¿De qué va esto? Ni se sabe, las palabras dirán...

6.7.06

Escritura obsesiva

Hace un par de años, - o más, no sé, el tiempo vuela- asistí en Barcelona a un encuentro de escritores latinoamericanos. Liderado por Sergio Ramirez, y bajo el título de "Valiente Mundo Nuevo", contaba con la presencia de Juan Vilorro y seis escritores latinos relativamente jóvenes: Alberto Fuguet (Chile), Jacinta Escudos (El Salvador), Eduardo Halfon (Guatemala), María Moreno (Argentina) Fabrizio Mejía (México), y el boliviano Edmundo Paz Soldán. Durante un fin de semana, el debate se centró en el hecho de escribir en general y en el de escribir en América Latina en particular.
Quería recordar ahora a Eduardo Halfon, ingeniero industrial y catedrático de literatura, autor de "El ángel literario". Halfon defendió el "todo vale" en la escritura. Para él, la literatura es un edificio con ventanas y puertas que se abren y cierran continuamente. Esto asegura un lugar a quien desee formar parte, porque, aunque esté todo dicho, siempre habrá un relato nuevo y diferente. Pero lo que me trajo su nombre a mi memoria no fue nada de eso, sino la idea de que, cuando uno desea liberarse de una obsesión mediante la escritura, fácilmente pueda sentirse más y más atrapado por ella. Contrariamente a lo esperado, no se consigue una liberación, sino más bien una nueva dependencia. Escuché sus palabras aquél fin de semana y me quedé con algunas dudas. Pero, hoy creo que le doy la razón.

3 comentarios:

Montse dijo...

A mi me dio la obsesión hace mucho tiempo, pero creo que tardé unos diez años en empezar, desde que aquella especie de voz interior "me llamó" para decirme "escribe, plasma tus inquietudes en un papel y saca tus demonios de dentro". Empecé escribiendo emails para un grupo de amigos. Continué cuando estos amigos me pedían que escribiera más y más. Así empezó "la obsesión". Hasta entonces, lo que llevaba dentro salía en forma de lágrimas, ahora utilizo palabras, aunque las lágrimas me acompañan en numerosas ocasiones.

Chiara Boston dijo...

Yo creo en la escritura como liberación de obsesiones, como ordenadora de pensamientos. Todos tenemos un motor propio que nos lleva a las letras, aunque creo que coincidimos en la obsesión de la expresión.

Anónimo dijo...

Obsesión. Necesidad. Liberación.
Alegría. Sorpresa. Eso es para mí la escritura.