¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

24.10.07

Y ahora... ¿y ahora qué más?

Preguntaba el otro día -a raíz del despido de Cristina Peri Rossi por cuestiones idiomáticas- "¿Y ahora qué?". Hoy tenemos una lamentable muestra de lo que puede suceder cuando una sociedad permite-tolera-asume ciertas actitudes discriminatorias. Ver el vídeo aquí

Adjunto el fragmento de un pequeño poema mío antiguo, a modo de disculpa, si es que la hay.


Sin destino, sin retorno

Hablas de valores y eres generoso, como siempre
como siempre que das lo que no es tuyo
y te desprendes de lo que no te pertenece
como siempre que dispones de algo que no necesitas

Ofendes con la mirada, insultas con la risa
aprietas con la mano, pisas con el pie
fuerte, demasiado fuerte...

15 comentarios:

Montse dijo...

El problema es que ahora SÓLO se habla de este video y de este caso. Se ha convertido - quizá porque lo es- en un problema ´político donde los políticos intervendrán - no sé de qué manera- y el agresor va a ser entrevistado en todas las cadenas y periódicos y a lo mejor con suerte (para él) acabará escribiendo un libro contando su experiencia.

No me gusta el cariz que va tomando todo esto. A la que se meten los políticos y los medios de comunicación buitreando, ya estamos!

Creo que estamos más manipulados que nunca.

Ojo, no es que no condene esa acción. LA CONDENO´Y A CONCIENCIA. Y me sabe mal la impunidad de la que gozan los agresores y la indefensión que tienen/tenemos las posibles víctimas... pero de ahí a hacerse con el "pastel" buitreando para hacer política y sensacionalismo... va un abismo. Porque cosas como esta pasan todos los dís y hay un gran número de víctimas que no van a contar con la ayuda de nadie para salir adelante...

no sé si me explico... no sé...quisiera que se me entendiera y que no se me tomara por lo que no digo, ni soy, ay, bueno, ya no la lío más.

Muy buen poema, por cierto, que no te lo he dicho. Un petó.

Montse dijo...

Por cierto, querida amiga, se me ha olvidado decir que no le veo ninguna relación con el caso de Cristina peri Rossi, que a lo mejor la hay, pero yo no se la veo... son amores distintos (I think)
més petonets

fractal dijo...

No sé, parece que son distintas caras de un mismo problema: la exclusión.

MIB dijo...

mh... el videito... Lo ví ayer en las noticias... es lamentable... pero pensaba igual que arare... este caso porque ha salido en la tele... pero hay mil más...
El agresor un reverendo hijo de su madre... como todos los agresores...
La actitud discriminatoria o racista EXISTE en España... es lamentable... pero es real.... Yo como extranjera la noto... a mí particularmente poca gente me ha tratado mal por ser inmigrante (hubo algunos comentarios de gente mayor de edad... pero sin graves consecuencias para mi autoestima)... Con los argentinos no suele haber muchos casos de racismo... mucho menos de esta embergadura... Pero sí existe una actitud de ciertos "lugares" de la sociedad que ven con malos ojos la inmigración....
EL tema es cuando del pensamiento se lleva a la acción... Este loquito que agredió a la joven ecuatoriana está re loco... se le fue la pinza totalmente... y es probable que sea consecuencia de un discurso excluyente... pero también de un desequilibrio grande.... Al igual que esos niños pijos que agreden a los sin techo... o los machotes que pegan a sus mujeres...

Lamentable ...

un beso (.llego tarde a un recital! adios!)

Vuelo rasante dijo...

Se excluye a quienes no piensan como nosotros. En eso estoy de acuerdo. Son dos caras de una misma moneda, con distinto nombre.

saludos

fractal dijo...

Gracias, mib.
Hola, vuelo rasante, gracias también por tu comentario.

Supongamos ahora el caso a la inversa: un inmigrante agrede a un catalán...

Elena Casero dijo...

Buena pregunta, querida amiga.
Lo más probable es que la tortilla diera la vuelta.
No sé si se podría considerar un caso de racismo. Sería pura y simplemente ¿violencia? y saltarían muchas más voces en contra de lo que se ha escuchado ahora.
Si esas imágenes no hubieran salido en televisión, todo hubiera seguido igual.

Una minoría contra una mayoría. uhmm. cuestión de estudio.

MIB dijo...

SI... pero yo no estoy 100% segura que se haría mucho caso si es un catalán el agredido por un inmigrante.. al menos no como "racismo de los inmigrantes hacia los catalanes"... sería una cosa insólita... porque el racismo se entiende como una actitud contra una minoría... y creo que los inmigrantes son la minoría sin voz... (esto si hablamos de la prensa en catalunya.... si se trata de la prensa nacional... hablamos de una minoría local contra otra minoría extranjera.. no?)
Lo que sí saldría en los medios es algo como: "LOS INMIGRANTES SON VIOLENTOS... ¿POR QUÉ LOS DEJAMOS ENTRAR? ,,, esto, claro, en un discurso entre líneas....



UNa pregunta... No me queda claro un temita.... En esta noticia... se está hablando de la agresión contra los inmigrantes no? No es algo específicamente catalán... sólo porque el video fuera en el renfe de barcelona no significa que esas cosas no pasen en Madrid, o en otras urbes no? ... Digo.. porque si encima hay un discurso anticatalanista detrás de esto ya me muero!! eh!

fractal dijo...

E-54, Mib,
Hay lo que siempre hubo y siempre habrá: personas de aquí, y personas de allí que hablan su propio idioma y además intentan aprender el nuestro, y que al final acaban por hacer suyo y lo aman, sin más complicaciones ni imposiciones, con la naturalidad que da el adaptarse y vivir sin agobios.

