordenador y lo triste es que piensa que está comunicándose...
P. ¿Por eso no tiene ordenador?
R. No lo necesito. Escribo a mano. Y no quiero que me impongan el estar siempre disponible. Si me buscan pueden llamarme por teléfono y dejar un mensaje en el contestador. Y en cuanto a Internet, creo que me queda poco tiempo de vida y prefiero invertirlo en aprender más sobre las personas que sobre las cosas.
Entrevista a Sidney Lumet
No es la primera vez que leo o escucho opiniones de este estilo. Muchos escritores reconocen su tendencia a evitar someterse a estas "necesidades".
El último café
Hace 5 semanas
12 comentarios:
Entiendo esta postura. Yo tampoco me resigno a estar siempre disponible. No sé si por cuestiones de temperamento o porque no admito urgencias que no lo son de verdad (de éstas hay poquísimas), o porque tiendo a pensar que casi todo puede esperar.
¿Y las veces que vemos la acción, absurda en extremo, en que dos personas se dicen cosas y creen estar comunicándose? Y eso, sin que medie entre ellas un ordenador...
Un saludo, Elèna Casero.
Está bien tu nuevo nick personal. ¿Debería replantearme el mío para comunicarme mejor?
Ya hace tiempo que tengo ganas de dejar el nick y adoptar mi verdadero nombre, pero todavía me resisto a esa especie de anonimato - absurdo, por otra parte- porque en cada uno de nuestros posts vamos dejando nuestra propia imprenta.
Veamos: yo creo que nunca la gente se había sentido tan sola como en plena era de la comunicación. ¿Os habéis fijado en esos cordones umbilicales que nos acaban separando de todos? (me refiero a los walkmans, otra necesidad de andar siempre con música, con palabras, con lo que sea excepto con los propios pensamientos)... me he ido de tema?
Bueno en cierto forma es comprensible, habla su edad por él. No creo que un joven de 18 años dijera lo mismo. Es el signo de los tiempos, los cambios sociales y tegnológicos son inevitables, y en cierta forma cuando se está en la última etapa quizá sea más dificil correr al mismo ritmo.
Lumet es un gran observador el alma humana, su última película es extraordinariamente buena.
La clave debe estar en no permitir que te domine aquello que no quieres. No es necesario, me parece, radicalizarse para conseguirlo. A mí no me da empacho ninguno desconectar hasta el timbre de la puerta cuando lo necesito (conste que no es broma) y dejar solo una via comunicante con mi madre, que es la única a la que no puedo desatender.
Uno puede tener de todo, y usarlo sólo cuando lo necesite.
El tema de nick sí-nick no, hay que pensarlo un poco. Con el nombre y apellidos a la vista de todos podemos tener algún que otro contratiempo. Sabiendo eso, se consulta una guía y se sabe el domicilio y muchas más cosas. Aquí no podemos saber quién está mirando, así que el nick actúa como barrera de contención.
Opino que la comunicación no depende de un nombre sino de las capacidades que se tengan para ello, abundando en lo que dice Frac; no porque estés hablando cara a cara con alguien será más fácil comunicarse o entenderse.
Más que nada, porque no escuchamos lo bastante.
:)
Abraçades i petons, reinetes.
Frac.
En mi caso, como en el de muchas otras personas, el hecho de trabajar dependiendo de un teléfono nos previene contra la dependencia una vez fuera del mundo laboral.
Hay una cosa que me molesta en extremo: si estás hablando con una persona, cara a cara, y suena el teléfono, la inmediata es dejar a esa persona con la palabra en la boca y responder al teléfono como si se te fuera la vida en esa llamada (me pregunto cuántas veces sucede eso)
El absurdo de estar hablando mucho rato y no decir absolutamente nada es bastante común. Creo que es hablar por hablar, por el sentido de eludir la soledad, digo yo, tan sólo lo aventuro.
Me había cansado un poco del disfraz.
