¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

14.6.06

Descanso, lectura, escritura, música ......

Por circunstancias personales, no ajenas a mi voluntad, porque nadie me lo ha mandado hacer, me veo recluida en casa, de baja, sin poder ir a trabajar. No, no me hecho cirugías extrañas, no me he quitado la nariz, ni me he subido lo que desciende, ni he estrechado lo que se ensancha.
Ha sido necesidad. La cuestión es que, heme aquí, durante unos cuantos días y los que me quedan.
Estos días de descanso obligatorio dan para mucho. Puedo hacer aquellas cosas que el trabajo me impide hacer. He arreglado libros, he encontrado algunos que creía olvidados, me he dado cuenta que tengo dos repetidos: La soledad era esto, de Juan José Millás, y Yo, ellas y el otro, de Gonzalo Suárez. Me pregunto por qué pero no encuentro la respuesta.
Tengo tiempo para leer, no a salto de mata, como suelo hacer, no, lo estoy haciendo con detenimiento y reposo. He leido La velocidad de la luz, de Javier Cercas. No está mal, está bien escrito. Lo mejor para mí son las reflexiones del protagonista.
Estoy leyendo ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? de Raymond Carver. Un libro de relatos cortos muy recomendable. Ninguno de los relatos te deja impasible. Son situaciones, en apariencia normales, casi cotidianas, con personajes normales, que no parecen sobresalir en nada en especial. Las situaciones que refleja Carver, netamente americanas, contienen por debajo de ellas otras mucho más difíciles, los personajes resultan ser no tan normales, tienen traumas, complejos. Maneja el lenguaje con precisión, los diálogos suelen ser cortos, escuetos, sin palabrería. Muy visuales. Los finales son ... especiales.
Estoy escribiendo, no, no ahora frente al ordenador. Estoy escribiendo como me gusta, como necesito hacerlo: con mi bloc de hojas cuadriculadas, de papel fino, y lápiz. Mi grado de concentración es mucho más grande cuando escribo así, aunque después lo tenga que pasar al ordenador. Escribiendo a mano me siento más capaz de meterme en la historia que intento escribir, en la piel de los personajes. El texto se convierte en una batalla de signos, estrellitas, flechas, números que te van llevando de un renglón a otro, de una página a otra.
Lo único que no puedo hacer es tocar el oboe. Me conformo con tomarlo entre las manos, sentarme frente al atril, y digitar la Sonata que tengo que estudiar.
Como me quedan unos pocos días de descanso, seguiré leyendo y recomendando, o no, la lectura de algunos libros.

3 comentarios:

Chiara Boston dijo...

Bueno, prepara un tecito que te he venido a hacer compañia. Ahora que sos una mujer reposada y de lectura tranquila, no tendré miedo de robarte espacios. Hablame de todo lo que quieras, porque tu voz me gusta mucho. Y justamente ayer, me anoté Soldados de Salamia, de Javier Cercas, como el próximo libro que pretendo leer.

Disfruta este momento casi todito para vos.

Un beso desde la mañana porteña a la tarde valenciana.

Laura

MIB dijo...

así es que de baja... qué placer cuando a uno "lo obligan" a tomarse un tiempo para sus cosas no?!
que lo disfrutes mucho!

una abraçada

Trenzas dijo...

Has nombrado a uno de mis ídolos, tanto en prosa como en poesía: Raymond Carver. Nunca me canso de releerlo; lo encuentro ¿inacabable..? Aunque sepa la frase que viene a continuación en el texto, siempre me sorprende.
Aquí, hay un poema suyo, que es toda una vida y más.
http://personal.telefonica.terra.es/web/trenzas2/raymond_carver.htm
De Cercas prefiero, con diferencia, Soldados de Salamina.
No sé si me equivoco, pero en la Velocidad de la Luz, hay demasiados guiños al lector; remite, sin decirlo, a otras obras suyas, a alguna de Malamud y más cosillas que reconocí cuando lo leía y que ahora no recuerdo.
También Millas me gusta mucho, pero no conozco a G.Suarez. Voy a tener que poner remedio :)
Gracias por tus lecturas, y ponte buena de inmediato (o cuando quieras, que para trabajar siempre hay tiempo)
Salud y fortuna