Chiara Boston dijo...

Insultas con la risa... eso me llegó hondo!!!!!

No estoy enterada de lo que pasó con Peri Rossi, pero ya mismo me "desasno".

Muy fuerte tu poema!!
Besitos

Montse dijo...

Queridas mías, en mi pueblo hay agresiones a diario a niños catalanes, por parte de niños de los que ellos mismos llaman "quillos". Ignoro el país de procedencia de los quillos, hay de todo, incluso hay catalanes también, pero de esos que no quieren serlo.
Puedo deciros con conocimiento de causa que durante todo el último curso de secundaria de mi hijo tuve que acompañarle al instituto durante un trimestre seguido porque normalmente iba con los amigos, pero ese trimestre se apuntó a un crédito diferente e iba solo. Bien, pues, mientras iba en grupo, no pasó nada (digamos que no llegó a pasar nada) pero cuando iba solo (él o cualquiera que fuera solo) le esperaban en una esquina y le insultaban y le llamaban "catalán de mierda". Un día llegó llorando porque le habían tirado al suelo de una patada. Acudí a la policía y me dijeron que no podían hacer nada. Acudí a los profesores y tampoco, porque era un hecho que no ocurría dentro del instituto sino fuera, en la calle. Si a mi hijo le hubieran roto algo, entonces la policía habría podido intervenir, si no, no. Me junté con otras madres a los hijos de las cuales les ocurría lo mismo, pero no obtuvimos ninguna respuesta por parte de la Administración. Sencillamente dijeron que ellos no podía poner un mosso (policía) en cada esquina para que las madres nos quedáramos tranquilas. Lamentable respuesta, pero cierta.

Mi hijo no es violento en absoluto porque en casa le hemos enseñado que no es a través de la violencia que se "gana" sino a través de ser una persona formal.

Lo pasamos muy mal, aquel año, y os lo digo ahora, con la perpectiva que dan los años (que tampoco son tantos, que ahora tiene 21 años y entonces tenía 15)

Yo condeno la violencia pura y dura, sea del bando que sea.

¿Creéis que a mi hijo, por ser catalán, sí que había derecho a que le insultaran y le pegaran?

Francamente, yo creo que no.

Creo que nadie debería insultar ni pegar a nadie. Ni hombres a mujeres, ni mujeres a hombres... en definitiva, NO QUIERO JUGAR AL JUEGO DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN. Nadie se movilizó para que Gerard pudiera ir tranquilo al cole. Sólo sus padres. Triste, ¿no?

NO A LA VIOLENCIA, SEA DEL TIPO QUE SEA Y A Y CON QUIEN SEA.

Trenzas dijo...

El problema no es un problema; son más. Hay que dividir esa acción, absolutamente reprobable.
Por un lado está la violencia gratuita del hecho, que no puede tener justificación.
Por otro, el que puede ser de corte racista.
Y el más grave de todos, la aplicación de la justicia que, en un primer momento, estuvo a la altura del betún, porque dejó libre a ese "joven prodigio agresor".
La violencia es una lacra y lo es mucho más cuando no lleva aparejada motivación alguna. El simple deseo de agredir, no es un derecho que se le reconozca a nadie, en ninguna parte.
No tengo claro lo que pasaría, tal como plantea MIB, qué pasaría si fuera un español de cualquier parte, el agredido. Sé que estuve presente en una agresión así, que llamamos a la policía y que no pasó absolutamente nada. Los jóvenes marroquíes implicados, quedaron tan tranquilos en la calle y cuando el coche patrulla se fue, volvieron para seguir insultando a mi amiga. Por suerte, ésta vez no llegaron a alcanzarla.
Y en cuanto a la referencia a Peri Rossi, con todo respeto para otras opiniones, es discriminación con mayúsculas, pero sin patadas en la cara.
Y el poema, no sólo es bueno, sino que es más que apropiado.
Una abraçada gran.

El Canilla dijo...

Siempre se agrede al diferente.
por este lado del mundo:

los catalanes , vascos y andaluces son gallegos

y los polacos,ucranianos y todos los judios son rusos

y los griegos , armenios y turcos son turcos.

y los bolivianos , peruanos y paraguayos de etnia guaraní, son tratados por los descendientes de los llegados en barco como "negros".
O se invnetan palabras insultantes como afroamericano.

Si se fijan, siempre son maltratadas las minorías y los que no tienen acceso al poder( o sea capacidad de represión , diría Fucault)

Elena Casero dijo...

No quiero decir, ni siquiera insinuar que por el hecho de ser catalanes, o gallegos o valencianos nuestros hijos no sufran ataques por parte de las minorías. Ese hecho también se da en mi barrio, sin ir más lejos. Y, casualmente, son gitanos españoles.

El problema es de violencia, sin más. De una educación que no sé si llamarla como tal.
De que nos estamos adocenando, y nada ni nadie nos importa nada.

fractal dijo...

Gracias por vuestras palabras.
Seguramente, expresar la opinión en un blog es una acción mínima, insuficiente para cambiar las cosas y que no alcanza a convencer a quien corresponde de que las actitudes discriminatorias son siempre un peligro, vengan de la derecha o de la izquierda, de un órgano oficial o de un desalmado porque la agresión al diferente acaba rebotando y pegando en la propia cabeza.
Pero no hacer nada es también una forma de dar consentimiento y alas para una próxima vez.
Y no. No queremos próxima vez.
Queremos querer al otro. Sea polaco, gallego, ruso, turco o guaraní. Y queremos no necesitar la palabra represión... menos todavía los hechos que la generan.
Salut i força!