Una abraçada companya.
Arare navegante.
Lo del anonimato es cuestión de decisión. Hay anónimos que causan espanto y otros, sin embargo, que transmiten cercanía.
Razón tienes. Entre los móviles y la costumbre de caminar con los auriculares puestos, nos vamos alejando del mundo, de la gente que nos rodea. Y parece una contradicción. Por un lado nos aislamos y por otro buscamos ese contacto a través de la dependencia del móvil.
No nos te has ido de tema, creo que todo está unido, todo enlazado a nuestra condición humana.
Bona travesía, capitana
Blanca.
Sí, es comprensible. No es lo mismo tener 18 ni siquiera 30 años para comprender y adaptarse a los cambios que surgen a nuestro alrededor.
Yo creo encontrarme a mitad camino: por un lado utilizo muchas de las nuevas tecnologías y por otro intento que no me atrapen demasiado.
Sigo escribiendo muchas cosas sobre papel y con lápiz, en especial aquellas que me exigen más esfuerzo mental, más concentración. Y uso el teclado para convertirlo en texto legible, igual que hace años utilizaba la máquina de escribir.
Un beso
Trenzas.
No dejarse dominar. Adicciones. Mi carácter no es proclive a eso, aunque no puedo decir eso de que de esta agua no beberé.
En cuanto al tema del nombre, bueno, lo pensé antes de decidirme a cambiarlo. ¿Sería diferente si tuviera una página personal como tiene tanta gente?
Estamos tan controlados en todos los aspectos ….., pero se agradece el consejo, por supuesto.
Como me decía Frac ayer, cuando dos personas quieren entenderse, lo consiguen ….. aunque sea por teléfono.
Y es cierto, no escuchamos bastante. Es decir, no escuchamos, ni siquiera a nosotros mismos.
Abraçades també per tú,
Elèna, comparteixo bastant el sentir de Lumet, de Frac i de la resta de comentaristes... així, tot barrejat ;-)
Per a mi l'ordinador és un mitja més de comunicació, però no el primer i MAI desplaçarà a la comunicació verbal i no verbal (aquesta última la més important :) d'un "tete a tete" (em sembla que ho escrit incorrectament ;-)
Allò bonic d'Internet és que ens permet comunicar-nos amb gent tan propera com a llunyana (jo estic a L'Alta Ribagorça i tu a València, no?). I si no fos així, tu i jo no podríem estar parlant de S. Lumet ara...
Chin chin per allò bonic que ens aporta la comunicació cibernètica, però mai deixem de banda la de "tu a tu" (i millor si ens podem tocar)...
Petonets!
Totalmente de acuerdo en cuanto a lo de los móviles. No entiendo que haya que contestar al móvil en todo momento, incluso cuando estamos con una sola persona y el ponernos a hablar por el móvil significa condenarla a mirar alrededor y aburrirse mientras despachamos por el teléfono.
Pero lo de internet es distinto. Es una ventana al mundo, a los conocimientos, y a personas que por lejanía física quizás nunca lleguemos a conocer, pero que pueden convertirse en amigos a través de la red. Para mí internet ha abierto nuestros horizontes.
Un saludo
Odiseas.
Jo també estic d'acord amb Lumet i també amb vosaltres. Tot es una qüestió personal i cadascú ha de decidir que prefereix.
Ja veus tú allà dalt i jo aci baix i comentem i parlem i conversem. Peró, de tú a tú sempre és millor.
Una abraçada des de València (allà baix)
Hola tocaya.
Internet es una ventana y una puerta al mundo. Unas veces con buena fortuna y otras con menor pero siempre es una manera de aprender algo nuevo y de conocer cosas que, de otra forma, no hubieras llegado a saber.
Lo del móvil ya es harina de otro costal. No sé si es la necesidad de ser imprescindible o una manera de llamar la atención, o de suplicar que alguien se acuerde de mí, por favor.
Un beso
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