Wallner nació en Graz (Austria) en 1958. Es actor y guionista y vive entre Berlín y la Selva Negra. Sobre él no he encontrado nada más, en internet hay algunas páginas en alemán, en austriaco, en inglés, pero no he visto nada en español, quizá deba buscar más. La verdad es que puede que cuando vuelva a ver una novela de este autor hasta ahora desconocido para mi, la compre.
La leí al principio del viaje, o sea, antes, mucho antes de llegar a París. Todo lo que hablara de París me motivaba, estaba dispuesta a tragarme cualquier guía - la del trotamundos ya me la había leído casi entera- pero después de haber leído a Vila Matas en París no se acaba nunca, obra que me había recomendado Frac y que me había dejado aquel agradable sabor que deja la buena literatura y el buen hacer de un escritor situado entre los más destacados de Europa, el libro que acababa de empezar no me atrapaba. Decidí continuar - por aquello de que hay que darle una oportunidad a cada libro que se empieza- y después de unas 30 páginas cambié mi actitud ante la novela que tenía en mis manos. Imaginé que estaba viendo una serie de televisión o una película, pero tanto si era una serie como una película, la verdad era que estaba muy bien tratada, por eso llegué hasta el final.
La novela se desarrolla en 1943 en París, ciudad ocupada por la Alemania nazi. El protagonista es un joven soldado alemán (muy muy joven, en la obra tiene unos 20 años), que ha trabajado en oficinas situadas en París durante mucho tiempo (por eso me extraña que sea tan joven, pero bueno...) Habla un francés tan bueno que le llevan a las oficinas centrales de la Gestapo para que haga de intérprete en los interrogatorios a los franceses de la resistencia. Mientras va traduciendo, Michael, que así se llama, va presenciando cómo torturan a los prisioneros. Aparentemente, no se inmuta.
Cada día al salir del trabajo se quita el uniforme y se hace pasar por francés. En una librería conoce a Chantal, una joven de la Resistencia francesa en el París ocupado... y ya no cuento más.
12 comentarios:
Tampoco la he leído. Está visto que te ha cundido el viaje, de lo cual me alegro.
Estoy de acuerdo contigo en que todo en las novelas no tiene por qué ser creíble. para eso está la mano o la pluma del escritor para transformar las cosas.
¡Feliz día, reina mora!
Una abraçada
Escriptorum, lo que intento decir es que un autor puede escribir cosas increíbles pero en el texto te las tiene que hacer creíbles, porque si no es así el mensaje te puede llegar distorsionado. Pero claro, esta es mi opinión. A mi, por ejemplo, la ciencia ficción no me gusta pero prefiero una buena novela de ciencia ficción "creíble", o sea, bien desarrollada y literariamente interesante, que una mala novela de tema creíble pero personajes increíbles, no sé si me explico, que estoy un poco espesa, debe de ser la edad, cof,cof!
y gracias, te debo una copita de cava y un tallet de pastís.
No conozco el libro en cuestión, pero me apunto el de Vila-Matas, de quien tengo ganas de leer alguna novela. Toda historia que tiene como fondo París parte con puntos de ventaja para ser una buena historia.
No pienso que en una novela deba ser todo creíble, pero a veces chirría cuando no ocurre así. Un ejemplo muy claro es la novela histórica, donde hay mucho intrusismo. O cuando un libro está ambientado en una ciudad determinada y se nota que el autor no ha pisado en su vida esa ciudad. Sin embargo, introducir personas o acontecimientos poco creíbles es un recurso muy utilizado por los mejores escritores, y ha generado novelas maravillosas.
Un saludo
Así es, el escritor tiene que hacer creíble lo increible.
París siempre ha dado mucho juego a la literatura. Quizá porque aún esperamos encontrar en esta gran ciudad algo de la bohemia de la que vive en el recuerdo.
Pero poco de esto hay hoy día.
Viví dos años allí en los ochenta y la verdad que ya era un entramado globalizado, hasta la baguette y el croissant.
bueno creo que en las novelas hay tanto de la respiracion el cuerpo y la sangre del escritor que siempre son creibles... pero como vos decis, depende del genero... En este caso entiendo lo que decis sobre pelicula vs. libro... Ya por tu opinion, no la voy a leer.
Despues de mucho tiempo sin leer me deleité con Mil Grullas, de Kawabata, y me dispongo a leer otro de el, Pais de Nieve.
saludillos (vengo de lo de juanita banana)
Hola Elena, el de Vila Matas es otra cosa. Ya hablaré algún día de él, si antes no os habéis cansado de leer mis impresiones sobre libros. A mi también me parece que muchas novelas pretendidamente históricas chirrían cuando descubres que el autor te está intentando dar gato por liebre pero me parece que el intrusismo se da en tantos ámbitos que es casi incontrolable. Muchas gracias por tu comentario, un abrazo!
Blanca, para mi, París siempre será París, y aunque tienes razón, hay barrios en los que todavía "venden" la bohemia como si fuera algo de hoy en día, ya nadie se lo cree. Sin embargo, descubrir los barrios (o la parte de barrio ) no turísticos es - todavía- una bella aventura (o un acto de fe). Monmartre "por detrás" me encandiló tanto como me había encandilado Monmartre "de frente" hace veinticinco años. O sea, creo que todavía quedan pedazos de París no (tan) contaminados. Gracias por tu aportación, un abrazo.
Noctiluca, no te cortes, el libro no es malo. Sólo que a mi me pareció que era apto para hacer de él una película. Y no me creí el personaje sólo porque no me concuerdan sus actos con su edad, pero puedo estar tan equivocada como la que más (hay gente muy joven y muy madura y más en tiempos de guerra)... No conozco a Yasunari Kawabata pero por lo que dices, podría ser fascinante, así que me apunto "Mil grullas" y "País de nieve" para pedirlos en la biblioteca o comprarlos. Muchas gracias. Un abrazo.
Hola, Telefónica me ha devuelto a la blogosfera, por fin!
Vila-Matas: ese escritor catalán, nacido en Barcelona... no sé si hoy es buen día para habar de él; todavía huele a salchicha, o a butifarra... perdona el sarcasmo, pero es que...
En fin, el mejor tributo que se puede hacer a un escritor sigue siendo leerle.
Preferible hablar de París, de sus calles, de sus luces, de sus gentes, de sus museos... La última vez, hará un par de años, nos situamos en Saint Germain des Près, un barrio tranquilo, artístico, al lado del Sena, con muchas galerías de arte, anticuarios, el Café Les Deux Magots... ¡yo quería pasear por allí contigo!
Creo que un relato es creible cuando es coherente, eso hará creíble la historia más increíble jamás imaginada.
Hola frac, me alegra volver a leerte, ya pensaba que te habías ido a algún país lejano y no nos lo habías dicho :P
No hablemos de las salchichas, por favor, no... ya hemos tenido suficiente, por ahora.
Hablemos de París, pues. Cuando desees. ¿Empiezas tú? ya seguiremos con los libros más adelante, el tema "lectura" puede esperar, tenemos todo el tiempo del mundo.
Saint Germain des Près, conciertos en la iglesia, arte, cultura... ufff, un bellísimo recuerdo.
Bentornada a la Blogosfera, companya.
Frac, olvidé decirte que la coherencia en un relato es, a mi entender, lo más difícil de lograr y que pienso que uno de los recursos que hay que dominar para tenerlo más o menos controlado es el conocimiento y el manejo de los tiempos verbales, parece fácil pero no lo es!
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