
Durante unos largos meses de escritura, esta pintura ha pululado por mi mesa, corcho, paredes, manos, procurándome una grata compañía, por eso, cuando la ví pareció el reencuentro con una amistad.
De Raymond Carver me quedo con estas joyas:
"Es posible, en un poema o en un cuento, escribir sobre cosas y objetos comunes y corrientes usando un lenguaje común y corriente pero preciso, e impartirles a esas cosas -una silla, una cortina, un tenedor, una piedra,un arete de mujer- un poder inmenso, incluso perturbador"
"Tú no eres tus personajes, pero tus personajes sí son tú"
"Casi todos los personajes de mis historias llegan al punto en que se dan cuenta de que el compromiso que les dieron juega un rol muy importante en sus vidas. Entonces en un único momento de revelación cambian la rutina de sus días. Es un fugaz momento en el que no quieren más el compromiso. Y después de todo ellos comprenden que nada cambió realmente"
"Todo es importante en un relato, cada palabra, cada signo de puntuación. Creo mucho en la economía dentro de la ficción. Algunas de mis historias como "Vecinos" fueron tres veces más largas en sus primeros borradores. Me gusta realmente el proceso de reescribir"
En ello estamos...
3 comentarios:
La pintura me parece magnífica. Yo no tengo, aún, un lugar propio para escribir. Ando de un lugar a otro, como un vagabundo, del ordenador a la cocina, de la cocina a mi dormitorio, siempre con mi libreta bajo el brazo. Así, no puedo colgar nada de ningún corcho.
Cuanto más leo a Carver, más me gusta, más me impresiona, más me perturba, como él mismo pretende en sus lectores.
Cuando se logra que un personaje sea uno mismo, ¡eureka! se produce la increíble simbiosis de la que luego resulta dificil desprenderse.
Bien, bien,
València entre núvols, airosa i veleta.
El enorme Raymond ronda en mis noches de desvelo con sus letras inspiradoras,desde que lo descubrí en los 80.
Me llena de gozo ver que cada día hay mas interés en su arte.
Con o sin editor.
Y gracias por acercarlo.
Nestor
Supongo que en esto de dónde escribir se deben suscitar también las cábalas. Si surgió algo genial en el momento en que uno masillaba una pared, pues seguramente se masillarán todas las paredes de la casa en espera de doña inspiración. Es una especie de condicionamiento que, aun con fundamentos lógicos, reviste una gran dosis de subjetividad.
Y no se por qué estoy hablando de esto. Quizás porque no sé nada sobre el tan perturbador Carver o el tan impactante Raymond... Y quedarme callada, jamás!
Un beso... No, mejor dos besos... Tres besos?
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